¿MIEDO A LA EXPOSICIÓN 2.0.?

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En este arduo y constante, porque nunca cesa, trabajo de la Marca Personal nos encontramos con diferentes limitaciones a nivel personal. Una de las más comunes para muchos es el miedo a la exposición cuando, de repente, un día decides que tienes que tener presencia en redes sociales, más o menos importante, para obtener visibilidad.

Muchos profesionales pasan por un conflicto interno antes y durante el proceso hasta llegar a normalizar y relativizar aquello que sucede en el mundo 2.0.

Tener una alta presencia en redes sociales no tiene nada que ver con exponer tu vida, tú decides qué parte de ti muestras y dónde están tus límites. Sin embargo, has de tener muy claro que tu personalidad debe estar presente en aquello que comunicas para que tu audiencia pueda atribuir características a tu marca; y más vale que estas sean las deseadas por ti.

Otra interesante cuestión que voy percibiendo de las personas que confían en mi para desarrollar su marca es que relacionan la exposición mediática con el exceso de ego y el autobombo, la frivolidad o con la necesidad de recibir aprobación externa para cubrir déficit de autoestima. Una vez más todo es relativo y depende del objetivo individual y general de tus publicaciones. No olvidemos que el Personal Branding es parte de tu Plan de Marketing.

Creo que por mi mente han pasado a lo largo de estos últimos años cada uno de estos pensamientos dependiendo de la fase en la que me encontrara en cada momento. Y me ha llevado cierto tiempo encontrar el tipo de publicaciones, imágenes y estilo de comunicación con el que yo me sintiera cómoda y fuera un reflejo de mi personalidad real. Porque si algo tengo muy claro a día de hoy es que debes sentir tu marca como tu segunda piel.

¿Qué es lo que nos produce tanta inseguridad?

Básicamente y con las múltiples connotaciones que esto tiene; pánico a recibir críticas y comentarios negativos públicamente.

¿Y cuáles son algunos de los miedos que subyacen?

-Miedo al ridículo.

-Miedo a no expresarse correctamente o cometer faltas ortográficas.

-Miedo a caer en la frivolidad.

-Comparación con otros y sentimiento de inferioridad.

-Creencias sociales. Por ejemplo, creer que solo la gente “importante” y ya reconocida públicamente tiene algo que decir y ofrecer.

-Miedo a no ser lo suficientemente relevante o interesante.

Cada uno de estos miedos son perfectamente entendibles y bastante comunes cuando nunca antes te habías expuesto públicamente o tan solo en círculos reducidos. Puede dar un poco de vértigo sentir que una vez en la red pierdes relativamente el control sobre tus publicaciones.

¿Cómo perder el miedo a la exposición?

Identifica las creencias que te están limitando. La gran mayoría de las limitaciones que tenemos están sostenidas por creencias ya obsoletas que no tienen cabida en una sociedad que está en constante cambio. Identificarlas es el primer paso para romper con ellas.

Acepta que no le vas a gustar a todo el mundo, fuera del mundo online tampoco le gustas a todo el mundo. Sin embargo, hay y habrá personas a las que les interese aquello que tengas que decir y aportar y otras a las que les encantes y que estén esperando cada día o cada semana tus publicaciones. A estos últimos es a quienes te diriges.

Deja espacio a la vulnerabilidad. Dejar un pequeño rincón a esas molestias que nos produce el no ser querido y aceptado por todo el mundo, o simplemente la posibilidad de equivocarnos, te ayudará a crecer como persona y profesional; te hará más fuerte emocionalmente.

Relativiza y ríete de ti mismo. Tú eres el primero que debes restar importancia y abordar con sentido del humor y humildad cualquier situación incómoda que pudiera surgir.

Asegúrate de que tu mensaje es auténtico y tu comunicación genuina. No caigas en la trampa de imitar a otros.

Trabaja el amor propio y la autoestima. ¿Cómo? Pregúntate en cada acción que lleves a cabo si te suma o te resta valor como persona. Poco a poco tu autoestima se irá reforzando.

¡Atrévete! Miedo da lo desconocido y efectivamente cuando traspasas ese límite, el miedo desaparece. Haz de lo inusual lo habitual.

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