amor propio vs ego

 

Hablaba esta semana pasada con mi pequeña (12 años) sobre el Amor propio. Me preguntó dulcemente: “Pero mamá…¿eso cómo se hace?, ¿cómo sabes si estás actuando con Amor propio?”. Un par de días después, durante una sesión, una clienta me comentaba que ella había oído hablar del Amor Propio pero que realmente no sabía lo que significaba ni mucho menos cómo aplicarlo.

Así que me he decidido a escribir este post para explicaros que… ¨como es Arriba es Abajo, como es Adentro es Afuera¨ y cómo afecta esto a nuestro valor personal y en consecuencia a nuestra autoestima.

¿Qué es Amor Propio?

El Amor Propio es un concepto basado en la relación que se tiene con uno mismo; cómo te tratas, de qué manera te hablas, en qué posición te colocas con respecto a los demás, los sanos límites que te marcas a ti mismo y los que marcas a otros para proteger tu espacio emocional. Tiene que ver con quererse, claro está, pero también con protegerse.

El Amor Propio es sutil y silencioso, es eso, propio, personal e intransferible; algo que se cuece internamente. Si tienes que gritarlo a los cuatro vientos ya no es amor propio, esos “¡porque yo me merezco!”, es el Ego en modo reactivo.

¿Qué es el Ego reactivo?

En realidad, el Ego requiere un post para él solo y aun así se nos quedaría corta la explicación; es un tema complejo y con muchísimos matices. No obstante, creo imprescindible anotar que el Ego, compuesto por creencias, es el Yo que clasifica y enjuicia casi todo lo que nos rodea y por supuesto a nosotros mismos y nuestras acciones.

Por lo tanto, el Ego reactivo, en este caso, será la demanda imperativa y prácticamente automática , que adoptamos ante una situación que creemos que debe ser de una determinada manera con respecto a nuestra valía personal o profesional. Dicha reivindicación nos mantiene en patrones de comportamiento errático que nada tienen que ver con el Amor Propio, sino todo lo contrario.

¿Cómo diferenciar cuando actúas desde el Amor Propio o desde el Ego reactivo?

 

Diferenciar Amor propio del Ego.

Existen algunas preguntas que puedes hacerte tú mismo y te ayudarán a identificarlo en diferentes situaciones:

  • ¿Mi actitud o comportamiento me suma o me resta valor personal?  Es decir, decides tú o deciden otros por ti.

 

  • ¿En qué situación emocional me deja? En este caso escucha a tu cuerpo más que a tu cerebro. Los marcadores somáticos nos ayudan a identificar nuestras emociones.

 

  • ¿Desde qué lugar lo hago? La mente y su ruido o el corazón y su sentir… ¿Quieres soluciones o tener la razón?

 

  • ¿Para qué lo hago? Si estás esperando respuesta o reacción concreta de otro para volver a actuar, estás en modo “control”.

 

Cuando es nuestro Ego el que intenta hacerse valer a través de las imposiciones, siempre espera una respuesta que reafirme si lo ha conseguido o no. Esto de por sí ya es una cesión de poder personal, ya que mi siguiente estado emocional dependerá de la respuesta de otros.

Es decir; si consigo lo que deseo mi Ego se sentirá satisfecho y por lo tanto tendremos una recompensa inmediata, aunque no duradera. Si la respuesta no es la deseada, nuestro diálogo interno será negativo y afectará  a nuestra autoestima.

Por el contrario, cuando nuestra reacción está sostenida con Amor real hacía uno mismo, con el cuidado y cariño que nos merecemos, no necesitamos imponer, gritar o enfadarnos; a veces ni siquiera comunicarlo. Actuamos con la certeza de estar haciendo lo mejor para nuestro bienestar emocional.

La toma de decisiones o acciones bajo el convencimiento de tu valor personal es independiente al resultado final; es una visión de uno mismo más amplia y menos cortoplacista.

 

¿Cómo aumentar el Amor Propio?

Como os decía al inicio del post “Como es Arriba es Abajo, Como es Adentro es Afuera”. Esto quiere decir que nuestro mundo interior y exterior se retroalimentan constantemente. El amor está en nosotros mismos pero es necesario crear un flujo de entrada y salida de amor; por exceso de salida o por defecto de entrada nos podemos ver y sentir en carencia emocional y motivacional.

¡Algunas acciones que nos ayudan!

  1. Aprende a ponerte sanos límites y por supuesto a ponérselos a los demás.
  2. Verbaliza tus deseos y toma acción por ellos.
  3. Cuida tu diálogo interno. Nadie te hablará bien si tú mismo no lo haces.
  4. Acepta tu derecho a cambiar de opinión.
  5. Deja espacio a la vulnerabilidad sin excederte.
  6. No te quedes demasiado tiempo en “modo espera”. Muévete.
  7. Rompe con las situaciones o personas “tóxicas”.
  8. Muéstrate siempre sincero y honesto.
  9. Aplica el sano egoísmo. No puedes darte si no te tienes.
  10. Trabaja en crear relaciones sanas y duraderas en lugar de buscar satisfacción, física o emocional, inmediata.

 

 

 

APRENDE A DIFERENCIAR EL AMOR PROPIO DEL EGO

amor propio vs ego

 

Hablaba esta semana pasada con mi pequeña (12 años) sobre el Amor propio. Me preguntó dulcemente: “Pero mamá…¿eso cómo se hace?, ¿cómo sabes si estás actuando con Amor propio?”. Un par de días después, durante una sesión, una clienta me comentaba que ella había oído hablar del Amor Propio pero que realmente no sabía lo que significaba ni mucho menos cómo aplicarlo.

Así que me he decidido a escribir este post para explicaros que… ¨como es Arriba es Abajo, como es Adentro es Afuera¨ y cómo afecta esto a nuestro valor personal y en consecuencia a nuestra autoestima.

¿Qué es Amor Propio?

El Amor Propio es un concepto basado en la relación que se tiene con uno mismo; cómo te tratas, de qué manera te hablas, en qué posición te colocas con respecto a los demás, los sanos límites que te marcas a ti mismo y los que marcas a otros para proteger tu espacio emocional. Tiene que ver con quererse, claro está, pero también con protegerse.

El Amor Propio es sutil y silencioso, es eso, propio, personal e intransferible; algo que se cuece internamente. Si tienes que gritarlo a los cuatro vientos ya no es amor propio, esos “¡porque yo me merezco!”, es el Ego en modo reactivo.

¿Qué es el Ego reactivo?

En realidad, el Ego requiere un post para él solo y aun así se nos quedaría corta la explicación; es un tema complejo y con muchísimos matices. No obstante, creo imprescindible anotar que el Ego, compuesto por creencias, es el Yo que clasifica y enjuicia casi todo lo que nos rodea y por supuesto a nosotros mismos y nuestras acciones.

Por lo tanto, el Ego reactivo, en este caso, será la demanda imperativa y prácticamente automática , que adoptamos ante una situación que creemos que debe ser de una determinada manera con respecto a nuestra valía personal o profesional. Dicha reivindicación nos mantiene en patrones de comportamiento errático que nada tienen que ver con el Amor Propio, sino todo lo contrario.

¿Cómo diferenciar cuando actúas desde el Amor Propio o desde el Ego reactivo?

 

Diferenciar Amor propio del Ego.

Existen algunas preguntas que puedes hacerte tú mismo y te ayudarán a identificarlo en diferentes situaciones:

  • ¿Mi actitud o comportamiento me suma o me resta valor personal?  Es decir, decides tú o deciden otros por ti.

 

  • ¿En qué situación emocional me deja? En este caso escucha a tu cuerpo más que a tu cerebro. Los marcadores somáticos nos ayudan a identificar nuestras emociones.

 

  • ¿Desde qué lugar lo hago? La mente y su ruido o el corazón y su sentir… ¿Quieres soluciones o tener la razón?

 

  • ¿Para qué lo hago? Si estás esperando respuesta o reacción concreta de otro para volver a actuar, estás en modo “control”.

 

Cuando es nuestro Ego el que intenta hacerse valer a través de las imposiciones, siempre espera una respuesta que reafirme si lo ha conseguido o no. Esto de por sí ya es una cesión de poder personal, ya que mi siguiente estado emocional dependerá de la respuesta de otros.

Es decir; si consigo lo que deseo mi Ego se sentirá satisfecho y por lo tanto tendremos una recompensa inmediata, aunque no duradera. Si la respuesta no es la deseada, nuestro diálogo interno será negativo y afectará  a nuestra autoestima.

Por el contrario, cuando nuestra reacción está sostenida con Amor real hacía uno mismo, con el cuidado y cariño que nos merecemos, no necesitamos imponer, gritar o enfadarnos; a veces ni siquiera comunicarlo. Actuamos con la certeza de estar haciendo lo mejor para nuestro bienestar emocional.

La toma de decisiones o acciones bajo el convencimiento de tu valor personal es independiente al resultado final; es una visión de uno mismo más amplia y menos cortoplacista.

 

¿Cómo aumentar el Amor Propio?

Como os decía al inicio del post “Como es Arriba es Abajo, Como es Adentro es Afuera”. Esto quiere decir que nuestro mundo interior y exterior se retroalimentan constantemente. El amor está en nosotros mismos pero es necesario crear un flujo de entrada y salida de amor; por exceso de salida o por defecto de entrada nos podemos ver y sentir en carencia emocional y motivacional.

¡Algunas acciones que nos ayudan!

  1. Aprende a ponerte sanos límites y por supuesto a ponérselos a los demás.
  2. Verbaliza tus deseos y toma acción por ellos.
  3. Cuida tu diálogo interno. Nadie te hablará bien si tú mismo no lo haces.
  4. Acepta tu derecho a cambiar de opinión.
  5. Deja espacio a la vulnerabilidad sin excederte.
  6. No te quedes demasiado tiempo en “modo espera”. Muévete.
  7. Rompe con las situaciones o personas “tóxicas”.
  8. Muéstrate siempre sincero y honesto.
  9. Aplica el sano egoísmo. No puedes darte si no te tienes.
  10. Trabaja en crear relaciones sanas y duraderas en lugar de buscar satisfacción, física o emocional, inmediata.

 

 

 

Ser auténtico no tiene nada que ver con ser diferente, aunque hoy en día ser coherente con lo que eres, sientes y piensas posiblemente termine por tener ese resultado.

Ser auténtico tampoco tiene nada que ver con ser sincero o decir siempre lo que piensas. De hecho, la sinceridad, desde el punto de vista de decir todo lo que se nos pasa por la cabeza, debería ser revisada; por no decir que está sobrevalorada. Teniendo en cuenta que gran parte de lo que pensamos está basado en creencias propias poco objetivas, sería mejor pensarlo dos veces antes de hablar.

La autenticidad no es una cualidad con la que naces, es una forma de vida que requiere una gran responsabilidad con uno mismo. Por lo tanto, no puedes heredarla pero sí aprenderla. Aunque ya os advierto que es algo más complejo de lo que a priori pueda parecer ya que hay ciertas creencias sociales acerca de la autenticidad que nos confunden, al igual que sucede con el ego; ambos están socialmente mal entendidos y tan solo nos quedamos con una idea superflua de lo que en realidad significan.

Por supuesto la coherencia es la base de la autenticidad; coherencia entre lo que somos, sentimos, pensamos, decimos y finalmente hacemos.

¿Y dónde recae la complejidad?

Las emociones están precedidas de pensamientos, es decir; cualquier pensamiento, consciente o inconsciente, da lugar a una emoción positiva, negativa o neutra. Estas emociones están sostenidas por creencias, bien por experiencias anteriores o inculcadas por nuestro entorno. En cualquier caso son condicionantes.

Esto puede llegar a confundirnos si no somos conscientes de nuestros procesos internos y aprendemos herramientas para desbloquearlos.

La principal complejidad es el desconocimiento de quiénes somos. Para ello necesitamos conectar con nuestra esencia y romper un montón de creencias de las que ni siquiera somos conscientes.

Por lo tanto, todo lo que hacemos y decimos está directamente condicionado por lo que sentimos y pensamos y tan solo las personas con alto nivel de consciencia y autoconocimiento pueden realizar un proceso de autenticidad con coherencia.

Pero como por algún sitio hay que empezar, ahí van algunas claves para comenzar a trabajar la autenticidad. Aunque si realmente queréis llevarlo a otro nivel, os recomiendo que os tiréis en paracaídas a un auténtico proceso de autoconocimiento. Y digo paracaídas porque realmente es tan excitante como vertiginoso.

Cómo conectar con la autenticidad

  1. Suelta la necesidad de control y perfección. Ambas son sensaciones ilusorias, no existen.
  1. Libérate de los estereotipos. Están creados por la sociedad y la mayoría no tienen nada que ver contigo ni tu esencia.
  1. Sé creativo. Estamos tan condicionados que nos cuesta realmente pensar “fuera de la caja” y precisamente “fuera de la caja” es donde encontrarás grandes respuestas.
  1. Sé honesto contigo mismo. La honestidad es importantísima, pero nunca podrás ser honesto con los demás si antes no lo has sido contigo mismo y aceptas realmente tus deseos.
  1. Pon en valor tus valores, valga la redundancia, y llévalos como bandera. Haz una lista con ellos, interiorízalos y tenlos siempre presentes.
  1. Asegúrate de estar en integridad. Cuando tengas duda, pregúntate si tus actos cumplen los términos morales que te has marcado, incluida la coherencia de los mismos.
  1. Practica el diálogo interno positivo. Esto, como cualquier proceso, es ensayo-error, así que trátate con cariño. Así como de bien te hables a ti, hablarás a los demás.
  1. Relativiza las críticas externas. Cualquier cambio que hagas puede confundir o incluso disgustar a otras personas. No puedes gustar ni complacer a todo el mundo y tampoco has venido al mundo para eso.
  1. Haz una lista de las cosas que te gustan y nunca te decidiste a mostrar. Todos tenemos gustos o aficiones que nunca hemos mostrado. No te digo que las muestres todas, entiendo que algunas pueden ser vergonzosas, pero atrévete a sacar algunas a la luz, te sentirás más tú y te dará seguridad.
  1. Siéntete libre para cambiar de opinión cuando así lo consideres. No somos seres estáticos, estamos en constante cambio y reconocimiento. Acepta esto como parte del proceso.

10 PASOS A LA AUTENTICIDAD

Ser auténtico no tiene nada que ver con ser diferente, aunque hoy en día ser coherente con lo que eres, sientes y piensas posiblemente termine por tener ese resultado.

Ser auténtico tampoco tiene nada que ver con ser sincero o decir siempre lo que piensas. De hecho, la sinceridad, desde el punto de vista de decir todo lo que se nos pasa por la cabeza, debería ser revisada; por no decir que está sobrevalorada. Teniendo en cuenta que gran parte de lo que pensamos está basado en creencias propias poco objetivas, sería mejor pensarlo dos veces antes de hablar.

La autenticidad no es una cualidad con la que naces, es una forma de vida que requiere una gran responsabilidad con uno mismo. Por lo tanto, no puedes heredarla pero sí aprenderla. Aunque ya os advierto que es algo más complejo de lo que a priori pueda parecer ya que hay ciertas creencias sociales acerca de la autenticidad que nos confunden, al igual que sucede con el ego; ambos están socialmente mal entendidos y tan solo nos quedamos con una idea superflua de lo que en realidad significan.

Por supuesto la coherencia es la base de la autenticidad; coherencia entre lo que somos, sentimos, pensamos, decimos y finalmente hacemos.

¿Y dónde recae la complejidad?

Las emociones están precedidas de pensamientos, es decir; cualquier pensamiento, consciente o inconsciente, da lugar a una emoción positiva, negativa o neutra. Estas emociones están sostenidas por creencias, bien por experiencias anteriores o inculcadas por nuestro entorno. En cualquier caso son condicionantes.

Esto puede llegar a confundirnos si no somos conscientes de nuestros procesos internos y aprendemos herramientas para desbloquearlos.

La principal complejidad es el desconocimiento de quiénes somos. Para ello necesitamos conectar con nuestra esencia y romper un montón de creencias de las que ni siquiera somos conscientes.

Por lo tanto, todo lo que hacemos y decimos está directamente condicionado por lo que sentimos y pensamos y tan solo las personas con alto nivel de consciencia y autoconocimiento pueden realizar un proceso de autenticidad con coherencia.

Pero como por algún sitio hay que empezar, ahí van algunas claves para comenzar a trabajar la autenticidad. Aunque si realmente queréis llevarlo a otro nivel, os recomiendo que os tiréis en paracaídas a un auténtico proceso de autoconocimiento. Y digo paracaídas porque realmente es tan excitante como vertiginoso.

Cómo conectar con la autenticidad

  1. Suelta la necesidad de control y perfección. Ambas son sensaciones ilusorias, no existen.
  1. Libérate de los estereotipos. Están creados por la sociedad y la mayoría no tienen nada que ver contigo ni tu esencia.
  1. Sé creativo. Estamos tan condicionados que nos cuesta realmente pensar “fuera de la caja” y precisamente “fuera de la caja” es donde encontrarás grandes respuestas.
  1. Sé honesto contigo mismo. La honestidad es importantísima, pero nunca podrás ser honesto con los demás si antes no lo has sido contigo mismo y aceptas realmente tus deseos.
  1. Pon en valor tus valores, valga la redundancia, y llévalos como bandera. Haz una lista con ellos, interiorízalos y tenlos siempre presentes.
  1. Asegúrate de estar en integridad. Cuando tengas duda, pregúntate si tus actos cumplen los términos morales que te has marcado, incluida la coherencia de los mismos.
  1. Practica el diálogo interno positivo. Esto, como cualquier proceso, es ensayo-error, así que trátate con cariño. Así como de bien te hables a ti, hablarás a los demás.
  1. Relativiza las críticas externas. Cualquier cambio que hagas puede confundir o incluso disgustar a otras personas. No puedes gustar ni complacer a todo el mundo y tampoco has venido al mundo para eso.
  1. Haz una lista de las cosas que te gustan y nunca te decidiste a mostrar. Todos tenemos gustos o aficiones que nunca hemos mostrado. No te digo que las muestres todas, entiendo que algunas pueden ser vergonzosas, pero atrévete a sacar algunas a la luz, te sentirás más tú y te dará seguridad.
  1. Siéntete libre para cambiar de opinión cuando así lo consideres. No somos seres estáticos, estamos en constante cambio y reconocimiento. Acepta esto como parte del proceso.

