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AUTODESCUBRIMIENTO, EL VIAJE DEL ALMA

Saber quiénes somos nos puede llevar una vida entera; la cultura en la que hemos crecido no solo no ha propiciado el autoconocimiento, sino que podríamos afirmar que de manera indirecta no nos ha permitido dejarnos SER con libertad y sin condicionamiento. Siempre buscando la aprobación de quienes no podían dárnosla porque tampoco la tenían.

Hasta el día de hoy y hasta donde mi mente y recuerdo alcanzan, el “DEBE SER”, el gran condicionador, la mente o el EGO colectivo, nos ha marcado las directrices.

Tenemos en la mente una serie de modelos a seguir que no hemos cuestionado pues nadie lo hacía, pero que no sirven, ni mucho menos, para todo el mundo; aborregando a muchos y dejando fuera a otros tantos que para colmo se les ha hecho creer que no encajan.

Al cerebro humano le encanta encasillar, empaquetar estructurar…, así que nos ha sido muy fácil dividirnos en clases sociales, razas, nacionalidades, características físicas, gustos, profesiones, etc., creando separación con otros y sin reconocer que en nuestra completitud somos todos lo mismo a la par de únicos y singulares. No existirían dos seres humanos iguales aunque sus huellas fueran idénticas.

Cuando conseguimos detectar las diferentes identidades que usamos (échale un vistazo al artículo sobre las máscaras)  para adaptarnos a los entornos; profesional, familiar, amigos, etc., las etiquetas que nos hemos y nos han puesto, más las identificaciones como la nacionalidad, raza, profesión, físico…, es posible dejar a un lado aquello que no nos deja ver la realidad, porque gran parte de esa composición no son más que limitaciones de la mente. 

Una vez que dejamos a parte cada identidad, cada identificación, cada etiqueta, no es que no quede mucho o nada, es que aparece TODO, se desentierra toda la información valiosa para la evolución personal de cada uno. El reconocimiento y la escucha aparecen, de pronto te hablas y lo que mejor, te entiendes; entiendes por qué te comportas como te comportas, reconoces tus deseos, tus miedos también, necesidades, anhelos…

Cuando eliminas lo externo es que empieza el verdadero viaje de la vida, el autodescubrimiento.

¿Realmente crees que has venido a este mundo a tener éxito profesional, estar fit, o tener una piscina más grande que tu vecino? Sé muy bien, que si estás en mi blog no lo crees así, pero honestamente, todos en algún momento nos dejamos llevar por el condicionamiento social, el “debe ser” y la comparación, tan dañina, en la que siempre salimos mal parados y solo minimiza nuestro potencial.

Inma Brea

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