fbpx

RENCOR, EL ENFADO NO ATENDIDO

El rencor es una energía maloliente, es el hedor que emite el agua estancada, es la podredumbre del enfado o la rabia que no quisimos atender.

La rabia, al igual que la ira, es una emoción natural que surge a causa de un enfado no atendido y que todos sentimos en algún momento; es frustración y sentimiento de injusticia. Algunas personas se permiten expresarla y otras muchas no; por no ofender, porque no está bien visto o por orgullo o dignidad mal entendida incluso. Pero las emociones no son buenas ni malas, somos nosotros los que ponemos la etiqueta.

Las emociones no expresadas de manera adecuada permanecen estancadas en nuestro interior, como una energía que no se canaliza correctamente. Tarde o temprano se revelarán a través de un comportamiento tóxico. Sin excepción, todo lo que sentimos contienen información valiosa sobre el trabajo interno que debe hacerse. Así que…, expresarlas, observarlas y entender su origen (sin etiquetas) es sumamente importante para el crecimiento personal.

Quizá no a todo el mundo le guste que te expreses con naturalidad, lo cual será un indicador de que esa persona no se relaciona correctamente con sus emociones y no se puede obligar a nadie a que te de esa oportunidad. Si la persona con la que estás viviendo una situación dolorosa no quiere tener una conversación a un nivel profundo o no consideras que con esa persona puedas tener un espacio seguro de vulnerabilidad, debes buscar otra manera de dar salida a las emociones; bien con un terapeuta, con meditación, conversando con alguien emocionalmente capacitado, etc.

Pero volviendo al rencor…

El rencor no es algo que aparece de la noche a la mañana, es el resultado de un dolor que has estado alimentando con la misma narrativa durante mucho tiempo. El dolor es algo genuino (no lo podemos evitar) y si no se alimenta desaparece igual que el dolor de una herida física, seguido de su correspondiente cicatrización. Si te cortas la mano con un cuchillo mientras cocinas, lavas la herida, la desinfectas y aunque puedes sentir el dolor, aunque escuece de vez en cuando, la dejas estar porque sabes que se curará sola. Sin embargo, si no paras de hurgar en la herida, metes el dedo o la expones a suciedad, no solamente no se curará, sino que se infectará y lo que empezó siendo una simple herida terminé en infección.

Ese “hurgar en la herida” son los pensamientos recurrentes que siguen adornando lo sucedido y generando más dolor y manteniendo una identidad de víctima. La mayoría de las personas que tienen identidad de víctima no lo saben, pero es así en el momento que crees que otros son los causantes de tu sufrimiento.

El rencor es un bloqueador de abundancia y no hablo de dinero, hablo de expansión en todas las áreas de tu vida.

Si sientes rencor hacia alguien a causa de una situación dolorosa es hora de dejar de «tocar la herida» y alimentarla con pensamientos tóxicos, de orgullo o victimismo. No estoy hablando de perdonar, si debes o no seguir en relación (del tipo que sea) con esa persona es otra cuestión. Hablo de trascender, de sentir incluso físicamente la emoción, para dejar después que su liberación te libere a ti. 

Si ya atendiste la herida, la expresaste, la validaste y la miraste de frente entendiendo el aprendizaje, es hora de sacar el foco del dolor que genera, aún sabiendo que está ahí, y permitir que siga su curso natural. Tu alma, igual que tu cuerpo, tienen la sabiduría que se requiere. 

Inma Brea

 

 

Contenido relacionado

Deja un comentario