En este arduo y constante, porque nunca cesa, trabajo de la Marca Personal nos encontramos con diferentes limitaciones a nivel personal. Una de las más comunes para muchos es el miedo a la exposición cuando, de repente, un día decides que tienes que tener presencia en redes sociales, más o menos importante, para obtener visibilidad.

Muchos profesionales pasan por un conflicto interno antes y durante el proceso hasta llegar a normalizar y relativizar aquello que sucede en el mundo 2.0.

Tener una alta presencia en redes sociales no tiene nada que ver con exponer tu vida, tú decides qué parte de ti muestras y dónde están tus límites. Sin embargo, has de tener muy claro que tu personalidad debe estar presente en aquello que comunicas para que tu audiencia pueda atribuir características a tu marca; y más vale que estas sean las deseadas por ti.

Otra interesante cuestión que voy percibiendo de las personas que confían en mi para desarrollar su marca es que relacionan la exposición mediática con el exceso de ego y el autobombo, la frivolidad o con la necesidad de recibir aprobación externa para cubrir déficit de autoestima. Una vez más todo es relativo y depende del objetivo individual y general de tus publicaciones. No olvidemos que el Personal Branding es parte de tu Plan de Marketing.

Creo que por mi mente han pasado a lo largo de estos últimos años cada uno de estos pensamientos dependiendo de la fase en la que me encontrara en cada momento. Y me ha llevado cierto tiempo encontrar el tipo de publicaciones, imágenes y estilo de comunicación con el que yo me sintiera cómoda y fuera un reflejo de mi personalidad real. Porque si algo tengo muy claro a día de hoy es que debes sentir tu marca como tu segunda piel.

¿Qué es lo que nos produce tanta inseguridad?

Básicamente y con las múltiples connotaciones que esto tiene; pánico a recibir críticas y comentarios negativos públicamente.

¿Y cuáles son algunos de los miedos que subyacen?

-Miedo al ridículo.

-Miedo a no expresarse correctamente o cometer faltas ortográficas.

-Miedo a caer en la frivolidad.

-Comparación con otros y sentimiento de inferioridad.

-Creencias sociales. Por ejemplo, creer que solo la gente “importante” y ya reconocida públicamente tiene algo que decir y ofrecer.

-Miedo a no ser lo suficientemente relevante o interesante.

Cada uno de estos miedos son perfectamente entendibles y bastante comunes cuando nunca antes te habías expuesto públicamente o tan solo en círculos reducidos. Puede dar un poco de vértigo sentir que una vez en la red pierdes relativamente el control sobre tus publicaciones.

¿Cómo perder el miedo a la exposición?

Identifica las creencias que te están limitando. La gran mayoría de las limitaciones que tenemos están sostenidas por creencias ya obsoletas que no tienen cabida en una sociedad que está en constante cambio. Identificarlas es el primer paso para romper con ellas.

Acepta que no le vas a gustar a todo el mundo, fuera del mundo online tampoco le gustas a todo el mundo. Sin embargo, hay y habrá personas a las que les interese aquello que tengas que decir y aportar y otras a las que les encantes y que estén esperando cada día o cada semana tus publicaciones. A estos últimos es a quienes te diriges.

Deja espacio a la vulnerabilidad. Dejar un pequeño rincón a esas molestias que nos produce el no ser querido y aceptado por todo el mundo, o simplemente la posibilidad de equivocarnos, te ayudará a crecer como persona y profesional; te hará más fuerte emocionalmente.

Relativiza y ríete de ti mismo. Tú eres el primero que debes restar importancia y abordar con sentido del humor y humildad cualquier situación incómoda que pudiera surgir.

Asegúrate de que tu mensaje es auténtico y tu comunicación genuina. No caigas en la trampa de imitar a otros.

Trabaja el amor propio y la autoestima. ¿Cómo? Pregúntate en cada acción que lleves a cabo si te suma o te resta valor como persona. Poco a poco tu autoestima se irá reforzando.

¡Atrévete! Miedo da lo desconocido y efectivamente cuando traspasas ese límite, el miedo desaparece. Haz de lo inusual lo habitual.

¿MIEDO A LA EXPOSICIÓN 2.0.?

En este arduo y constante, porque nunca cesa, trabajo de la Marca Personal nos encontramos con diferentes limitaciones a nivel personal. Una de las más comunes para muchos es el miedo a la exposición cuando, de repente, un día decides que tienes que tener presencia en redes sociales, más o menos importante, para obtener visibilidad.

Muchos profesionales pasan por un conflicto interno antes y durante el proceso hasta llegar a normalizar y relativizar aquello que sucede en el mundo 2.0.

Tener una alta presencia en redes sociales no tiene nada que ver con exponer tu vida, tú decides qué parte de ti muestras y dónde están tus límites. Sin embargo, has de tener muy claro que tu personalidad debe estar presente en aquello que comunicas para que tu audiencia pueda atribuir características a tu marca; y más vale que estas sean las deseadas por ti.

Otra interesante cuestión que voy percibiendo de las personas que confían en mi para desarrollar su marca es que relacionan la exposición mediática con el exceso de ego y el autobombo, la frivolidad o con la necesidad de recibir aprobación externa para cubrir déficit de autoestima. Una vez más todo es relativo y depende del objetivo individual y general de tus publicaciones. No olvidemos que el Personal Branding es parte de tu Plan de Marketing.

Creo que por mi mente han pasado a lo largo de estos últimos años cada uno de estos pensamientos dependiendo de la fase en la que me encontrara en cada momento. Y me ha llevado cierto tiempo encontrar el tipo de publicaciones, imágenes y estilo de comunicación con el que yo me sintiera cómoda y fuera un reflejo de mi personalidad real. Porque si algo tengo muy claro a día de hoy es que debes sentir tu marca como tu segunda piel.

¿Qué es lo que nos produce tanta inseguridad?

Básicamente y con las múltiples connotaciones que esto tiene; pánico a recibir críticas y comentarios negativos públicamente.

¿Y cuáles son algunos de los miedos que subyacen?

-Miedo al ridículo.

-Miedo a no expresarse correctamente o cometer faltas ortográficas.

-Miedo a caer en la frivolidad.

-Comparación con otros y sentimiento de inferioridad.

-Creencias sociales. Por ejemplo, creer que solo la gente “importante” y ya reconocida públicamente tiene algo que decir y ofrecer.

-Miedo a no ser lo suficientemente relevante o interesante.

Cada uno de estos miedos son perfectamente entendibles y bastante comunes cuando nunca antes te habías expuesto públicamente o tan solo en círculos reducidos. Puede dar un poco de vértigo sentir que una vez en la red pierdes relativamente el control sobre tus publicaciones.

¿Cómo perder el miedo a la exposición?

Identifica las creencias que te están limitando. La gran mayoría de las limitaciones que tenemos están sostenidas por creencias ya obsoletas que no tienen cabida en una sociedad que está en constante cambio. Identificarlas es el primer paso para romper con ellas.

Acepta que no le vas a gustar a todo el mundo, fuera del mundo online tampoco le gustas a todo el mundo. Sin embargo, hay y habrá personas a las que les interese aquello que tengas que decir y aportar y otras a las que les encantes y que estén esperando cada día o cada semana tus publicaciones. A estos últimos es a quienes te diriges.

Deja espacio a la vulnerabilidad. Dejar un pequeño rincón a esas molestias que nos produce el no ser querido y aceptado por todo el mundo, o simplemente la posibilidad de equivocarnos, te ayudará a crecer como persona y profesional; te hará más fuerte emocionalmente.

Relativiza y ríete de ti mismo. Tú eres el primero que debes restar importancia y abordar con sentido del humor y humildad cualquier situación incómoda que pudiera surgir.

Asegúrate de que tu mensaje es auténtico y tu comunicación genuina. No caigas en la trampa de imitar a otros.

Trabaja el amor propio y la autoestima. ¿Cómo? Pregúntate en cada acción que lleves a cabo si te suma o te resta valor como persona. Poco a poco tu autoestima se irá reforzando.

¡Atrévete! Miedo da lo desconocido y efectivamente cuando traspasas ese límite, el miedo desaparece. Haz de lo inusual lo habitual.

En el marketing empresarial se trabaja con conceptos como Objetivos, DAFO, Misión y Visión, etcétera. Ahora estos mismos conceptos se trasladan al marketing personal y está bien si queremos definir las características de la marca de una manera convencional. Pero las cualidades y atributos de una persona no son sencillos de definir y para que la marca sea auténtica habrá que bajar hasta las profundidades del “iceberg” y ver qué nos encontramos allí. Para ello el marketing requiere apoyarse en otras disciplinas más humanistas, como puede ser la psicología o el coaching.

¡Sería estupendo poder definir fácilmente quién eres y qué deseas aportar al mundo! Pero la realidad es muy distinta.

Estamos en una sociedad gobernada por un “Súper”, parecido al de Gran Hermano, yo lo llamo Ego colectivo. Éste nos dice qué podemos hacer, cómo debemos comportarnos y cuáles son las pruebas que tenemos que pasar para ser “aceptados” en esta sociedad tan estructurada. Es decir, nuestro cerebro está lleno de condicionantes y creencias que nos han grabado “a fuego” desde la más tierna infancia. Sin embargo, con el boom del Personal Branding, las preguntas que recorren los blogs para definir tu Marca personal son “quién eres”, “cuál es tu propósito”, y “cuáles son nuestras fortalezas y debilidades”…, y yo siempre pienso: buena pregunta para quién sepa contestarla.

 Con esta reflexión no quiero decir que el método no sea válido, de hecho, lo es. Pero no podemos olvidar, por muy profesionales del marketing que seamos, que el ser humano es muy complejo. Saber quién eres y cuál es tu propósito te puede llevar toda una vida. Depende de tu nivel de consciencia y de la capacidad que tengas de llevar información del inconsciente al consciente. Por supuesto, con ayuda profesional siempre es más fácil.

Aportando un poco de claridad

La Misión tiene mucho que ver con compartir, es decir; ¿qué tienes para dar a los demás? La Visión se relaciona con los deseos, los ideales. Ambos conceptos son muy profundos y requieren, valga la redundancia, una profunda reflexión. Es importante averiguar si son tuyos o inculcados por otros; los famosos “debería ser”. A veces para hallar respuestas hay que quitar unas cuantas capas de cebolla llamadas creencias, incluso paradigmas.

¿Cómo se hace esto? Filosofando sobre ti mismo. Practica el arte de cuestionarte, pero sin juicios. Poco a poco aparecerán respuestas y tu nivel de autoconocimiento crecerá. Al principio te puede resultar un poco raro, pero como todo en esta vida, es práctica. Por supuesto, con ayuda de un coach, psicólogo o terapeuta será más sencillo y rápido.

¡Y esto no es todo!

Aún llegado el punto en el que las respuestas salen a la luz y ya sabes cuál es tu Misión y Visión, ya estás listo y dispuesto a darlo todo en tu proyecto y tu marca… ¡y por fin dejar tu huella en el mundo!

Ahora llega la parte más interesante, la de ser honesto contigo mismo.

Antes de dejar tu legado y entregar tu conocimiento y know-how… Antes de dar a los demás, pregúntate si realmente te tienes, porque para darse hay que tenerse.

Puede que no todo el mundo entienda este post, o mi perspectiva, lo que pretendo que se entienda es que las Marcas Personales no son Sociedades Limitadas, son personas; con sus sueños, miedos, limitaciones, con sus luces y sus sombras; con toda la complejidad que implica ser un ser humano.

Este post es una invitación a construir Marcas llenas de honestidad, de sinceridad, de verdad, de autenticidad. Porque cada vez no hay más Marcas, hay más replicas. La autenticidad es una forma de vida y es tu mejor carta de presentación. 

 

 

 

LA COMPLEJA PERO NO IMPOSIBLE “Misión-Visión” EN LA MARCA PERSONAL

En el marketing empresarial se trabaja con conceptos como Objetivos, DAFO, Misión y Visión, etcétera. Ahora estos mismos conceptos se trasladan al marketing personal y está bien si queremos definir las características de la marca de una manera convencional. Pero las cualidades y atributos de una persona no son sencillos de definir y para que la marca sea auténtica habrá que bajar hasta las profundidades del “iceberg” y ver qué nos encontramos allí. Para ello el marketing requiere apoyarse en otras disciplinas más humanistas, como puede ser la psicología o el coaching.

¡Sería estupendo poder definir fácilmente quién eres y qué deseas aportar al mundo! Pero la realidad es muy distinta.

Estamos en una sociedad gobernada por un “Súper”, parecido al de Gran Hermano, yo lo llamo Ego colectivo. Éste nos dice qué podemos hacer, cómo debemos comportarnos y cuáles son las pruebas que tenemos que pasar para ser “aceptados” en esta sociedad tan estructurada. Es decir, nuestro cerebro está lleno de condicionantes y creencias que nos han grabado “a fuego” desde la más tierna infancia. Sin embargo, con el boom del Personal Branding, las preguntas que recorren los blogs para definir tu Marca personal son “quién eres”, “cuál es tu propósito”, y “cuáles son nuestras fortalezas y debilidades”…, y yo siempre pienso: buena pregunta para quién sepa contestarla.

 Con esta reflexión no quiero decir que el método no sea válido, de hecho, lo es. Pero no podemos olvidar, por muy profesionales del marketing que seamos, que el ser humano es muy complejo. Saber quién eres y cuál es tu propósito te puede llevar toda una vida. Depende de tu nivel de consciencia y de la capacidad que tengas de llevar información del inconsciente al consciente. Por supuesto, con ayuda profesional siempre es más fácil.

Aportando un poco de claridad

La Misión tiene mucho que ver con compartir, es decir; ¿qué tienes para dar a los demás? La Visión se relaciona con los deseos, los ideales. Ambos conceptos son muy profundos y requieren, valga la redundancia, una profunda reflexión. Es importante averiguar si son tuyos o inculcados por otros; los famosos “debería ser”. A veces para hallar respuestas hay que quitar unas cuantas capas de cebolla llamadas creencias, incluso paradigmas.

¿Cómo se hace esto? Filosofando sobre ti mismo. Practica el arte de cuestionarte, pero sin juicios. Poco a poco aparecerán respuestas y tu nivel de autoconocimiento crecerá. Al principio te puede resultar un poco raro, pero como todo en esta vida, es práctica. Por supuesto, con ayuda de un coach, psicólogo o terapeuta será más sencillo y rápido.

¡Y esto no es todo!

Aún llegado el punto en el que las respuestas salen a la luz y ya sabes cuál es tu Misión y Visión, ya estás listo y dispuesto a darlo todo en tu proyecto y tu marca… ¡y por fin dejar tu huella en el mundo!

Ahora llega la parte más interesante, la de ser honesto contigo mismo.

Antes de dejar tu legado y entregar tu conocimiento y know-how… Antes de dar a los demás, pregúntate si realmente te tienes, porque para darse hay que tenerse.

Puede que no todo el mundo entienda este post, o mi perspectiva, lo que pretendo que se entienda es que las Marcas Personales no son Sociedades Limitadas, son personas; con sus sueños, miedos, limitaciones, con sus luces y sus sombras; con toda la complejidad que implica ser un ser humano.

Este post es una invitación a construir Marcas llenas de honestidad, de sinceridad, de verdad, de autenticidad. Porque cada vez no hay más Marcas, hay más replicas. La autenticidad es una forma de vida y es tu mejor carta de presentación. 

 

 

 

Los que me seguís desde hace tiempo sabéis de la insistencia que hago en lo importante que es conocerse bien a uno mismo.

Este post lo quiero dedicar a explicar cuáles son los motivos por los que incido tanto en ello y por qué es imprescindible a la hora de trabajar tu Marca Personal.

Para cualquier objetivo que nos pongamos, en cualquier área de la vida, tenemos que analizar la situación desde la que partimos y con ello todos los pros y contras que se van a presentar durante el proceso, incluidos los relacionados con nuestra forma de ser.

“Conócete. Acéptate. Supérate.”

Algunas de las cuestiones que salen a la luz cuando inicias trabajo de autoconocimiento son sencillas de detectar, como puede ser puntos fuertes, habilidades o carencias, pero algunas son bastante más complejas de detectar, por ejemplo miedos que están limitando tus avances y las creencias que los sostienen.

¿Para qué me sirve el Autoconocimiento?

  • Detectar pautas de comportamiento.
  • Conocer mis motivaciones.
  • Detectar habilidades y talentos ocultos.
  • Sacar a luz miedos ocultos.
  • Cambiar creencias limitantes.
  • Descubrir saboteos inconscientes.
  • Conectar con deseos dormidos.
  • Trabajar comportamientos reactivos y su causa.

Estos son solo algunos ejemplos y la realidad es que uno nunca termina de conocerse, ya que cambiamos a medida que nos cambia la vida y salen a la luz actitudes y aptitudes que antes no se habían detectado.

Obviamente el autoconocimiento es importante, o importantísimo, para cualquier persona, sin embargo cuando tú eres tu marca se convierte en algo imprescindible para sobrevivir en el mercado. ¿Imaginas una empresa que no sabe lo que sucede dentro de la compañía? Tendría un gran problema, ¿verdad?

Conocerte es conocer tu marca y trabajar en los contras, potenciar los pros o convertir los contras en pros, son tus principales armas para un correcto posicionamiento. Al igual que del autoconocimiento, suelo hablar a menudo de la autenticidad. Pero la autenticidad no será posible si el conocimiento que tienes sobre ti mismo es vago.

Por supuesto, para algunas cuestiones sobre tu personalidad es complicado llegar sin ayuda de un tercero. Pero esto no quiere decir que no puedes avanzar por ti mismo. En el post Del Autoconocimiento al Personal Branding os dejo algunos ejercicios para trabajar vosotros mismos.

 

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL AUTOCONOCIMIENTO?

Los que me seguís desde hace tiempo sabéis de la insistencia que hago en lo importante que es conocerse bien a uno mismo.

Este post lo quiero dedicar a explicar cuáles son los motivos por los que incido tanto en ello y por qué es imprescindible a la hora de trabajar tu Marca Personal.

Para cualquier objetivo que nos pongamos, en cualquier área de la vida, tenemos que analizar la situación desde la que partimos y con ello todos los pros y contras que se van a presentar durante el proceso, incluidos los relacionados con nuestra forma de ser.

“Conócete. Acéptate. Supérate.”

Algunas de las cuestiones que salen a la luz cuando inicias trabajo de autoconocimiento son sencillas de detectar, como puede ser puntos fuertes, habilidades o carencias, pero algunas son bastante más complejas de detectar, por ejemplo miedos que están limitando tus avances y las creencias que los sostienen.

¿Para qué me sirve el Autoconocimiento?

  • Detectar pautas de comportamiento.
  • Conocer mis motivaciones.
  • Detectar habilidades y talentos ocultos.
  • Sacar a luz miedos ocultos.
  • Cambiar creencias limitantes.
  • Descubrir saboteos inconscientes.
  • Conectar con deseos dormidos.
  • Trabajar comportamientos reactivos y su causa.

Estos son solo algunos ejemplos y la realidad es que uno nunca termina de conocerse, ya que cambiamos a medida que nos cambia la vida y salen a la luz actitudes y aptitudes que antes no se habían detectado.

Obviamente el autoconocimiento es importante, o importantísimo, para cualquier persona, sin embargo cuando tú eres tu marca se convierte en algo imprescindible para sobrevivir en el mercado. ¿Imaginas una empresa que no sabe lo que sucede dentro de la compañía? Tendría un gran problema, ¿verdad?

Conocerte es conocer tu marca y trabajar en los contras, potenciar los pros o convertir los contras en pros, son tus principales armas para un correcto posicionamiento. Al igual que del autoconocimiento, suelo hablar a menudo de la autenticidad. Pero la autenticidad no será posible si el conocimiento que tienes sobre ti mismo es vago.

Por supuesto, para algunas cuestiones sobre tu personalidad es complicado llegar sin ayuda de un tercero. Pero esto no quiere decir que no puedes avanzar por ti mismo. En el post Del Autoconocimiento al Personal Branding os dejo algunos ejercicios para trabajar vosotros mismos.

 

Frases como “alcanzar el éxito cuesta sacrificio”, “nadie te regala nada”, “para lucir hay que sufrir”… o la versión 2.0 #nopainnogain , son como un extraño motivador para algunas mentes. Y es que nuestra generación, la generación X, ha sido educada por una generación anterior donde prácticamente lo único bien visto era trabajar y “sacrificarse”. Con razón nuestra mente vacila constantemente entre el deseo y la culpa. ¿Te suena todo esto?

Incluso sacrificarse por los hijos parece haberse convertido en algo de lo que alardear y de lo que muchísimos padres se sienten orgullosos. Es como una especie de competición; cuanto más te sacrificas por los hijos más los quieres. En realidad lo único que aumenta no es el amor paternofilial, sino el propio ego de los padres.

Desde luego, lo que sí compro a nuestra generación predecesora, es que nadie te regala nada, es decir, todo tiene un costo. También es innegable que cualquier acción tiene consecuencias para bien o para mal. Proyectamos aquello en lo que ponemos foco y cuanto más foco ponemos en algo, mayores son las posibilidades de conseguirlo.

Pero las palabras también tienen mucho poder en nuestro cerebro y algunas, que usamos con mucha ligereza, como sacrificio, pueden tener efectos negativos en nuestro estado anímico.

Cuando te comprometes contigo mismo, te comprometes con tus deseos también. Al comprometerte con tus deseos, la intención y la atención aparecen de forma natural. El esfuerzo se convierte en dedicación y el sacrificio en elección.

A partir de ahí sucede la magia, nace el gozo y con el gozo la pasión y la alegría.

Por el contrario, cuando tu objetivo, o propósito, es elegido por tu parte más racional, por el entorno o la propia inercia, sin que el corazón forme parte, se puede convertir en una costosa tarea.

¿Cómo saber si estás tomando una elección desde la mente y no desde el corazón? Hay un indicador muy interesante; cuando es el corazón quien toma la decisión beneficia a otras personas, muchas o pocas, pero siempre es un beneficio compartido. Cuando los beneficios tan solo te benefician a ti, sin duda es una elección del ego.

Os pongo un par de ejemplos muy básicos:
La compra de un coche. Cuando compras un coche con unas características determinadas pregúntate primero ¿para qué deseo ese coche en concreto y no otro? ¿Lo necesitas para llevar a tu familia o para demostrar que tienes un estatus social?
Cuando eliges una carrera profesional es lo mismo, "¿para qué?". Supongamos que decides dedicarte a la abogacía; si lo primero que te viene a la cabeza es ganar dinero, sin duda es una elección del ego; si por el contrario, tu elección tiene un propósito más allá de lo material, por ejemplo, que tu comunidad sea más justa, entonces sí es una elección hecha desde el corazón.
CONCLUSIÓN:

Nuestra manera de percibir nuestras responsabilidades y la actitud con la que nos enfrentamos a ellas puede ser realmente distinta dependiendo de la causa que nos motive a realizarla.

Para sentir alegría en el día a día puede ser que tengas que cambiar tus objetivos, pero otros muchos casos simplemente cambiando la perspectiva y obteniendo una visión menos superficial sobre ello sería suficiente.

 

 

 

 

 

¿COMPROMISO O SACRIFICIO? LA CLAVE ESTÁ EN LA CAUSA

Frases como “alcanzar el éxito cuesta sacrificio”, “nadie te regala nada”, “para lucir hay que sufrir”… o la versión 2.0 #nopainnogain , son como un extraño motivador para algunas mentes. Y es que nuestra generación, la generación X, ha sido educada por una generación anterior donde prácticamente lo único bien visto era trabajar y “sacrificarse”. Con razón nuestra mente vacila constantemente entre el deseo y la culpa. ¿Te suena todo esto?

Incluso sacrificarse por los hijos parece haberse convertido en algo de lo que alardear y de lo que muchísimos padres se sienten orgullosos. Es como una especie de competición; cuanto más te sacrificas por los hijos más los quieres. En realidad lo único que aumenta no es el amor paternofilial, sino el propio ego de los padres.

Desde luego, lo que sí compro a nuestra generación predecesora, es que nadie te regala nada, es decir, todo tiene un costo. También es innegable que cualquier acción tiene consecuencias para bien o para mal. Proyectamos aquello en lo que ponemos foco y cuanto más foco ponemos en algo, mayores son las posibilidades de conseguirlo.

Pero las palabras también tienen mucho poder en nuestro cerebro y algunas, que usamos con mucha ligereza, como sacrificio, pueden tener efectos negativos en nuestro estado anímico.

Cuando te comprometes contigo mismo, te comprometes con tus deseos también. Al comprometerte con tus deseos, la intención y la atención aparecen de forma natural. El esfuerzo se convierte en dedicación y el sacrificio en elección.

A partir de ahí sucede la magia, nace el gozo y con el gozo la pasión y la alegría.

Por el contrario, cuando tu objetivo, o propósito, es elegido por tu parte más racional, por el entorno o la propia inercia, sin que el corazón forme parte, se puede convertir en una costosa tarea.

¿Cómo saber si estás tomando una elección desde la mente y no desde el corazón? Hay un indicador muy interesante; cuando es el corazón quien toma la decisión beneficia a otras personas, muchas o pocas, pero siempre es un beneficio compartido. Cuando los beneficios tan solo te benefician a ti, sin duda es una elección del ego.

Os pongo un par de ejemplos muy básicos:
La compra de un coche. Cuando compras un coche con unas características determinadas pregúntate primero ¿para qué deseo ese coche en concreto y no otro? ¿Lo necesitas para llevar a tu familia o para demostrar que tienes un estatus social?
Cuando eliges una carrera profesional es lo mismo, "¿para qué?". Supongamos que decides dedicarte a la abogacía; si lo primero que te viene a la cabeza es ganar dinero, sin duda es una elección del ego; si por el contrario, tu elección tiene un propósito más allá de lo material, por ejemplo, que tu comunidad sea más justa, entonces sí es una elección hecha desde el corazón.
CONCLUSIÓN:

Nuestra manera de percibir nuestras responsabilidades y la actitud con la que nos enfrentamos a ellas puede ser realmente distinta dependiendo de la causa que nos motive a realizarla.

Para sentir alegría en el día a día puede ser que tengas que cambiar tus objetivos, pero otros muchos casos simplemente cambiando la perspectiva y obteniendo una visión menos superficial sobre ello sería suficiente.

 

 

 

 

 

Los beneficios a medio y largo plazo de la meditación ya no son discutidos por nadie, incluso en muchos colegio españoles ya está incorporado dentro de sus actividades. Si no lo has hecho nunca, o ni siquiera te lo habías planteado, quizá este sea un buen momento para incorporarlo dentro de tus propósitos de nuevo año.

Existen muchos tipos de meditación, pero en concreto se pueden destacar tres. Cada una de ellas tiene funciones y objetivos diferentes, por lo que trabajan diferentes áreas cerebrales. Os cuento muy por encima muy brevemente.

Principales tipos de meditación

los-pensamientos-crean-la-realidad

Atención Focalizada

Su objetivo principal es la concentración. Al realizar esta meditación se mantiene activa la corteza prefrontal, vinculada a los pensamientos positivos.

Conciencia Plena (Mindfulness)

Se centra en la observación. Disminución de actividad en áreas relacionadas con la ansiedad como es la corteza insular y la amígdala.

Compasión

Pretende desarrollar la empatía. Las regiones del cerebro que se activan cuando nos ponemos en lugar del otro, como es la intersección tempoparietal, muestran mayor actividad.

 

UNA MEDITACIÓN PARA CADA NECESIDAD

Los beneficios a medio y largo plazo de la meditación ya no son discutidos por nadie, incluso en muchos colegio españoles ya está incorporado dentro de sus actividades. Si no lo has hecho nunca, o ni siquiera te lo habías planteado, quizá este sea un buen momento para incorporarlo dentro de tus propósitos de nuevo año.

Existen muchos tipos de meditación, pero en concreto se pueden destacar tres. Cada una de ellas tiene funciones y objetivos diferentes, por lo que trabajan diferentes áreas cerebrales. Os cuento muy por encima muy brevemente.

Principales tipos de meditación

los-pensamientos-crean-la-realidad

Atención Focalizada

Su objetivo principal es la concentración. Al realizar esta meditación se mantiene activa la corteza prefrontal, vinculada a los pensamientos positivos.

Conciencia Plena (Mindfulness)

Se centra en la observación. Disminución de actividad en áreas relacionadas con la ansiedad como es la corteza insular y la amígdala.

Compasión

Pretende desarrollar la empatía. Las regiones del cerebro que se activan cuando nos ponemos en lugar del otro, como es la intersección tempoparietal, muestran mayor actividad.

 

los pensamientos crean la realidad

Hoy quiero tocar uno de los temas más fascinantes, desde mi punto de vista, a los que la neurociencia da sentido: los pensamientos crean nuestra realidad.

Muchos de vosotros habréis leído el libro “El secreto” de Ronda Byrne, basado en la Ley de la Atracción, que se popularizó en España hace ya algunos años. Desde mi punto de vista este libro puso más sombra que luz sobre el efecto directo que los pensamientos y las visualizaciones tienen en nuestra vida. Más allá de esto, la ciencia, en concreto las neurociencias, tienen algo que decir al respecto.

Cuando tenemos un pensamiento, este produce de manera automática e inconsciente una emoción. Las emociones generadas serán evaluadas dependiendo de la información que tengamos almacenada. Las experiencias vividas anteriores y creencias serán el baremo.

La dopamina como generadora del cambio

Cuando mantenemos una actitud positiva, el sistema de recompensa produce gran cantidad de dopamina, también llamada “hormona de la ilusión”. Este neurotransmisor es el principal encargado de provocar en nosotros esas ganas de hacer nuevos proyectos y generar ilusiones.

Sin embargo, es curioso que la mayor cantidad de dopamina no se produzca a la consecución del objetivo, sino justo antes de alcanzarlo, es decir, de recibir la tan ansiada recompensa.

Entonces, ¿qué nos genera más felicidad, alcanzar una meta o la ilusión durante el proceso? Pues parece ser que la “hormona de la ilusión” también es la “hormona de la curiosidad” y la espera de algo positivo es lo que más felices, emocionados e ilusionados nos mantiene.

Por eso es importante marcarnos ciertos objetivos, planificar proyectos y crear ideas de futuro. Sin olvidar (esto lo recuerdo siempre) que una vez planificado debemos centrarnos en el presente, que es donde realmente suceden las cosas y se alcanzan las metas. Pensar en exceso en el futuro puede ocasionarnos ansiedad.

Entonces, ¿visionar el futuro entorno a imágenes positivas es lo qué hacen los visionarios o genios? Pues parece ser que sí en gran medida. Aún así, para generar una gran idea no solo hay que visualizarla, también son importantes otros factores.

Más allá de la visualización
  • Tener un amplio conocimiento sobre el tema que trabajamos.
  • Estar en un entorno social propicio, que apruebe y apoye tu visión.
  • Tener convencimiento pleno de la propia idea o proyecto.

Existe una característica común y destacable entre este tipo de personas: la dualidad. Estas personas son tan racionales como creativos, tan realistas como imaginativos y tan inteligentes como inocentes. La unión de estas diferentes, incluso opuestas, características de su personalidad, hace que una idea no se quede en sueño o fantasía, sino que hará que se dé paso a la ACCIÓN.

Aún con todo esto, no es necesario tener ideas grandiosas para que se produzca un impacto químico positivo en nuestro cerebro, basta con pequeños gestos que nos generen felicidad. Acciones como planificar un pequeño viaje, bailar, compartir, tener un lenguaje amable con nosotros mismos, rodearnos de gente optimista, etcétera…, hacen para nuestro cerebro de psicofármacos.

Los pensamientos positivos benefician tu salud
  • Actúan en el organismo.
  • Refuerza el sistema inmunológico.
  • Aumenta la resistencia del organismo.

Tras analizar los más de 14.000 estudios recopilados en 150 países en el “WorldDatabase of Hapiness” (base de datos mundial de la felicidad), los científicos lo tienen claro:

 ¡No existe ningún otro órgano del cuerpo humano, que influya de manera tan significativa en nuestro destino como el cerebro!
Conclusión

Los pensamientos, las acciones que llevamos a cabo y los recuerdos que dichas acciones dejan en nuestro cerebro tienen un efecto directo, no solo en nuestro cuerpo, sino aquello en lo que nos enfocamos y por lo tanto en lo que conseguimos. Es un efecto “acción-reacción”.

A estas alturas podemos afirmar que nuestros pensamientos crean nuestra realidad. Con cada pensamiento, con cada nueva experiencia o con cada sueño que persigamos.

 

 

 

¿CREAN LOS PENSAMIENTOS NUESTRA REALIDAD?

los pensamientos crean la realidad

Hoy quiero tocar uno de los temas más fascinantes, desde mi punto de vista, a los que la neurociencia da sentido: los pensamientos crean nuestra realidad.

Muchos de vosotros habréis leído el libro “El secreto” de Ronda Byrne, basado en la Ley de la Atracción, que se popularizó en España hace ya algunos años. Desde mi punto de vista este libro puso más sombra que luz sobre el efecto directo que los pensamientos y las visualizaciones tienen en nuestra vida. Más allá de esto, la ciencia, en concreto las neurociencias, tienen algo que decir al respecto.

Cuando tenemos un pensamiento, este produce de manera automática e inconsciente una emoción. Las emociones generadas serán evaluadas dependiendo de la información que tengamos almacenada. Las experiencias vividas anteriores y creencias serán el baremo.

La dopamina como generadora del cambio

Cuando mantenemos una actitud positiva, el sistema de recompensa produce gran cantidad de dopamina, también llamada “hormona de la ilusión”. Este neurotransmisor es el principal encargado de provocar en nosotros esas ganas de hacer nuevos proyectos y generar ilusiones.

Sin embargo, es curioso que la mayor cantidad de dopamina no se produzca a la consecución del objetivo, sino justo antes de alcanzarlo, es decir, de recibir la tan ansiada recompensa.

Entonces, ¿qué nos genera más felicidad, alcanzar una meta o la ilusión durante el proceso? Pues parece ser que la “hormona de la ilusión” también es la “hormona de la curiosidad” y la espera de algo positivo es lo que más felices, emocionados e ilusionados nos mantiene.

Por eso es importante marcarnos ciertos objetivos, planificar proyectos y crear ideas de futuro. Sin olvidar (esto lo recuerdo siempre) que una vez planificado debemos centrarnos en el presente, que es donde realmente suceden las cosas y se alcanzan las metas. Pensar en exceso en el futuro puede ocasionarnos ansiedad.

Entonces, ¿visionar el futuro entorno a imágenes positivas es lo qué hacen los visionarios o genios? Pues parece ser que sí en gran medida. Aún así, para generar una gran idea no solo hay que visualizarla, también son importantes otros factores.

Más allá de la visualización
  • Tener un amplio conocimiento sobre el tema que trabajamos.
  • Estar en un entorno social propicio, que apruebe y apoye tu visión.
  • Tener convencimiento pleno de la propia idea o proyecto.

Existe una característica común y destacable entre este tipo de personas: la dualidad. Estas personas son tan racionales como creativos, tan realistas como imaginativos y tan inteligentes como inocentes. La unión de estas diferentes, incluso opuestas, características de su personalidad, hace que una idea no se quede en sueño o fantasía, sino que hará que se dé paso a la ACCIÓN.

Aún con todo esto, no es necesario tener ideas grandiosas para que se produzca un impacto químico positivo en nuestro cerebro, basta con pequeños gestos que nos generen felicidad. Acciones como planificar un pequeño viaje, bailar, compartir, tener un lenguaje amable con nosotros mismos, rodearnos de gente optimista, etcétera…, hacen para nuestro cerebro de psicofármacos.

Los pensamientos positivos benefician tu salud
  • Actúan en el organismo.
  • Refuerza el sistema inmunológico.
  • Aumenta la resistencia del organismo.

Tras analizar los más de 14.000 estudios recopilados en 150 países en el “WorldDatabase of Hapiness” (base de datos mundial de la felicidad), los científicos lo tienen claro:

 ¡No existe ningún otro órgano del cuerpo humano, que influya de manera tan significativa en nuestro destino como el cerebro!
Conclusión

Los pensamientos, las acciones que llevamos a cabo y los recuerdos que dichas acciones dejan en nuestro cerebro tienen un efecto directo, no solo en nuestro cuerpo, sino aquello en lo que nos enfocamos y por lo tanto en lo que conseguimos. Es un efecto “acción-reacción”.

A estas alturas podemos afirmar que nuestros pensamientos crean nuestra realidad. Con cada pensamiento, con cada nueva experiencia o con cada sueño que persigamos.

 

 

 

feminidad-masculina-hombre

Tanto los hombres como las mujeres poseemos características femeninas y masculinas. La feminidad, o femineidad, es el conjunto de valores otorgados en mayor medida a las mujeres, precedido por sus intereses y comportamientos.

La dualidad forma parte de nuestro mundo, de la realidad que percibimos a través de los sentidos. El bien y el mal, la luz y la oscuridad, sí y no, frío y caliente, alma y cuerpo, materia y energía…

Esta última me sirve para explicar parte de lo que quiero tratar en este post. La materia y la energía son diferentes expresiones de la misma cualidad.

Masculino y femenino; en la materia son claramente diferenciados y a su vez complementarios. Ambos son necesarios para crear vida. Sin embargo, las propiedades inmateriales que se les otorga a cada uno requiere un poco más de observación. Son energías polares; como el yin y el yan.

TRIBUTOS FEMENINOS Y MASCULINOS

La energía femenina está relacionada con la intuición, la sensibilidad, las emociones, lo cíclico, la colectividad (el hogar y entorno social). Es una energía oceánica y amplia; yo siempre la relaciono con el abrazo por la sensación de acogimiento.

La energía masculina tiene más que ver con lo material, la individualidad, lo lineal, la fuerza física y creativa, el hacer, la lógica y la razón.

Como veis ninguna es positiva o negativa de por sí y ambas igual de necesarias.

“Lo más hermoso del hombre viril es algo femenino; lo más hermoso de la mujer femenina es algo masculino”. Susan Sontag, filósofa.

Todos tenemos ambas cualidades que combinamos en nuestro día a día, al igual que nuestro cerebro tiene dos hemisferios y ambos funcionan conjuntamente para realizar cualquier actividad.

                          Imaginar = Femenino         Crear = Masculino

 

De hecho, cuando nuestro cerebro se está formando en el embrión es femenino por defecto y es a partir de la semana 8 que inicia una fuerte liberación de testosterona que convertirá el cerebro femenino en masculino, matando algunas células en los centros de comunicación y las áreas que procesan la emoción, tal y como explica la Dra. Louann Brizendine en su libro El cerebro femenino. Esto marca de por sí importantes diferencias, no intelectuales pero sí sociales.

FEMINIDAD COMO MOTOR DE UN CAMBIO SOCIAL

La tendencia de la mujer en el siglo XXI ha sido intentar igualarse al hombre a nivel laboral, social, político o sexual, compitiendo con sus mismas herramientas. Por alguna razón llegamos a creernos que ser “femenina” implicaba debilidad y ¡claro está! la libertad y autonomía no se alcanza siendo débil. Incluso la propia crianza de los hijos se ha visto afectada por la masculinización de la mujer en las últimas décadas.

Esto no solo va en detrimento de la mujer, que se ve indirectamente e inconscientemente forzada a suprimir una parte fundamental de su naturaleza femenina, biológica y antropológicamente hablando, sino de la sociedad en general. Por supuesto, no sin sus respectivas consecuencias emocionales.

A día de hoy, la fuerza que mueve el mundo es sintomáticamente masculina. Prevalece el individualismo, el materialismo, la tecnocracia y la violencia sobre los valores colectivos y “humanos”. Es hora de reconocer la necesidad de equilibrar un mundo donde ya no cabe más disfuncionalidad.

Para ello no solo las mujeres deben reconectarse con su femineidad, lo cual nada tiene que ver con ponerse vestidos, no decir tacos, subirnos a un tacón de 15 centímetros o volver al rol de ama de casa; o sí, cada cual que se sienta libre. Pero sí abrazar de nuevo esa energía maternal, seas madre o no, de compartir, cuidar, empatizar, colaborar…; de alguna manera ser generadoras de Amor. Porque, queridas y queridos, el mundo está muy hambriento de Amor.

Aún con todo esto, mi intención al escribir este post no es poner sobre la mesa la importancia de que las mujeres conectemos de nuevo con nuestra esencia femenina, sino una clara y amplia invitación para el género masculino.

LLAMADO A LA FEMINIDAD

Señores, el mundo necesita encarecidamente que saquéis a la luz vuestro lado femenino. Todos necesitamos que los hombres de más consciencia potenciéis aquellos rasgos que aprendisteis de vuestras madres y abuelas y los pongáis al servicio de esta sociedad que vive en la más profunda carencia afectiva. La cualidad de la palabra al servicio del conflicto; la compasión en pro de las necesidades; la amabilidad y la emoción en el día a día.

“La virilidad es un mito terrorista. Una presión social que obliga a los hombres a dar prueba sin cesar de una virilidad de la que nunca pueden estar seguros: toda vida de hombre está colocada “bajo el signo de la puja permanente”. Georges Falconnet y Nadine Lefaucheur (1975).

Los hombres ya no tienen que ser proveedores, protectores, fuertes, valientes, conquistadores y sexuales; estos estereotipos ya están listos para ser derogados. Habéis tenido que renunciar a algunas de las condiciones más bellas del ser humano como es la ternura, la compasión y la intuición por algo tan egóico como el poder.

Si eres hombre, también mujer, estás leyendo esto y honestamente reconoces desconexión con tu parte femenina pero sin saber muy bien por donde empezar; te diré que comiences dejando espacio a la vulnerabilidad y sueltes la necesidad de ser fuerte. Una vez ahí te encontrarás con un sinfín de emociones difíciles de gestionar, pero el Amor hacia ti mismo y concederte el permiso de ser quien eres, es siempre la respuesta. Y recuerda que nadie ha encontrado su camino sin haberse perdido varias veces.

 

LLAMADO A LA FEMINIDAD DEL HOMBRE

feminidad-masculina-hombre

Tanto los hombres como las mujeres poseemos características femeninas y masculinas. La feminidad, o femineidad, es el conjunto de valores otorgados en mayor medida a las mujeres, precedido por sus intereses y comportamientos.

La dualidad forma parte de nuestro mundo, de la realidad que percibimos a través de los sentidos. El bien y el mal, la luz y la oscuridad, sí y no, frío y caliente, alma y cuerpo, materia y energía…

Esta última me sirve para explicar parte de lo que quiero tratar en este post. La materia y la energía son diferentes expresiones de la misma cualidad.

Masculino y femenino; en la materia son claramente diferenciados y a su vez complementarios. Ambos son necesarios para crear vida. Sin embargo, las propiedades inmateriales que se les otorga a cada uno requiere un poco más de observación. Son energías polares; como el yin y el yan.

TRIBUTOS FEMENINOS Y MASCULINOS

La energía femenina está relacionada con la intuición, la sensibilidad, las emociones, lo cíclico, la colectividad (el hogar y entorno social). Es una energía oceánica y amplia; yo siempre la relaciono con el abrazo por la sensación de acogimiento.

La energía masculina tiene más que ver con lo material, la individualidad, lo lineal, la fuerza física y creativa, el hacer, la lógica y la razón.

Como veis ninguna es positiva o negativa de por sí y ambas igual de necesarias.

“Lo más hermoso del hombre viril es algo femenino; lo más hermoso de la mujer femenina es algo masculino”. Susan Sontag, filósofa.

Todos tenemos ambas cualidades que combinamos en nuestro día a día, al igual que nuestro cerebro tiene dos hemisferios y ambos funcionan conjuntamente para realizar cualquier actividad.

                          Imaginar = Femenino         Crear = Masculino

 

De hecho, cuando nuestro cerebro se está formando en el embrión es femenino por defecto y es a partir de la semana 8 que inicia una fuerte liberación de testosterona que convertirá el cerebro femenino en masculino, matando algunas células en los centros de comunicación y las áreas que procesan la emoción, tal y como explica la Dra. Louann Brizendine en su libro El cerebro femenino. Esto marca de por sí importantes diferencias, no intelectuales pero sí sociales.

FEMINIDAD COMO MOTOR DE UN CAMBIO SOCIAL

La tendencia de la mujer en el siglo XXI ha sido intentar igualarse al hombre a nivel laboral, social, político o sexual, compitiendo con sus mismas herramientas. Por alguna razón llegamos a creernos que ser “femenina” implicaba debilidad y ¡claro está! la libertad y autonomía no se alcanza siendo débil. Incluso la propia crianza de los hijos se ha visto afectada por la masculinización de la mujer en las últimas décadas.

Esto no solo va en detrimento de la mujer, que se ve indirectamente e inconscientemente forzada a suprimir una parte fundamental de su naturaleza femenina, biológica y antropológicamente hablando, sino de la sociedad en general. Por supuesto, no sin sus respectivas consecuencias emocionales.

A día de hoy, la fuerza que mueve el mundo es sintomáticamente masculina. Prevalece el individualismo, el materialismo, la tecnocracia y la violencia sobre los valores colectivos y “humanos”. Es hora de reconocer la necesidad de equilibrar un mundo donde ya no cabe más disfuncionalidad.

Para ello no solo las mujeres deben reconectarse con su femineidad, lo cual nada tiene que ver con ponerse vestidos, no decir tacos, subirnos a un tacón de 15 centímetros o volver al rol de ama de casa; o sí, cada cual que se sienta libre. Pero sí abrazar de nuevo esa energía maternal, seas madre o no, de compartir, cuidar, empatizar, colaborar…; de alguna manera ser generadoras de Amor. Porque, queridas y queridos, el mundo está muy hambriento de Amor.

Aún con todo esto, mi intención al escribir este post no es poner sobre la mesa la importancia de que las mujeres conectemos de nuevo con nuestra esencia femenina, sino una clara y amplia invitación para el género masculino.

LLAMADO A LA FEMINIDAD

Señores, el mundo necesita encarecidamente que saquéis a la luz vuestro lado femenino. Todos necesitamos que los hombres de más consciencia potenciéis aquellos rasgos que aprendisteis de vuestras madres y abuelas y los pongáis al servicio de esta sociedad que vive en la más profunda carencia afectiva. La cualidad de la palabra al servicio del conflicto; la compasión en pro de las necesidades; la amabilidad y la emoción en el día a día.

“La virilidad es un mito terrorista. Una presión social que obliga a los hombres a dar prueba sin cesar de una virilidad de la que nunca pueden estar seguros: toda vida de hombre está colocada “bajo el signo de la puja permanente”. Georges Falconnet y Nadine Lefaucheur (1975).

Los hombres ya no tienen que ser proveedores, protectores, fuertes, valientes, conquistadores y sexuales; estos estereotipos ya están listos para ser derogados. Habéis tenido que renunciar a algunas de las condiciones más bellas del ser humano como es la ternura, la compasión y la intuición por algo tan egóico como el poder.

Si eres hombre, también mujer, estás leyendo esto y honestamente reconoces desconexión con tu parte femenina pero sin saber muy bien por donde empezar; te diré que comiences dejando espacio a la vulnerabilidad y sueltes la necesidad de ser fuerte. Una vez ahí te encontrarás con un sinfín de emociones difíciles de gestionar, pero el Amor hacia ti mismo y concederte el permiso de ser quien eres, es siempre la respuesta. Y recuerda que nadie ha encontrado su camino sin haberse perdido varias veces.

 

 

Somos lo que escondemos tras las máscaras.

Todos tenemos máscaras, incluso las personas aparentemente más autenticas y las que afirman no tenerlas…, ¡también las tienen!

Si no eres consciente de ello y mucho menos eres capaz de identificarlas, simplemente te falta autoconocimiento.

La primera vez que me hablaron de las máscaras me asusté muchísimo, lo sentí como algo oscuro. No podía evitar relacionarlo con la mentira y la ocultación. Con el tiempo entendí que nada tiene que ver y que tienen su práctica función.

¿Qué son las máscaras?

Las mascaras son nuestro YO adaptado al entorno. Muchos os reconoceréis siendo de una determinada manera en el entorno laboral, de otra diferente con la familia, con las diferentes parejas a lo largo de la vida o los amigos. O quizá no tanto en entornos como en situaciones. Utilizar la frivolidad en momentos de máxima vulnerabilidad para no sentirte tan expuesto o aparentar ser sociable y simpático a pesar de ser introvertido y de naturaleza tímida son ejemplos de comportamiento adaptado.

Por supuesto, las máscaras son creadas desde el Ego. Son los personajes que has creado impulsado por las creencias limitantes más profundas de tu psique. Esto no es bueno ni malo, como todo en la vida depende del uso que le des, la consciencia que pongas en ello y desde qué lugar lo hagas. Lo que sí quiero dejar claro, una vez más, es que el Ego no es el enemigo y este es un claro ejemplo de cómo podemos usarlo a nuestro favor.

¿Cuál es la diferencia entre máscaras y Ego?

Aunque muchas veces se dice que el Ego es el Yo mental (yo no estoy tan de acuerdo), no debemos confundirlo con las máscaras aunque estén relacionados entre sí. Como ya he mencionado en anteriores post, el Ego es esa vocecilla que evalúa y enjuicia y por tanto distorsiona nuestra percepción de la realidad. Sin embargo, las máscaras son esas personalidades ficticias listas para ser representadas bajo el yugo de las interpretaciones que realiza tu Ego y cuya base es siempre el miedo. Es decir, están creadas para mantenerte en una falsa seguridad.

Ahora bien, el problema aparece en el momento que ni siquiera tú eres capaz de diferenciar qué es máscara y qué no.

Cuando trabajo en procesos de autoconocimiento y pregunto ¿quién eres?, la inercia es responder aquello que nos clasifica socialmente. Cuando insisto en la pregunta, es cuando surge el maravilloso momento que yo llamo “stop cognitivo”. La mayoría de las personas reaccionan como si les hubiera hecho la pregunta más compleja de su vida. Insistiendo en el tema reformulo,” ¿quién eres tú en esencia?”.

Tu esencia

La esencia es lo que queda cuando las máscaras han desaparecido. Cuando estás a solas y nada hay que representar, ocultar o proteger porque no hay miedos ni juicios. Es lo que queda cuando el cuerpo mental y emocional no tienen nada que añadir. En realidad tiene muchos nombres; Alma, Consciencia, Espíritu, La fuente…Es algo intangible pero lo es absolutamente todo.

Es importante poder identificar las máscaras para poder volver a nuestra esencia, de lo contrario sería cómo no saber volver a casa y pasarnos la vida de hotel en hotel; por muy cómodo y confortable que estos pudieran ser siempre nos sentiríamos desarraigados.

¿Qué sucede cuando nos desconectamos de nuestra esencia?

Cuando nos desconectamos de nosotros mismos básicamente entramos en incoherencia. Es decir, es imposible estar alineados en lo que hacemos, pensamos y sentimos si no sabemos quiénes somos realmente.

A veces no es sencillo definir quién eres si no te lo habías cuestionado hasta el momento. Pero quizá sí puedas identificarlo con más facilidad si vamos quitando las máscaras de una en una.

Para ello mi consejo es que analices lo siguiente:
  • Cuáles son tus “tengo que” y “debe ser”. Creencias de cómo deberías ser y/o comportarte por lo socialmente preestablecido o bien por tu entorno más cercano o cultural.
  • Entornos de hostilidad. Grupos sociales (trabajo, parejas, amigos, familia…) en los que sientas que no puedes ser tu mismo ni obrar de manera natural.
  • Momentos de vulnerabilidad en los que sientes miedo a ser dañado y eso te impide expresarte con sinceridad.
Conclusión:

Las máscaras pueden ser una estupenda herramienta para proteger tus emociones en momentos determinados, pero debes tener en cuenta que es necesario dejar espacio para la vulnerabilidad, pues es ahí donde encontrarás tus sombras y la oportunidad para afrontarlas y crecer.

“Cuando hay una tormenta, los pajaritos se esconden, pero las águilas vuelan más alto.” — Mahatma Gandhi

Atrévete poco a poco a desnudarte y dejar que te vean tal cual eres, pues ahí se encuentra la verdadera belleza del ser humano y podrás sentir de nuevo el calor del hogar.

 

IDENTIFICA LAS MASCARAS QUE TE IMPIDEN SER TU MISMO

 

Somos lo que escondemos tras las máscaras.

Todos tenemos máscaras, incluso las personas aparentemente más autenticas y las que afirman no tenerlas…, ¡también las tienen!

Si no eres consciente de ello y mucho menos eres capaz de identificarlas, simplemente te falta autoconocimiento.

La primera vez que me hablaron de las máscaras me asusté muchísimo, lo sentí como algo oscuro. No podía evitar relacionarlo con la mentira y la ocultación. Con el tiempo entendí que nada tiene que ver y que tienen su práctica función.

¿Qué son las máscaras?

Las mascaras son nuestro YO adaptado al entorno. Muchos os reconoceréis siendo de una determinada manera en el entorno laboral, de otra diferente con la familia, con las diferentes parejas a lo largo de la vida o los amigos. O quizá no tanto en entornos como en situaciones. Utilizar la frivolidad en momentos de máxima vulnerabilidad para no sentirte tan expuesto o aparentar ser sociable y simpático a pesar de ser introvertido y de naturaleza tímida son ejemplos de comportamiento adaptado.

Por supuesto, las máscaras son creadas desde el Ego. Son los personajes que has creado impulsado por las creencias limitantes más profundas de tu psique. Esto no es bueno ni malo, como todo en la vida depende del uso que le des, la consciencia que pongas en ello y desde qué lugar lo hagas. Lo que sí quiero dejar claro, una vez más, es que el Ego no es el enemigo y este es un claro ejemplo de cómo podemos usarlo a nuestro favor.

¿Cuál es la diferencia entre máscaras y Ego?

Aunque muchas veces se dice que el Ego es el Yo mental (yo no estoy tan de acuerdo), no debemos confundirlo con las máscaras aunque estén relacionados entre sí. Como ya he mencionado en anteriores post, el Ego es esa vocecilla que evalúa y enjuicia y por tanto distorsiona nuestra percepción de la realidad. Sin embargo, las máscaras son esas personalidades ficticias listas para ser representadas bajo el yugo de las interpretaciones que realiza tu Ego y cuya base es siempre el miedo. Es decir, están creadas para mantenerte en una falsa seguridad.

Ahora bien, el problema aparece en el momento que ni siquiera tú eres capaz de diferenciar qué es máscara y qué no.

Cuando trabajo en procesos de autoconocimiento y pregunto ¿quién eres?, la inercia es responder aquello que nos clasifica socialmente. Cuando insisto en la pregunta, es cuando surge el maravilloso momento que yo llamo “stop cognitivo”. La mayoría de las personas reaccionan como si les hubiera hecho la pregunta más compleja de su vida. Insistiendo en el tema reformulo,” ¿quién eres tú en esencia?”.

Tu esencia

La esencia es lo que queda cuando las máscaras han desaparecido. Cuando estás a solas y nada hay que representar, ocultar o proteger porque no hay miedos ni juicios. Es lo que queda cuando el cuerpo mental y emocional no tienen nada que añadir. En realidad tiene muchos nombres; Alma, Consciencia, Espíritu, La fuente…Es algo intangible pero lo es absolutamente todo.

Es importante poder identificar las máscaras para poder volver a nuestra esencia, de lo contrario sería cómo no saber volver a casa y pasarnos la vida de hotel en hotel; por muy cómodo y confortable que estos pudieran ser siempre nos sentiríamos desarraigados.

¿Qué sucede cuando nos desconectamos de nuestra esencia?

Cuando nos desconectamos de nosotros mismos básicamente entramos en incoherencia. Es decir, es imposible estar alineados en lo que hacemos, pensamos y sentimos si no sabemos quiénes somos realmente.

A veces no es sencillo definir quién eres si no te lo habías cuestionado hasta el momento. Pero quizá sí puedas identificarlo con más facilidad si vamos quitando las máscaras de una en una.

Para ello mi consejo es que analices lo siguiente:
  • Cuáles son tus “tengo que” y “debe ser”. Creencias de cómo deberías ser y/o comportarte por lo socialmente preestablecido o bien por tu entorno más cercano o cultural.
  • Entornos de hostilidad. Grupos sociales (trabajo, parejas, amigos, familia…) en los que sientas que no puedes ser tu mismo ni obrar de manera natural.
  • Momentos de vulnerabilidad en los que sientes miedo a ser dañado y eso te impide expresarte con sinceridad.
Conclusión:

Las máscaras pueden ser una estupenda herramienta para proteger tus emociones en momentos determinados, pero debes tener en cuenta que es necesario dejar espacio para la vulnerabilidad, pues es ahí donde encontrarás tus sombras y la oportunidad para afrontarlas y crecer.

“Cuando hay una tormenta, los pajaritos se esconden, pero las águilas vuelan más alto.” — Mahatma Gandhi

Atrévete poco a poco a desnudarte y dejar que te vean tal cual eres, pues ahí se encuentra la verdadera belleza del ser humano y podrás sentir de nuevo el calor del hogar.

 

miedo y felicidad
Creo que todos estamos de acuerdo en que amar implica cierto riesgo a ser lastimado. El amor es apertura y expansión. Sin embargo, el miedo puede llegar a impedir que aceptemos ese riesgo. No solo hablo de amor de pareja; por miedo existe el racismo, la homofobia o conceptos similares, ya que el rechazo a lo diferente es la cara visible al miedo a lo diferente.

 El miedo nos niega la posibilidad de amar de una manera universal.

Si el miedo es lo opuesto al amor, el único camino hacia él es superar cada día aquello que nos aterroriza. Seguro puedes reconocerlo porque es ese tipo de miedo que te paraliza, ¡sí! ese que llevas demasiado tiempo haciendo como si no existiera.

Ser vistos sin nuestras máscaras, es uno de los miedos más comunes, pues significa mostrar todo aquello que no nos gusta de nosotros mismos. Miedo a no cumplir expectativas (las nuestras y las de los demás). Miedo al juicio, a la soledad, a la carencia afectiva y económica. Miedo a la enfermedad. Miedo a la culpa.

También existe el miedo al cambio y a la propia evolución personal, pues significa enfrentarnos a situaciones desconocidas y lo que es peor aún, a partes de nosotros mismos que no queríamos ver, aceptar ni reconocer. Esto se siente como si los sólidos cimientos de nuestra existencia se tambalearan, incluso cayeran. Tan necesario, por otra parte, para nuestro crecimiento como individuos y como sociedad.

¿Sabéis qué hacemos para tapar esos miedos?

Vendernos. Nos vendemos a un falso amor por migajas de atención. Vendemos nuestra sexualidad a cambio de “placer egoico”. Vendemos nuestras pasiones por un estatus socioeconómico. Y lo que es peor aún, vendemos quiénes somos realmente a cambio de no ser juzgados, rechazados o abandonados.

Si el miedo es lo opuesto al amor, y no hablo de amor romántico, sino de amor verdadero , este nunca será alcanzado hasta identificar cada uno de los miedos que habitan en nosotros y sacarlos a la luz, uno a uno, como si de capas de cebolla se tratara.

Si todo esto resuena en ti, tengo que decirte dos cosas. La primera es una buena noticia; empiezas a cuestionarte el por qué y para qué la vida y con ello tus creencias y patrones de comportamiento. Tu nivel de consciencia está aumentando. La segunda es que comienzas un camino donde tendrás que poner a funcionar todas las herramientas que tengas; de ellas depende un viaje apasionante lleno de descubrimientos sobre ti mismo o una ardua y agotadora batalla entre tus luces y sombras. En cualquier caso, si has llegado hasta aquí ya no hay vuelta atrás. Uno puede aumentar su consciencia pero no disminuirla.

Lo cierto es que puedes negarte a trabajar en tu desarrollo personal y en las carencias que irás detectando a medida que tu consciencia te lo muestre, pero te impedirá crecer como persona y alcanzar plenitud. Sin embargo, serás muy consciente de que tú, y solo tú, eres tu gran obstáculo.

Llegado este punto y si decides apostar por enfrentarte a tus miedos, quiero contarte cuál fue mi propio proceso. En principio el orden es importante aunque con el tiempo y la práctica los realizarás casi sin darte cuenta y de manera aleatoria.

¿Cómo identificar y trabajar cualquier miedo?

  1. Busca momentos de introspección, silencio y/o meditación. Pasar tiempo a solas es de vital importancia para sacar a la luz aquello de lo que aún no eres consciente.
  2. Escucha tu cuerpo. Presta atención a los marcadores somáticos; reacciones físicas que se producen como respuesta a ciertas emociones. Presión en el pecho, sudoración o pinchazos en el estomago son indicadores de que ciertas situaciones te producen temor o rechazo.
  3. Identifica y pon nombre a aquello que sientes. Será mucho más fácil contrarrestarlo y cambiar las creencias que lo producen. Recuerda que el sufrimiento no lo genera una situación en sí, sino la interpretación que tú le das. Es importante aceptar la emoción como parte de ti e integrarla, resistirte a ella solo le dará más fuerza.
  4. Aprende a discernir entre tu YO real y tu EGO. Entendiéndose Ego como un conjunto de funciones psíquicas que involucran cierta evaluación de la realidad y no la realidad en sí. En caso de duda realiza siempre la misma pregunta ¿existe juicio? Si la respuesta es sí puedes dar por hecho que es un pensamiento del ego.
  5. Revisa tu historia. Busca relación entre sucesos significativos que hayas vivido o que hayan tenido una intensa carga emocional para ti. Por ejemplo; diferentes relaciones de pareja que hayas tenido, amistades que se rompieron o metas que te pusiste y dejaste a mitad de camino. Si las analizas entre sí, encontrarás motivadores o desencadenantes comunes.
  6. Intención. Poner intención es poner esencia a la acción. Cuando ponemos atención en algo le otorgamos energía, que no es lo que deseamos con los miedos, pero cuando ponemos intención transformamos la energía de la información en otra diferente y podemos iniciar el cambio y la superación.

6 PASOS PARA IDENTIFICAR CUALQUIER MIEDO

miedo y felicidad
Creo que todos estamos de acuerdo en que amar implica cierto riesgo a ser lastimado. El amor es apertura y expansión. Sin embargo, el miedo puede llegar a impedir que aceptemos ese riesgo. No solo hablo de amor de pareja; por miedo existe el racismo, la homofobia o conceptos similares, ya que el rechazo a lo diferente es la cara visible al miedo a lo diferente.

 El miedo nos niega la posibilidad de amar de una manera universal.

Si el miedo es lo opuesto al amor, el único camino hacia él es superar cada día aquello que nos aterroriza. Seguro puedes reconocerlo porque es ese tipo de miedo que te paraliza, ¡sí! ese que llevas demasiado tiempo haciendo como si no existiera.

Ser vistos sin nuestras máscaras, es uno de los miedos más comunes, pues significa mostrar todo aquello que no nos gusta de nosotros mismos. Miedo a no cumplir expectativas (las nuestras y las de los demás). Miedo al juicio, a la soledad, a la carencia afectiva y económica. Miedo a la enfermedad. Miedo a la culpa.

También existe el miedo al cambio y a la propia evolución personal, pues significa enfrentarnos a situaciones desconocidas y lo que es peor aún, a partes de nosotros mismos que no queríamos ver, aceptar ni reconocer. Esto se siente como si los sólidos cimientos de nuestra existencia se tambalearan, incluso cayeran. Tan necesario, por otra parte, para nuestro crecimiento como individuos y como sociedad.

¿Sabéis qué hacemos para tapar esos miedos?

Vendernos. Nos vendemos a un falso amor por migajas de atención. Vendemos nuestra sexualidad a cambio de “placer egoico”. Vendemos nuestras pasiones por un estatus socioeconómico. Y lo que es peor aún, vendemos quiénes somos realmente a cambio de no ser juzgados, rechazados o abandonados.

Si el miedo es lo opuesto al amor, y no hablo de amor romántico, sino de amor verdadero , este nunca será alcanzado hasta identificar cada uno de los miedos que habitan en nosotros y sacarlos a la luz, uno a uno, como si de capas de cebolla se tratara.

Si todo esto resuena en ti, tengo que decirte dos cosas. La primera es una buena noticia; empiezas a cuestionarte el por qué y para qué la vida y con ello tus creencias y patrones de comportamiento. Tu nivel de consciencia está aumentando. La segunda es que comienzas un camino donde tendrás que poner a funcionar todas las herramientas que tengas; de ellas depende un viaje apasionante lleno de descubrimientos sobre ti mismo o una ardua y agotadora batalla entre tus luces y sombras. En cualquier caso, si has llegado hasta aquí ya no hay vuelta atrás. Uno puede aumentar su consciencia pero no disminuirla.

Lo cierto es que puedes negarte a trabajar en tu desarrollo personal y en las carencias que irás detectando a medida que tu consciencia te lo muestre, pero te impedirá crecer como persona y alcanzar plenitud. Sin embargo, serás muy consciente de que tú, y solo tú, eres tu gran obstáculo.

Llegado este punto y si decides apostar por enfrentarte a tus miedos, quiero contarte cuál fue mi propio proceso. En principio el orden es importante aunque con el tiempo y la práctica los realizarás casi sin darte cuenta y de manera aleatoria.

¿Cómo identificar y trabajar cualquier miedo?

  1. Busca momentos de introspección, silencio y/o meditación. Pasar tiempo a solas es de vital importancia para sacar a la luz aquello de lo que aún no eres consciente.
  2. Escucha tu cuerpo. Presta atención a los marcadores somáticos; reacciones físicas que se producen como respuesta a ciertas emociones. Presión en el pecho, sudoración o pinchazos en el estomago son indicadores de que ciertas situaciones te producen temor o rechazo.
  3. Identifica y pon nombre a aquello que sientes. Será mucho más fácil contrarrestarlo y cambiar las creencias que lo producen. Recuerda que el sufrimiento no lo genera una situación en sí, sino la interpretación que tú le das. Es importante aceptar la emoción como parte de ti e integrarla, resistirte a ella solo le dará más fuerza.
  4. Aprende a discernir entre tu YO real y tu EGO. Entendiéndose Ego como un conjunto de funciones psíquicas que involucran cierta evaluación de la realidad y no la realidad en sí. En caso de duda realiza siempre la misma pregunta ¿existe juicio? Si la respuesta es sí puedes dar por hecho que es un pensamiento del ego.
  5. Revisa tu historia. Busca relación entre sucesos significativos que hayas vivido o que hayan tenido una intensa carga emocional para ti. Por ejemplo; diferentes relaciones de pareja que hayas tenido, amistades que se rompieron o metas que te pusiste y dejaste a mitad de camino. Si las analizas entre sí, encontrarás motivadores o desencadenantes comunes.
  6. Intención. Poner intención es poner esencia a la acción. Cuando ponemos atención en algo le otorgamos energía, que no es lo que deseamos con los miedos, pero cuando ponemos intención transformamos la energía de la información en otra diferente y podemos iniciar el cambio y la superación.

amor espiritual

Todos conocemos el amor romántico, así como el amor por la familia y los amigos. Pero existe otro tipo de amor, al cual llamaban Ágape en la antigua cultura griega. El amor ágape se mueve en una frecuencia más profunda, se mueve entre lo incondicional y lo divino incluso. Tiene más que ver con el amor universal y/o espiritual. ¿Has pensado alguna vez en ello? ¿Has sentido alguna vez este tipo de amor?

Hace un tiempo, en una conversación bastante interesante, alguien me cuestionó diciendo “Ese amor del que hablas es cerebral”. Muy segura de mí misma, como apasionada de las neurociencias, respondí con tono sarcástico “¿Qué otro si no?”. Su respuesta no pudo dejarme más impactada; “Amor Espiritual”.

En ese momento algo en lo más profundo de mi ser resonó y se abrieron en mí un sinfín de cuestiones y dudas, de las que sería consciente algunas semanas, incluso meses, después.

¿Cómo era posible que nunca hubiera reparado en ello o me lo hubiera cuestionado? Fácil. Mi cabeza aún estaba llena de prejuicios hacia la espiritualidad, las religiones o cualquier persona que las practicara.

A partir de ese momento comencé a interesarme en las diferencias entre el amor espiritual y el que reside en el cerebro. Y por supuesto, a poner en práctica todo aquello que leía y de alguna manera tenía sentido para mí.

¿Cómo surge el amor romántico?

Cuando conocemos a alguien nuevo, nuestro cerebro procesa en cuestión de segundos toda la información que nos llega sobre esa persona; sus características físicas, su voz, su olor y aquello que percibimos de su personalidad.

En poco tiempo comparamos esta información con la que ya teníamos almacenada en nuestro cerebro acerca de cómo es nuestro hombre o mujer ideal. Muchas de estas características proceden incluso de la infancia, de algunas somos conscientes pero otras muchas residen en el subconsciente.

Si al cruzar toda esta información coincide en gran medida, ¡voilà!, el cerebro activa las áreas, las hormonas y los neurotransmisores relacionados con el proceso de enamoramiento.

Este maremágnum químico actúa prácticamente de la misma manera y en las mismas zonas cerebrales que las adicciones, incluido el sistema de recompensa. Por eso se dice, con mucha razón, que el amor es como una droga.

Es por todo esto que lo que solemos llamar amor romántico es egoísta. A partir del inicio del estado de enamoramiento, todo lo que haga por y para al ser amado será con el fin de obtener a cambio “mi recompensa” y el placer que esta me genera.

Amor romántico es aquel que reside en nuestro cerebro.

¿Y el amor espiritual?

Simplificándolo muchísimo se podría decir que es el amor que no espera nada a cambio.

Decía Osho; “Amor es el encuentro, el encuentro orgásmico de la vida y la muerte ” y que para alcanzarlo hay cuatro pasos fundamentales.

Pasos para alcanzar el Amor según Osho

Primero; estar aquí y ahora, porque el amor solo es posible en el “aquí-ahora”. No puedes amar en el pasado.

Segundo; aprende a transformar tus venenos en miel.

Tercero; compartir tus cosas positivas, compartir tu vida, compartir todo lo que tengas. Todo lo bello que tengas, no lo escondas.

Cuarto; sé la nada. Una vez que comienzas a pensar que eres alguien, te estancas. Entonces el amor no fluye. El amor sólo fluye de alguien que no es nadie. El amor mora solo en la nada.

Cuando estás vacío, hay amor. Cuando estás lleno de ego, el amor desaparece. El amor y el ego no pueden converger.

Sin embargo, antes de ofrecer amor incondicional a otra persona debes amarte a ti mismo incondicionalmente, como decía Osho, “transformar tus venenos en mieles”.

Por supuesto, para nuestra sociedad no es fácil alcanzar un amor tan profundo ya que estamos educados para funcionar desde el Ego, donde residen los miedos, las culpas, las expectativas, la prepotencia, las exigencias y un larguísimo etcétera. Todos estos conceptos están instaurados en la mente colectiva.

Conclusión

Amar de verdad, con el corazón, requiere para la gran mayoría, un gran trabajo personal y un verdadero compromiso con uno mismo. Es un verdadero viaje por nuestro interior al que, aunque pueda escocer, bien merece la pena embarcarse.

“El corazón del hombre es un instrumento musical, contiene una música grandiosa. Dormida, pero está allí, esperando el momento apropiado para ser interpretada, expresada, cantada, danzada. Y es a través del amor que el momento llega.” ― Rumi

 

SI ES AMOR ROMANTICO, NO ES AMOR VERDADERO

amor espiritual

Todos conocemos el amor romántico, así como el amor por la familia y los amigos. Pero existe otro tipo de amor, al cual llamaban Ágape en la antigua cultura griega. El amor ágape se mueve en una frecuencia más profunda, se mueve entre lo incondicional y lo divino incluso. Tiene más que ver con el amor universal y/o espiritual. ¿Has pensado alguna vez en ello? ¿Has sentido alguna vez este tipo de amor?

Hace un tiempo, en una conversación bastante interesante, alguien me cuestionó diciendo “Ese amor del que hablas es cerebral”. Muy segura de mí misma, como apasionada de las neurociencias, respondí con tono sarcástico “¿Qué otro si no?”. Su respuesta no pudo dejarme más impactada; “Amor Espiritual”.

En ese momento algo en lo más profundo de mi ser resonó y se abrieron en mí un sinfín de cuestiones y dudas, de las que sería consciente algunas semanas, incluso meses, después.

¿Cómo era posible que nunca hubiera reparado en ello o me lo hubiera cuestionado? Fácil. Mi cabeza aún estaba llena de prejuicios hacia la espiritualidad, las religiones o cualquier persona que las practicara.

A partir de ese momento comencé a interesarme en las diferencias entre el amor espiritual y el que reside en el cerebro. Y por supuesto, a poner en práctica todo aquello que leía y de alguna manera tenía sentido para mí.

¿Cómo surge el amor romántico?

Cuando conocemos a alguien nuevo, nuestro cerebro procesa en cuestión de segundos toda la información que nos llega sobre esa persona; sus características físicas, su voz, su olor y aquello que percibimos de su personalidad.

En poco tiempo comparamos esta información con la que ya teníamos almacenada en nuestro cerebro acerca de cómo es nuestro hombre o mujer ideal. Muchas de estas características proceden incluso de la infancia, de algunas somos conscientes pero otras muchas residen en el subconsciente.

Si al cruzar toda esta información coincide en gran medida, ¡voilà!, el cerebro activa las áreas, las hormonas y los neurotransmisores relacionados con el proceso de enamoramiento.

Este maremágnum químico actúa prácticamente de la misma manera y en las mismas zonas cerebrales que las adicciones, incluido el sistema de recompensa. Por eso se dice, con mucha razón, que el amor es como una droga.

Es por todo esto que lo que solemos llamar amor romántico es egoísta. A partir del inicio del estado de enamoramiento, todo lo que haga por y para al ser amado será con el fin de obtener a cambio “mi recompensa” y el placer que esta me genera.

Amor romántico es aquel que reside en nuestro cerebro.

¿Y el amor espiritual?

Simplificándolo muchísimo se podría decir que es el amor que no espera nada a cambio.

Decía Osho; “Amor es el encuentro, el encuentro orgásmico de la vida y la muerte ” y que para alcanzarlo hay cuatro pasos fundamentales.

Pasos para alcanzar el Amor según Osho

Primero; estar aquí y ahora, porque el amor solo es posible en el “aquí-ahora”. No puedes amar en el pasado.

Segundo; aprende a transformar tus venenos en miel.

Tercero; compartir tus cosas positivas, compartir tu vida, compartir todo lo que tengas. Todo lo bello que tengas, no lo escondas.

Cuarto; sé la nada. Una vez que comienzas a pensar que eres alguien, te estancas. Entonces el amor no fluye. El amor sólo fluye de alguien que no es nadie. El amor mora solo en la nada.

Cuando estás vacío, hay amor. Cuando estás lleno de ego, el amor desaparece. El amor y el ego no pueden converger.

Sin embargo, antes de ofrecer amor incondicional a otra persona debes amarte a ti mismo incondicionalmente, como decía Osho, “transformar tus venenos en mieles”.

Por supuesto, para nuestra sociedad no es fácil alcanzar un amor tan profundo ya que estamos educados para funcionar desde el Ego, donde residen los miedos, las culpas, las expectativas, la prepotencia, las exigencias y un larguísimo etcétera. Todos estos conceptos están instaurados en la mente colectiva.

Conclusión

Amar de verdad, con el corazón, requiere para la gran mayoría, un gran trabajo personal y un verdadero compromiso con uno mismo. Es un verdadero viaje por nuestro interior al que, aunque pueda escocer, bien merece la pena embarcarse.

“El corazón del hombre es un instrumento musical, contiene una música grandiosa. Dormida, pero está allí, esperando el momento apropiado para ser interpretada, expresada, cantada, danzada. Y es a través del amor que el momento llega.” ― Rumi

 

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La redes sociales ha generado una revolución en la vida de muchos de nosotros, principalmente a los que las usamos con fines profesionales. Trabajar conscientemente nuestro Personal Branding o Marca Personal se ha convertido en una necesidad ya que repercute directamente en nuestra reputación profesional. De cualquier manera, todos nos hemos cuestionado en alguna ocasión la imagen que perciben sobre nosotros seguidores y amigos a través las redes.

¿Te has preguntado alguna vez cuánto hay de ti realmente en las redes sociales?

De vez en cuando caigo en la tentación de preguntar a amigos y colegas si se muestran tal y como son realmente en el mundo online. La mayoría me responden afirmativamente, otros con un “bueno…, muestro solo lo que me interesa”.

¿Y fuera de la red? En la vida real, ¿qué parte de lo que muestras es tu verdadera identidad? Es decir, ¿quién eres tú realmente?

Ahora bien, ¿es posible trabajar nuestra Identidad digital si no conocemos nuestra Identidad real?

Identidad digital vs Identidad real

Al igual que nos ponemos guapos para salir a la calle y ver a otras personas, en las redes sociales mostramos nuestra mejor versión. Pero no basta con maquillarse.

¿Y por qué no basta con maquillarse?

En el mundo del marketing sabemos que las empresas trabajan su imagen externa e interna por igual y que todo tiene que estar alineado.

¿Qué sucede cuándo una empresa trabaja cuidadosamente su imagen corporativa, la atención al cliente o su publicidad, pero no cuida a sus empleados, su comunicación interna es insuficiente o mantiene malas prácticas de fabricación o producción? Lo que sucede es que tarde o temprano sale a la luz.

Cuando existen fisuras entre lo que eres y lo que muestras tarde o temprano será percibido.

Lo mismo sucede cuando TU eres el producto; artistas, empresarios, profesionales independientes o altos ejecutivos que ya son parte de la imagen de su compañía.

Da igual la importancia o relevancia de nuestras funciones, puestos o trabajos. Tampoco importa el número de seguidores que tengas en el mundo online. A todos nos preocupa lo que transmitimos a través de las redes sociales y es por ello que muchos optan finalmente por no mostrarse.

Sucede exactamente lo mismo que en nuestra vida personal. Muchas veces nos escondemos para que el resto de las personas no vean quienes somos realmente. ¿Por qué nos escondemos? Por miedo. ¿Y qué nos da miedo? Que los demás vean aquello que no nos gusta de nosotros mismos.

El autoconocimiento nos ayudará a identificar aquellas limitaciones que nos impiden mostrarnos tal y cómo somos.

Para trabajar nuestra imagen digital primero debemos saber QUIEN hay detrás de todas esas máscaras que nos hemos puesto. Lo sé, no es tarea fácil en la mayoría de los casos, pero es un interesante proceso que te servirá de mucho en tu vida profesional y personal.

Diferencia entre QUÉ SOY y QUIÉN SOY:

QUÉ SOY responde a esas características aparentemente visibles que nos caracterizan y que de alguna manera nos posiciona en diferentes grupos a nivel social.

QUIÉN SOY tiene más que ver con tu esencia, con aquello que realmente sientes y te mueve. Con aquello que queda cuando todo lo demás se desvanece.

Si lo que has leído hasta el momento te resuena y crees que te falta autoconocimiento, no desesperes. Existen algunos ejercicios que te ayudarán a saber más sobre ti mismo.

Tómate unos minutos para reflexionar sobre tu YO real. Busca un lugar silencioso y coge papel y bolígrafo.

Ejercicios para el AUTOCONOCIMIENTO:
  1. Haz tu propio DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades).

Recuerda que las Debilidades y Fortalezas son elementos internos; tus capacidades y cualidades y también tus limitaciones y barreras.

Las Amenazas y Oportunidades son los factores externos que hacen tambalear tus cimientos o te ayudan a potenciarlos. Son elementos externos.

  1. Haz una lista de tus PASIONES.

Haz una lista de esas actividades que te encantan y con las que sientes que el tiempo vuela. Si no sabes muy bien cómo identificarlas, échale un vistazo al post EN BUSCA DE TUS TALENTOS

  1. Define qué es para ti la FELICIDAD.

Cada persona tiene un concepto diferente de lo que significa la palabra felicidad; momento de intensa alegría, paz interior, la suma de ambos, etcétera.

Defínelo y enumera aquellas cosas que te hacen sentirte feliz de mayor a menor importancia.

  1. Define cuál es tu PROPOSITO de vida.

En términos de Marketing podríamos decir que es nuestra Misión y Visión. En términos de Desarrollo Personal es aquello que le da sentido a tu vida. Aquello que te apasiona hacer y para lo cual tienes cualidades innatas.

  1.  Realiza tu DECÁLOGO de vida.

Aquellas reglas, mandamientos o valores que mantienes como base de tu vida.

Seguro que después de realizar estos ejercicios tu nivel de autoconocimiento habrá aumentado y estarás listo para desarrollar un Personal Branding coherente y alineado con tu propia personalidad.

¡Me encantará leer tus comentarios o responder a cualquier pregunta que surja!

DEL AUTOCONOCIMIENTO AL PERSONAL BRANDING

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La redes sociales ha generado una revolución en la vida de muchos de nosotros, principalmente a los que las usamos con fines profesionales. Trabajar conscientemente nuestro Personal Branding o Marca Personal se ha convertido en una necesidad ya que repercute directamente en nuestra reputación profesional. De cualquier manera, todos nos hemos cuestionado en alguna ocasión la imagen que perciben sobre nosotros seguidores y amigos a través las redes.

¿Te has preguntado alguna vez cuánto hay de ti realmente en las redes sociales?

De vez en cuando caigo en la tentación de preguntar a amigos y colegas si se muestran tal y como son realmente en el mundo online. La mayoría me responden afirmativamente, otros con un “bueno…, muestro solo lo que me interesa”.

¿Y fuera de la red? En la vida real, ¿qué parte de lo que muestras es tu verdadera identidad? Es decir, ¿quién eres tú realmente?

Ahora bien, ¿es posible trabajar nuestra Identidad digital si no conocemos nuestra Identidad real?

Identidad digital vs Identidad real

Al igual que nos ponemos guapos para salir a la calle y ver a otras personas, en las redes sociales mostramos nuestra mejor versión. Pero no basta con maquillarse.

¿Y por qué no basta con maquillarse?

En el mundo del marketing sabemos que las empresas trabajan su imagen externa e interna por igual y que todo tiene que estar alineado.

¿Qué sucede cuándo una empresa trabaja cuidadosamente su imagen corporativa, la atención al cliente o su publicidad, pero no cuida a sus empleados, su comunicación interna es insuficiente o mantiene malas prácticas de fabricación o producción? Lo que sucede es que tarde o temprano sale a la luz.

Cuando existen fisuras entre lo que eres y lo que muestras tarde o temprano será percibido.

Lo mismo sucede cuando TU eres el producto; artistas, empresarios, profesionales independientes o altos ejecutivos que ya son parte de la imagen de su compañía.

Da igual la importancia o relevancia de nuestras funciones, puestos o trabajos. Tampoco importa el número de seguidores que tengas en el mundo online. A todos nos preocupa lo que transmitimos a través de las redes sociales y es por ello que muchos optan finalmente por no mostrarse.

Sucede exactamente lo mismo que en nuestra vida personal. Muchas veces nos escondemos para que el resto de las personas no vean quienes somos realmente. ¿Por qué nos escondemos? Por miedo. ¿Y qué nos da miedo? Que los demás vean aquello que no nos gusta de nosotros mismos.

El autoconocimiento nos ayudará a identificar aquellas limitaciones que nos impiden mostrarnos tal y cómo somos.

Para trabajar nuestra imagen digital primero debemos saber QUIEN hay detrás de todas esas máscaras que nos hemos puesto. Lo sé, no es tarea fácil en la mayoría de los casos, pero es un interesante proceso que te servirá de mucho en tu vida profesional y personal.

Diferencia entre QUÉ SOY y QUIÉN SOY:

QUÉ SOY responde a esas características aparentemente visibles que nos caracterizan y que de alguna manera nos posiciona en diferentes grupos a nivel social.

QUIÉN SOY tiene más que ver con tu esencia, con aquello que realmente sientes y te mueve. Con aquello que queda cuando todo lo demás se desvanece.

Si lo que has leído hasta el momento te resuena y crees que te falta autoconocimiento, no desesperes. Existen algunos ejercicios que te ayudarán a saber más sobre ti mismo.

Tómate unos minutos para reflexionar sobre tu YO real. Busca un lugar silencioso y coge papel y bolígrafo.

Ejercicios para el AUTOCONOCIMIENTO:
  1. Haz tu propio DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades).

Recuerda que las Debilidades y Fortalezas son elementos internos; tus capacidades y cualidades y también tus limitaciones y barreras.

Las Amenazas y Oportunidades son los factores externos que hacen tambalear tus cimientos o te ayudan a potenciarlos. Son elementos externos.

  1. Haz una lista de tus PASIONES.

Haz una lista de esas actividades que te encantan y con las que sientes que el tiempo vuela. Si no sabes muy bien cómo identificarlas, échale un vistazo al post EN BUSCA DE TUS TALENTOS

  1. Define qué es para ti la FELICIDAD.

Cada persona tiene un concepto diferente de lo que significa la palabra felicidad; momento de intensa alegría, paz interior, la suma de ambos, etcétera.

Defínelo y enumera aquellas cosas que te hacen sentirte feliz de mayor a menor importancia.

  1. Define cuál es tu PROPOSITO de vida.

En términos de Marketing podríamos decir que es nuestra Misión y Visión. En términos de Desarrollo Personal es aquello que le da sentido a tu vida. Aquello que te apasiona hacer y para lo cual tienes cualidades innatas.

  1.  Realiza tu DECÁLOGO de vida.

Aquellas reglas, mandamientos o valores que mantienes como base de tu vida.

Seguro que después de realizar estos ejercicios tu nivel de autoconocimiento habrá aumentado y estarás listo para desarrollar un Personal Branding coherente y alineado con tu propia personalidad.

¡Me encantará leer tus comentarios o responder a cualquier pregunta que surja!

Operacion bikini

Con la llegada del verano llegan las tensiones por lucir en bañador o lo que es peor, ¡en bikini!, y es natural dado el nivel de autoexigencia que hoy en día nuestra sociedad nos impone, en este y otros ámbitos de la vida.

Todas las mujeres y cuando digo todas quiero decir todas, tenemos en algún momento conflicto con nuestro cuerpo. Cuando digo “en algún momento” es porque nuestro cuerpo está en constante cambio, interna y externamente.

Por una parte, las mujeres sufrimos cierto acoso social que nos empuja a alcanzar la perfección física; algo que resulta, créanme señores, insoportable. Realmente es muy difícil escapar a ese sometimiento mental que ejercen los estereotipos de belleza actuales.

Es muy importante para nuestra salud física y emocional reconciliarnos con nuestro cuerpo, aceptarlo, quererlo y sobre todo respetarlo.

Quiero compartir con vosotras algunas herramientas que nos ayudarán a liberarnos de las presiones estéticas que en estos días nos acechan. Por supuesto, aunque estas recomendaciones las he escrito pensando en nosotras, los hombres también podéis hacer buen uso de ellas.

La verdadera operación bikini
  1. Céntrate en tu mundo interior. No podemos vivir continuamente de piel hacia afuera. Escucha que tienes que decirte a ti misma, práctica el dialogo interno.
  1. Obsérvate y acepta lo que ves. No niegues mirar esas fotos en las que sales menos favorecida, ni mirarte en el espejo porque no te gusta lo que ves. Observa cada detalle de tu cuerpo, pero hazlo desde el amor y no desde el reproche.
  1. Céntrate en la unidad corporal. No te centres en partes específicas de tu cuerpo o siempre encontrarás algo que no te guste.
  1. Olvídate de los referentes actuales de belleza. Detrás de cada modelo perfecta hay una campaña de marketing que quiere vender algo y eso nada tiene que ver con la esencia femenina en sí.
  1. Sedúcete a ti misma. El atractivo no solo es físico; tu sonrisa, tu mirada, aquello que dices y cómo lo dices.

¡Empodérate y disfruta el verano!

LA VERDADERA OPERACIÓN BIKINI

Operacion bikini

Con la llegada del verano llegan las tensiones por lucir en bañador o lo que es peor, ¡en bikini!, y es natural dado el nivel de autoexigencia que hoy en día nuestra sociedad nos impone, en este y otros ámbitos de la vida.

Todas las mujeres y cuando digo todas quiero decir todas, tenemos en algún momento conflicto con nuestro cuerpo. Cuando digo “en algún momento” es porque nuestro cuerpo está en constante cambio, interna y externamente.

Por una parte, las mujeres sufrimos cierto acoso social que nos empuja a alcanzar la perfección física; algo que resulta, créanme señores, insoportable. Realmente es muy difícil escapar a ese sometimiento mental que ejercen los estereotipos de belleza actuales.

Es muy importante para nuestra salud física y emocional reconciliarnos con nuestro cuerpo, aceptarlo, quererlo y sobre todo respetarlo.

Quiero compartir con vosotras algunas herramientas que nos ayudarán a liberarnos de las presiones estéticas que en estos días nos acechan. Por supuesto, aunque estas recomendaciones las he escrito pensando en nosotras, los hombres también podéis hacer buen uso de ellas.

La verdadera operación bikini
  1. Céntrate en tu mundo interior. No podemos vivir continuamente de piel hacia afuera. Escucha que tienes que decirte a ti misma, práctica el dialogo interno.
  1. Obsérvate y acepta lo que ves. No niegues mirar esas fotos en las que sales menos favorecida, ni mirarte en el espejo porque no te gusta lo que ves. Observa cada detalle de tu cuerpo, pero hazlo desde el amor y no desde el reproche.
  1. Céntrate en la unidad corporal. No te centres en partes específicas de tu cuerpo o siempre encontrarás algo que no te guste.
  1. Olvídate de los referentes actuales de belleza. Detrás de cada modelo perfecta hay una campaña de marketing que quiere vender algo y eso nada tiene que ver con la esencia femenina en sí.
  1. Sedúcete a ti misma. El atractivo no solo es físico; tu sonrisa, tu mirada, aquello que dices y cómo lo dices.

¡Empodérate y disfruta el verano!

Dinero y felicidad

Dijo Voltaire: “Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero”. No estaba muy desencaminado y la ciencia lo corrobora, ya que las áreas cerebrales encargadas del pensamiento racional, quedan relegadas a un segundo plano, tan pronto entra en juego el Sr. don Dinero. Y es que cuántas veces nos habremos cuestionado si realmente el dinero proporciona felicidad o no.

El mismo sentimiento de ilusión que nos impulsaba a cazar antiguamente, es hoy el que nos impulsa a invertir. El hombre utiliza las mismas maquinarias neuronales para estudiar la bolsa, que las que usaba para examinar la estepa en busca de alimento, y cuanto mayor sea la cantidad de beneficio, más se activarán las células nerviosas del área implicada.

Ahí es donde entramos en el círculo vicioso del dinero. Si resulta exitosa nuestra inversión, la sensación de alegría y satisfacción activan las áreas cerebrales del sistema de recompensa, igual que sucede en las etapas de enamoramiento, por lo que se genera un fuerte deseo de repetir. Así aparece la rueda de la adición al dinero, como si de una droga se tratara.

Pero, ¿realmente el dinero nos da la felicidad? La respuesta es no. Lo que realmente genera es satisfacción y sensación de euforia momentánea. Para conseguir un estado de felicidad permanente a través del dinero, tendríamos que aumentar la cantidad conseguida constantemente, y si bien es cierto que las sociedades más acomodadas albergan un ratio de felicidad superior al de las sociedades más empobrecidas, llegado un punto, es decir, una clase social media, un euro más o menos contribuye poco a nuestra felicidad. Sin embargo, las experiencias, especialmente las que compartimos con otras personas, familia, amigos, incluso compañeros de trabajo, sí nos producen un sentimiento de felicidad que no está sujeto al mecanismo de hábito; siendo las familiares las más influyentes.

Podemos entonces llegar a la conclusión de que alcanzar la mayor cantidad de dinero posible y subir de estrato social, no nos hará sentirnos más satisfechos ni felices. Los principales pilares que soportan nuestra felicidad y satisfacción son, sobre todo, las relaciones y experiencias con otras personas y aquellas ocupaciones, trabajos, o proyectos, que nos estimulan y en las que vemos un sentido.

El último Informe sobre la Felicidad Mundial revela que el país que se encuentra en primer lugar es Dinamarca, seguido por Noruega y Suiza, les siguen Holanda, Suecia, Canadá, Finlandia, Austria, Islandia y Australia. España se encuentra en el número 38, con una puntuación de 6,3 en una escala de felicidad del 1 al 10. Pero, ¿qué hace a Dinamarca, Noruega o Suiza tan felices, y qué les reporta tanta satisfacción?

¿Cuáles son los puntos claves que nos proporcionan felicidad?
  1. La confianza entre las personas.
  2.  La proporción de gente que participa en organizaciones con fines sociales u otro tipo de organizaciones.
  3.  La tasa de divorcio.
  4. La tasa de desempleo.
  5. La valoración de la calidad del gobierno por parte de los ciudadanos, y el estado de salud.

Se ha visto que la edad, inteligencia, estatus social, ingresos y educación no parecen tener mucha influencia en la felicidad de la gente. Sin embargo, mantener relaciones personales de calidad, realizar un trabajo que aporte satisfacción personal, tener salud física y mental, estar abiertos a las experiencias, ver las cosas de una manera más positiva, y sentir mayor control sobre los acontecimientos, son las claves para sentirnos más felices.

¿Por qué gira entonces nuestra sociedad en torno al dinero? Recientemente, Elizabeth Dunnn y Michael Norton publicaron un libro que trata el tema, llamado “Happy Money”.  Primero describen lo que actualmente ya sabemos: más dinero, o más cosas, no hace a la gente más feliz a largo plazo. Sin embargo, identificaron cinco formas de gastar lo que ya se tiene, que sí contribuye a sentirnos más felices.

¡Así relacionamos dinero y felicidad!

Comprar experiencias: Al parecer las compras materiales producen mucha menos satisfacción que irse de vacaciones, salir a cenar con tu pareja, o ir al cine, principalmente porque estas nos conectan con otras personas.

Mímate de vez en cuando. Cuando decides gastar en algo, hazlo en un capricho que no te des a menudo. Como dice el dicho: “de lo bueno, poco”.

Comprar tiempo: No cabe duda de que el tiempo es uno de los recursos más valorados en la sociedad contemporánea. Los autores encontraron que es recomendable gastar un poco más cuando esto implica ahorrar tiempo.

Pagar ahora, consumir después: Pagar los gastos por anticipado tiene dos ventajas: construir expectativas, lo cual hace que la emoción previa se convierta en parte de la experiencia, y cuando estamos en ella (por ejemplo, en el viaje), no sentimos el dolor de lo que estamos desembolsando. Como ocurre con la comida, cuanto más tiempo hayamos pasado oliendo lo que vamos a consumir, más disfrutaremos de la comida cuando finalmente nos la llevemos a la boca. Por el contrario, vivir endeudados es una fuente constante de angustia y preocupación.

Invertir en otros: Gastar dinero en los que nos rodean es el camino más rápido para sentirnos bien. “Al final del día, aquellos individuos que gastaron dinero en los demás eran de manera mensurable más
felices que aquellos que gastaban su dinero en sí mismos, incluso aunque no hubiese ninguna diferencia entre ambos al comienzo del día”. No se trata de caridad, sino de otorgar un significado emocional al dinero que empleamos.

Conclusión

Lo importante no es el dinero, sino qué compras con el dinero. No importa cuanto dinero tengas, sino cómo lo gastas.

 

EL DINERO SÍ DA LA FELICIDAD SI SABES USARLO

Dinero y felicidad

Dijo Voltaire: “Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero”. No estaba muy desencaminado y la ciencia lo corrobora, ya que las áreas cerebrales encargadas del pensamiento racional, quedan relegadas a un segundo plano, tan pronto entra en juego el Sr. don Dinero. Y es que cuántas veces nos habremos cuestionado si realmente el dinero proporciona felicidad o no.

El mismo sentimiento de ilusión que nos impulsaba a cazar antiguamente, es hoy el que nos impulsa a invertir. El hombre utiliza las mismas maquinarias neuronales para estudiar la bolsa, que las que usaba para examinar la estepa en busca de alimento, y cuanto mayor sea la cantidad de beneficio, más se activarán las células nerviosas del área implicada.

Ahí es donde entramos en el círculo vicioso del dinero. Si resulta exitosa nuestra inversión, la sensación de alegría y satisfacción activan las áreas cerebrales del sistema de recompensa, igual que sucede en las etapas de enamoramiento, por lo que se genera un fuerte deseo de repetir. Así aparece la rueda de la adición al dinero, como si de una droga se tratara.

Pero, ¿realmente el dinero nos da la felicidad? La respuesta es no. Lo que realmente genera es satisfacción y sensación de euforia momentánea. Para conseguir un estado de felicidad permanente a través del dinero, tendríamos que aumentar la cantidad conseguida constantemente, y si bien es cierto que las sociedades más acomodadas albergan un ratio de felicidad superior al de las sociedades más empobrecidas, llegado un punto, es decir, una clase social media, un euro más o menos contribuye poco a nuestra felicidad. Sin embargo, las experiencias, especialmente las que compartimos con otras personas, familia, amigos, incluso compañeros de trabajo, sí nos producen un sentimiento de felicidad que no está sujeto al mecanismo de hábito; siendo las familiares las más influyentes.

Podemos entonces llegar a la conclusión de que alcanzar la mayor cantidad de dinero posible y subir de estrato social, no nos hará sentirnos más satisfechos ni felices. Los principales pilares que soportan nuestra felicidad y satisfacción son, sobre todo, las relaciones y experiencias con otras personas y aquellas ocupaciones, trabajos, o proyectos, que nos estimulan y en las que vemos un sentido.

El último Informe sobre la Felicidad Mundial revela que el país que se encuentra en primer lugar es Dinamarca, seguido por Noruega y Suiza, les siguen Holanda, Suecia, Canadá, Finlandia, Austria, Islandia y Australia. España se encuentra en el número 38, con una puntuación de 6,3 en una escala de felicidad del 1 al 10. Pero, ¿qué hace a Dinamarca, Noruega o Suiza tan felices, y qué les reporta tanta satisfacción?

¿Cuáles son los puntos claves que nos proporcionan felicidad?
  1. La confianza entre las personas.
  2.  La proporción de gente que participa en organizaciones con fines sociales u otro tipo de organizaciones.
  3.  La tasa de divorcio.
  4. La tasa de desempleo.
  5. La valoración de la calidad del gobierno por parte de los ciudadanos, y el estado de salud.

Se ha visto que la edad, inteligencia, estatus social, ingresos y educación no parecen tener mucha influencia en la felicidad de la gente. Sin embargo, mantener relaciones personales de calidad, realizar un trabajo que aporte satisfacción personal, tener salud física y mental, estar abiertos a las experiencias, ver las cosas de una manera más positiva, y sentir mayor control sobre los acontecimientos, son las claves para sentirnos más felices.

¿Por qué gira entonces nuestra sociedad en torno al dinero? Recientemente, Elizabeth Dunnn y Michael Norton publicaron un libro que trata el tema, llamado “Happy Money”.  Primero describen lo que actualmente ya sabemos: más dinero, o más cosas, no hace a la gente más feliz a largo plazo. Sin embargo, identificaron cinco formas de gastar lo que ya se tiene, que sí contribuye a sentirnos más felices.

¡Así relacionamos dinero y felicidad!

Comprar experiencias: Al parecer las compras materiales producen mucha menos satisfacción que irse de vacaciones, salir a cenar con tu pareja, o ir al cine, principalmente porque estas nos conectan con otras personas.

Mímate de vez en cuando. Cuando decides gastar en algo, hazlo en un capricho que no te des a menudo. Como dice el dicho: “de lo bueno, poco”.

Comprar tiempo: No cabe duda de que el tiempo es uno de los recursos más valorados en la sociedad contemporánea. Los autores encontraron que es recomendable gastar un poco más cuando esto implica ahorrar tiempo.

Pagar ahora, consumir después: Pagar los gastos por anticipado tiene dos ventajas: construir expectativas, lo cual hace que la emoción previa se convierta en parte de la experiencia, y cuando estamos en ella (por ejemplo, en el viaje), no sentimos el dolor de lo que estamos desembolsando. Como ocurre con la comida, cuanto más tiempo hayamos pasado oliendo lo que vamos a consumir, más disfrutaremos de la comida cuando finalmente nos la llevemos a la boca. Por el contrario, vivir endeudados es una fuente constante de angustia y preocupación.

Invertir en otros: Gastar dinero en los que nos rodean es el camino más rápido para sentirnos bien. “Al final del día, aquellos individuos que gastaron dinero en los demás eran de manera mensurable más
felices que aquellos que gastaban su dinero en sí mismos, incluso aunque no hubiese ninguna diferencia entre ambos al comienzo del día”. No se trata de caridad, sino de otorgar un significado emocional al dinero que empleamos.

Conclusión

Lo importante no es el dinero, sino qué compras con el dinero. No importa cuanto dinero tengas, sino cómo lo gastas.

 


Es fácil confundir la felicidad con la satisfacción y no es extraño, pero conviene conocer la diferencia para marcarnos objetivos que nos acerquen a una vida plena.

Las fuentes especializadas indican que satisfacción es no necesitar más de lo que se tiene o mostrar conformidad con las circunstancias, situaciones o resultados. Por tanto, la satisfacción es un sentimiento permanente y de largo plazo.

Por lo contrario, la felicidad es un sentimiento efímero que se produce cuando nos dan una buena noticia, una sorpresa o alcanzamos una meta.

Sin duda ambos estados están relacionados y se nutren el uno del otro; por ejemplo, sin momentos de felicidad intensa probablemente no existiría la satisfacción a largo plazo y al revés sucede lo mismo, podemos tener momentos felices en momentos concretos y a la vez sentir una insatisfacción general o parcial.

La buena noticia es que aunque no podemos ser felices permanentemente, sí podemos en gran parte contribuir a crear y aumentar la sensación de felicidad, tanto en intensidad como en cantidad.

Es cierto que las personas cuyo hemisferio derecho es más activo que el izquierdo, reaccionan peor ante los estímulos negativos y por tanto se muestran a menudo más tristes y pesimistas; al contario que las personas cuyo hemisferio izquierdo es más activo que el derecho, que son más bien positivas, tienen más confianza en sí mismas y se toman la vida con más calma. ¿Podríamos decir entonces qué la capacidad de ser felices es innata? Parece ser que sí.

Uno de los descubrimientos más interesantes y alentadores que se han realizado sobre esta cuestión, es que las personas se muestran especialmente felices cuando bromean, son amables y realizan acciones desinteresadas por otras personas. Cuando se hace algo por alguien y no se trata de interés propio, nuestro cerebro nos recompensa, es como si estuviéramos diseñados para preocuparnos los unos por los otros y de esa manera dotar nuestra vida de sentido y felicidad.

La sensación de felicidad es ante todo una sensación subjetiva, esto significa que depende de nuestro punto de vista que nos sintamos contentos y satisfechos.

Un autor anónimo dijo: «dos encarcelados miraban a través de las rejas el horizonte; uno veía sólo suelo enlodado, el otro, el cielo estrellado».

La certeza de no poder cambiar una situación aumenta la insatisfacción y si así fuera, lo unico que podemos hacer es cambiar nuestra actitud hacia ella.

Cuando el mecanismo del pensamiento se pone a funcionar, se ve fuertemente influenciado por las convicciones, las experiencias, las ideas y los intereses que ya tenemos. Aquel que quiera cambiar este mecanismo y modificar sus ideas habrá de engañar al cerebro. ¿Cómo? Buscando el lado positivo y aceptando motivos a su favor. Por ejemplo, si te están haciendo esperar demasiado tiempo en un restaurante para servirte o estás en la cola del supermercado, piensa cuánta gente hay en el planeta a la que le gustaría estar tu lugar.

No debemos dejarnos instigar por las primeras sensaciones, debemos observar las cosas desde otro punto de vista, pues esto nos ayudará a ver la realidad de otro modo.

 

QUÉ ES LA FELICIDAD SEGÚN LA CIENCIA


Es fácil confundir la felicidad con la satisfacción y no es extraño, pero conviene conocer la diferencia para marcarnos objetivos que nos acerquen a una vida plena.

Las fuentes especializadas indican que satisfacción es no necesitar más de lo que se tiene o mostrar conformidad con las circunstancias, situaciones o resultados. Por tanto, la satisfacción es un sentimiento permanente y de largo plazo.

Por lo contrario, la felicidad es un sentimiento efímero que se produce cuando nos dan una buena noticia, una sorpresa o alcanzamos una meta.

Sin duda ambos estados están relacionados y se nutren el uno del otro; por ejemplo, sin momentos de felicidad intensa probablemente no existiría la satisfacción a largo plazo y al revés sucede lo mismo, podemos tener momentos felices en momentos concretos y a la vez sentir una insatisfacción general o parcial.

La buena noticia es que aunque no podemos ser felices permanentemente, sí podemos en gran parte contribuir a crear y aumentar la sensación de felicidad, tanto en intensidad como en cantidad.

Es cierto que las personas cuyo hemisferio derecho es más activo que el izquierdo, reaccionan peor ante los estímulos negativos y por tanto se muestran a menudo más tristes y pesimistas; al contario que las personas cuyo hemisferio izquierdo es más activo que el derecho, que son más bien positivas, tienen más confianza en sí mismas y se toman la vida con más calma. ¿Podríamos decir entonces qué la capacidad de ser felices es innata? Parece ser que sí.

Uno de los descubrimientos más interesantes y alentadores que se han realizado sobre esta cuestión, es que las personas se muestran especialmente felices cuando bromean, son amables y realizan acciones desinteresadas por otras personas. Cuando se hace algo por alguien y no se trata de interés propio, nuestro cerebro nos recompensa, es como si estuviéramos diseñados para preocuparnos los unos por los otros y de esa manera dotar nuestra vida de sentido y felicidad.

La sensación de felicidad es ante todo una sensación subjetiva, esto significa que depende de nuestro punto de vista que nos sintamos contentos y satisfechos.

Un autor anónimo dijo: «dos encarcelados miraban a través de las rejas el horizonte; uno veía sólo suelo enlodado, el otro, el cielo estrellado».

La certeza de no poder cambiar una situación aumenta la insatisfacción y si así fuera, lo unico que podemos hacer es cambiar nuestra actitud hacia ella.

Cuando el mecanismo del pensamiento se pone a funcionar, se ve fuertemente influenciado por las convicciones, las experiencias, las ideas y los intereses que ya tenemos. Aquel que quiera cambiar este mecanismo y modificar sus ideas habrá de engañar al cerebro. ¿Cómo? Buscando el lado positivo y aceptando motivos a su favor. Por ejemplo, si te están haciendo esperar demasiado tiempo en un restaurante para servirte o estás en la cola del supermercado, piensa cuánta gente hay en el planeta a la que le gustaría estar tu lugar.

No debemos dejarnos instigar por las primeras sensaciones, debemos observar las cosas desde otro punto de vista, pues esto nos ayudará a ver la realidad de otro modo.

 

talentos

 

Es relativamente fácil reconocer tus talentos cuando te dedicas a cualquier faceta artística. Sin embargo, a la mayoría de las personas les cuesta muchísimo reconocer aquello que les encanta hacer y para lo cual tienen habilidades innatas.

 “La pasión es el motor de los logros en todos los campos.” Ken Robinson, autor de El Elemento entre otros.

La pasión, el motor de la motivación, es la gasolina que nos hace levantarnos un día gris para comernos el mundo. Sin embargo, muchas personas lo han dejado aparcado anteponiendo las responsabilidades o la costumbre, es lo que los psicólogos llaman “fijación funcional”, sin plantearse si quiera que otra manera de vivir más plena es posible.

En mi experiencia como coach de empresas, he visto muchísimas personas que no se plantean un cambio de vida a pesar de la insatisfacción. Entonces llegan las grandes excusas; “no sé lo que me apasiona”, “nada se me da bien en concreto”, “ya es tarde, soy demasiado mayor”. Un sinfín de respuestas que nos dejan en el mismo lugar que estábamos, en el de la apatía y la resignación.

Cómo identifico mis talentos

Cuando realmente existe el propósito y deseo de vivir plenamente no hay lugar para las excusas. Si no sabes qué te apasiona, busca dentro de ti, vuelve a tu infancia y echa un vistazo a ver qué encuentras. Si no sabes cuáles son tus cualidades más destacables pregunta a tus amigos y familiares, en algunas de ellas te reconocerás.

Por supuesto, nunca es tarde cuando se trata de vivir como tú realmente deseas. Piensa, si tienes 50 años aún te quedan al menos 15 de vida laboral, ¿cómo piensas vivirlos?.

Prueba, busca, pregunta, busca ayuda profesional, inténtalo, pero no te quedes en tu zona de confort.

Dicen que todas las personas creativas tienen pasión por lo que hacen y realmente es al contrario, la pasión es el impulsor de la creatividad. Todos los seres humanos, de una manera u otra, somos creativos y así lo expresamos claramente en nuestra infancia. Si hacemos aquello que nos gusta, el disfrute nos llevará a la tan anhelada creatividad.

Para los que os inicies en esta búsqueda os recomiendo el libro antes mencionado de Ken Robinson, El Elemento, en él encontraréis algunas claves que os ayudarán a descubrir vuestras pasiones y habilidades.

No importa lo que sea, sin prejuicios y sin importarnos si a los demás les gusta o no. Lo realmente importante es que nunca dejemos de perseguir aquello que nos hace felices. Nadie ha dicho que sea fácil, ni que sea un camino llano, pero podemos cambiar de opinión tanta veces como queramos y por supuesto encontrar tantas pasiones como la vida dure.

¡Merece la pena intentarlo!

EN BUSCA DE TUS TALENTOS

talentos

 

Es relativamente fácil reconocer tus talentos cuando te dedicas a cualquier faceta artística. Sin embargo, a la mayoría de las personas les cuesta muchísimo reconocer aquello que les encanta hacer y para lo cual tienen habilidades innatas.

 “La pasión es el motor de los logros en todos los campos.” Ken Robinson, autor de El Elemento entre otros.

La pasión, el motor de la motivación, es la gasolina que nos hace levantarnos un día gris para comernos el mundo. Sin embargo, muchas personas lo han dejado aparcado anteponiendo las responsabilidades o la costumbre, es lo que los psicólogos llaman “fijación funcional”, sin plantearse si quiera que otra manera de vivir más plena es posible.

En mi experiencia como coach de empresas, he visto muchísimas personas que no se plantean un cambio de vida a pesar de la insatisfacción. Entonces llegan las grandes excusas; “no sé lo que me apasiona”, “nada se me da bien en concreto”, “ya es tarde, soy demasiado mayor”. Un sinfín de respuestas que nos dejan en el mismo lugar que estábamos, en el de la apatía y la resignación.

Cómo identifico mis talentos

Cuando realmente existe el propósito y deseo de vivir plenamente no hay lugar para las excusas. Si no sabes qué te apasiona, busca dentro de ti, vuelve a tu infancia y echa un vistazo a ver qué encuentras. Si no sabes cuáles son tus cualidades más destacables pregunta a tus amigos y familiares, en algunas de ellas te reconocerás.

Por supuesto, nunca es tarde cuando se trata de vivir como tú realmente deseas. Piensa, si tienes 50 años aún te quedan al menos 15 de vida laboral, ¿cómo piensas vivirlos?.

Prueba, busca, pregunta, busca ayuda profesional, inténtalo, pero no te quedes en tu zona de confort.

Dicen que todas las personas creativas tienen pasión por lo que hacen y realmente es al contrario, la pasión es el impulsor de la creatividad. Todos los seres humanos, de una manera u otra, somos creativos y así lo expresamos claramente en nuestra infancia. Si hacemos aquello que nos gusta, el disfrute nos llevará a la tan anhelada creatividad.

Para los que os inicies en esta búsqueda os recomiendo el libro antes mencionado de Ken Robinson, El Elemento, en él encontraréis algunas claves que os ayudarán a descubrir vuestras pasiones y habilidades.

No importa lo que sea, sin prejuicios y sin importarnos si a los demás les gusta o no. Lo realmente importante es que nunca dejemos de perseguir aquello que nos hace felices. Nadie ha dicho que sea fácil, ni que sea un camino llano, pero podemos cambiar de opinión tanta veces como queramos y por supuesto encontrar tantas pasiones como la vida dure.

¡Merece la pena intentarlo!

superar los lunes

Los lunes es el día con mayor absentismo presencial en las empresas y si hablamos de absentismo emocional (estar presente físicamente pero con la cabeza en otro lugar), las cifras se disparan. Pero…¿por qué odiamos los lunes?

Es cierto que existen factores biológicos, psicológicos y sociales que inciden en la negatividad que a muchos les produce la llegada del lunes. Algunos incluso comienzan su sufrimiento ya los domingos por la tarde. Este “sufrimiento” se relaciona al estrés, el exceso de tareas, la falta de motivación en el trabajo, los problemas, las prisas y por desgracia un largo etcétera. La realidad es cuanto más se desconecta durante el fin de semana, más dura resulta la incorporación laboral. Muchas personas lo sufren casi como un síndrome postvacional que sucede cada semana tras otra.

Si eres de los que les cuesta lidiar con los lunes y la negatividad te asalta nada más al sonar el despertador, te voy a dejar algunos consejos para empezar bien cada mañana.

¡Tips para empezar cada lunes (y cada día)!
  1. ¡Deja atrás la negatividad! Las quejas no suman, solo restan. Y recuerda que sonreír, aunque sea sin ganas, libera endorfinas.
  1. Comunícate positivamente contigo mismo. Nada de lo que te digas a ti mismo va a caer en saco roto, todo queda almacenado en nuestro cerebro, así que dedícate palabras amables y positivas.
  1. Toma un desayuno alto en proteínas, estas ayudan a activar nuestro cerebro y a mantenernos saciados durante más horas.
  1. Dedica tiempo para ti antes de empezar cualquier tarea u obligación. Haz deporte, escucha música, lee, escribe, medita, etc. Ten un momento solo para ti.
  1. Observa con conciencia tu entorno. Mira a tu alrededor y aprecia aquello que te rodea, posiblemente encuentres detalles que nunca antes encontraste y belleza en las cosas más sencillas.

¡Ahora bien! Si lamentablemente has pasado mala noche o dormido pocas horas, olvídate de todo lo anterior y procura descansar el máximo tiempo posible. Nada de esto tiene sentido si no has descansado lo suficiente.

¡Vamos a torear el lunes!

 

¡OTRA VEZ LUNES! APRENDE A TOREARLOS

Los lunes es el día con mayor absentismo presencial en las empresas y si hablamos de absentismo emocional (estar presente físicamente pero con la cabeza en otro lugar), las cifras se disparan. Pero…¿por qué odiamos los lunes? Es cierto que existen factores biológicos, psicológicos y sociales que inciden en la negatividad que a muchos les … Seguir leyendo…

burnout
40 de cada 100 trabajadores se ve afectado por este padecimiento y es una de las principales causas de ausentismo. Si eres uno de ellos, debes tomar medidas urgentes.

“El Burnout, es un efecto psicológico del trabajo en respuesta a la insatisfacción y el estrés excesivo, es un estado de fatiga o frustración generados por la devoción a una causa. Es la sensación sostenida de demasiado estrés durante un tiempo prolongado, lo que lleva a que la persona esté virtualmente quemada.

El estrés en su punto justo nos mantiene alerta y a un rendimiento óptimo “el estrés debe estar en su punto justo, como las cuerdas de un violín. Ni demasiado tensas como para que salten, ni demasiado flojas como para que no haya ningún sonido. Así somos las personas con el nivel de demandas. En su punto justo, y cada uno de diferente forma”.

ALGUNAS DE LAS CAUSAS DENTRO DE LAS ORGANIZACIONES

–       Estructura de la organización muy jerarquizada y rígida

–       Exceso de burocracia, “burocracia profesionalizada”

–       Falta de refuerzo o recompensa

–       Falta de desarrollo profesional

–       Relaciones conflictivas en la organización

–       Estilo de dirección inadecuado

–       Desigualdad percibida en la gestión de los RRHH

–       Sobrecarga de trabajo, exigencias emocionales en la interacción con el cliente

–       Descompensación entre responsabilidad y autonomía

–       Carga emocional excesiva

–       Insatisfacción en el trabajo

–       Relaciones conflictivas con clientes

–       Relaciones tensas, competitivas, con conflictos entre compañeros y con usuarios

FASES DEL PROCESO EN EL SINDROME DE BURNOUT
–       Fase inicial, de entusiasmo:

Se experimenta, ante el nuevo puesto de trabajo, entusiasmo, gran energía y se dan expectativas positivas. No importa alargar la jornada laboral.

–       Fase de estancamiento:

No se cumplen las expectativas profesionales. Se empiezan a valorar las contraprestaciones del trabajo, percibiendo que la relación entre el esfuerzo y la recompensa no es equilibrada. En esta fase tiene lugar un desequilibrio entre las demandas y los recursos (estrés); por tanto, definitoria de un problema de estrés psicosocial. El profesional se siente incapaz para dar una respuesta eficaz.

–       Fase de frustración:

Se puede describir una tercera fase en la que la frustración, desilusión o desmoralización hace presencia en el individuo. El trabajo carece de sentido, cualquier cosa irrita y provoca conflictos en el grupo de trabajo. La salud puede empezar a fallar y aparecer problemas emocionales, fisiológicos y conductuales.

–       Fase de apatía:

En la cuarta fase se suceden una serie de cambios actitudinales y conductuales (afrontamiento defensivo) como la tendencia a tratar a los clientes de forma distanciada y mecánica, la anteposición cínica de la satisfacción de las propias necesidades al mejor servicio al cliente y por un afrontamiento defensivo-evitativo de las tareas estresantes y de retirada personal. Estos son mecanismos de defensa de los individuos.

–       Fase de quemado:

Colapso emocional y cognitivo, fundamentalmente, con importantes consecuencias para la salud. Además, puede obligar al trabajado a dejar el empleo y arrastrarle a una vida profesional de frustración e insatisfacción.

Esta descripción de la evolución tiene carácter cíclico. Así, se puede repetir en el mismo o en diferentes trabajos y en diferentes momentos de la vida laboral.

 

¿PADECES SINDROME DE BURNOUT?

40 de cada 100 trabajadores se ve afectado por este padecimiento y es una de las principales causas de ausentismo. Si eres uno de ellos, debes tomar medidas urgentes. “El Burnout, es un efecto psicológico del trabajo en respuesta a la insatisfacción y el estrés excesivo, es un estado de fatiga o frustración generados por … Seguir leyendo…

 

Conceptos como la autogestión, autocontrol, o disciplina están hoy a la orden del día. A priori son conceptos positivos que debemos aplicar y potenciar en nuestra vida de cara a conseguir objetivos y metas. Sin embargo en ocasiones, la incapacidad de llevarlos a cabo produce depresión o cierto tipo de trastornos, de hecho, el exceso de autocontrol está estrechamente relacionado con comportamientos obsesivos compulsivos, trastornos de alimentación y fobias.

Un gran ejemplo de esto es la presión que nuestra sociedad ejerce, principalmente en la mujeres, por la exigencia de perfección física. Niñas de 12 años que no comen por alcanzar su peso deseado, adolescentes que pasan por quirófano, o personas que pasan largas horas de duro entrenamiento físico, tan solo por gustar a otros.

Pero no sucede solo con “la belleza”, también con la eficacia profesional o intelectual, incluso en las áreas más personales. Gestionar correctamente el tiempo y mantenernos constantemente ocupados, ampliar nuestro conocimiento de forma continuada, destacar en nuestras áreas de trabajo, ser productivos y eficientes, son algunas de las obligaciones que nos marcamos en esta competitiva sociedad. Incluso a nivel personal y social hemos llegado a un alto grado de exigencia de ser, o parecer, buenas personas, honrados y educados.

En definitiva, debemos ser guapos, inteligentes, profesionales, empáticos y simpáticos.

Pero ¿qué pasaría si nadie nos observara?, ¿si no tuviéramos que medirnos con otros, y nadie pudiera juzgarnos? Pues la respuesta es que somos más sociales cuando el “Big Brother” nos mira. Conclusión a la que llegaron algunos científicos como Ernst Fehr o Daria Knoch, después de varios estudios sobre las diferencias de comportamiento humano, en base a si se está o no siendo observado.

Como he mencionado anteriormente, el autocontrol es positivo, pero debemos estar atentos a las señales para saber si nos estamos excediendo. Lo más recomendable es que escuchemos a nuestro corazón, o mejor dicho, a los marcadores somáticos.

Los marcadores somáticos

Son impulsos emocionales que aparecen de forma espontánea cuando nos imaginamos una situación. Miedo, agobio o parálisis son algunos de ellos, en este caso negativos; alegría o serenidad serían positivos. Por supuesto estas sensaciones están ligadas a experiencias y somos nosotros mismos los que le damos una valoración positiva o negativa. Acciones como conducir, trabajar durante muchas horas, o hacer dieta, podrá ser agradable o desagradable dependiendo de la persona.

Si lo que deseas es conseguir objetivos a largo plazo, el autocontrol (bien gestionado) a corto plazo es tu gran aliado, para ello te dejo algunas recomendaciones bastante útiles:

Evita el alcohol. El alcohol disminuye la capacidad de autocontrolarse.

Focaliza. Tenemos demasiadas cosas en la cabeza y lo mejor es canalizar tu energía en la meta.

Concentración. Una buena práctica para aumentar el autocontrol es la meditación. La gente que medita sabe centrarse mejor en el “aquí y ahora“ y no se distrae con tanta facilidad.

Economiza tus esfuerzos. Si te ha costado mucho realizar una tarea, probablemente tengas menos autocontrol para la siguiente.

Cree en ti. El cerebro cree lo que tú le cuentas y es la herramienta más potente que tienes, úsala a tu favor.

Determina una acción-reacción. “Si alguien me ofrece un cigarro, lo rechazo”. Hay que crear un vínculo entre el momento crítico y tu respuesta.

Conclusión

Vivimos en una sociedad muy exigente y cada vez esperamos más los unos de los otros, también de nosotros mismos. Trabajar demasiado, hacer mucho deporte o comer siempre sano, no tiene sentido si no nos sentimos felices con ello. Escuchar a nuestros marcadores somáticos nos ayudará a identificar nuestras metas de las ajenas, y saber si estamos en el camino correcto.

“Primero formamos los hábitos y luego ellos nos forman. Conquiste sus malos hábitos o ellos los conquistaran a usted.” – Rob Gilbert-

¿EXCESO DE AUTOCONTROL?

  Conceptos como la autogestión, autocontrol, o disciplina están hoy a la orden del día. A priori son conceptos positivos que debemos aplicar y potenciar en nuestra vida de cara a conseguir objetivos y metas. Sin embargo en ocasiones, la incapacidad de llevarlos a cabo produce depresión o cierto tipo de trastornos, de hecho, el … Seguir leyendo…

14138346_10210760686763445_1140785335_nEn la actualidad, y en concreto en nuestra sociedad, la resiliencia es una de las cualidades más necesarias para superar los obstáculos y las trampas que la vida nos pone.

Resiliencia es la capacidad que tenemos los seres humanos para afrontar y sobreponernos a las tragedias o problemas que nos causan dolor emocional, así como una fuerte situación de estrés.

Una crisis, a nivel humano o económico, puede ser un desencadenante de desarrollo y crecimiento personal. Igual que los músculos del cuerpo se fortalecen cuando los ejercitamos con una mayor intensidad, nuestro cerebro, gracias a su plasticidad neuronal, puede aumentar sus capacidades intelectuales a través del aprendizaje.

Las consecuencias de una crisis emocional, como pueden ser el cansancio, la tristeza o la rabia, puede causar en nosotros una reacción. Esta reacción puede ser el estímulo que desate una energía extra para sobrellevar y superar una situación de depresión o síndrome de burnout.

Las personas con una alta capacidad de resiliencia comparten ciertas características que se convierten en los pilares de esta cualidad.

¿Cómo podemos entrenar nuestra resiliencia?

-Tener un propósito en la vida, motivación.
-Aceptar la realidad.
-Tomar acción, ser parte activa de tu vida.
-Adaptación a las nuevas situaciones.
-Búsqueda de apoyo y colaboración.
-Actitud positiva y sentido del humor.
-Confianza en uno mismo.

El gran enemigo de la resiliencia es el victimismo. Debemos afrontar que los acontecimientos negativos forman parte de la vida y aceptarlos en la medida de lo posible. Al tener pensamientos y visiones negativas nos estamos victimizando, lo que nos lleva a buscar un consuelo momentáneo.  El victimismo,  lejos de favorecer un cambio, a menudo nos genera un sentimiento de impotencia, incluso de inferioridad.

Solo nosotros podemos elegir hasta que punto deseamos seguir sufriendo, y adoptar una actitud de responsabilidad sobre nuestros sentimientos y pensamientos. Solo el que toma las riendas de su destino y es conocedor de su fuerza, es capaz de forjarse su propia felicidad.

La resiliencia es el arte de navegar en los torrentes; es el arte de metamorfosear el dolor para darle sentido; es la capacidad de ser feliz incluso cuando tienes heridas en el alma. Si no eres feliz, no puedes darle felicidad a nadie”.- Boris Cyrulnik

 

RESILIENCIA: LA FUERZA EMOCIONAL

En la actualidad, y en concreto en nuestra sociedad, la resiliencia es una de las cualidades más necesarias para superar los obstáculos y las trampas que la vida nos pone. Resiliencia es la capacidad que tenemos los seres humanos para afrontar y sobreponernos a las tragedias o problemas que nos causan dolor emocional, así como … Seguir leyendo…