UNA MEDITACIÓN PARA CADA NECESIDAD

Los beneficios a medio y largo plazo de la meditación ya no son discutidos por nadie, incluso en muchos colegio españoles ya está incorporado dentro de sus actividades. Si no lo has hecho nunca, o ni siquiera te lo habías planteado, quizá este sea un buen momento para incorporarlo dentro de tus propósitos de nuevo año.

Existen muchos tipos de meditación, pero en concreto se pueden destacar tres. Cada una de ellas tiene funciones y objetivos diferentes, por lo que trabajan diferentes áreas cerebrales. Os cuento muy por encima muy brevemente.

Principales tipos de meditación

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Atención Focalizada

Su objetivo principal es la concentración. Al realizar esta meditación se mantiene activa la corteza prefrontal, vinculada a los pensamientos positivos.

Conciencia Plena (Mindfulness)

Se centra en la observación. Disminución de actividad en áreas relacionadas con la ansiedad como es la corteza insular y la amígdala.

Compasión

Pretende desarrollar la empatía. Las regiones del cerebro que se activan cuando nos ponemos en lugar del otro, como es la intersección tempoparietal, muestran mayor actividad.

 

¿CREAN LOS PENSAMIENTOS NUESTRA REALIDAD?

los pensamientos crean la realidad

Hoy quiero tocar uno de los temas más fascinantes, desde mi punto de vista, a los que la neurociencia da sentido: los pensamientos crean nuestra realidad.

Muchos de vosotros habréis leído el libro “El secreto” de Ronda Byrne, basado en la Ley de la Atracción, que se popularizó en España hace ya algunos años. Desde mi punto de vista este libro puso más sombra que luz sobre el efecto directo que los pensamientos y las visualizaciones tienen en nuestra vida. Más allá de esto, la ciencia, en concreto las neurociencias, tienen algo que decir al respecto.

Cuando tenemos un pensamiento, este produce de manera automática e inconsciente una emoción. Las emociones generadas serán evaluadas dependiendo de la información que tengamos almacenada. Las experiencias vividas anteriores y creencias serán el baremo.

La dopamina como generadora del cambio

Cuando mantenemos una actitud positiva, el sistema de recompensa produce gran cantidad de dopamina, también llamada “hormona de la ilusión”. Este neurotransmisor es el principal encargado de provocar en nosotros esas ganas de hacer nuevos proyectos y generar ilusiones.

Sin embargo, es curioso que la mayor cantidad de dopamina no se produzca a la consecución del objetivo, sino justo antes de alcanzarlo, es decir, de recibir la tan ansiada recompensa.

Entonces, ¿qué nos genera más felicidad, alcanzar una meta o la ilusión durante el proceso? Pues parece ser que la “hormona de la ilusión” también es la “hormona de la curiosidad” y la espera de algo positivo es lo que más felices, emocionados e ilusionados nos mantiene.

Por eso es importante marcarnos ciertos objetivos, planificar proyectos y crear ideas de futuro. Sin olvidar (esto lo recuerdo siempre) que una vez planificado debemos centrarnos en el presente, que es donde realmente suceden las cosas y se alcanzan las metas. Pensar en exceso en el futuro puede ocasionarnos ansiedad.

Entonces, ¿visionar el futuro entorno a imágenes positivas es lo qué hacen los visionarios o genios? Pues parece ser que sí en gran medida. Aún así, para generar una gran idea no solo hay que visualizarla, también son importantes otros factores.

Más allá de la visualización
  • Tener un amplio conocimiento sobre el tema que trabajamos.
  • Estar en un entorno social propicio, que apruebe y apoye tu visión.
  • Tener convencimiento pleno de la propia idea o proyecto.

Existe una característica común y destacable entre este tipo de personas: la dualidad. Estas personas son tan racionales como creativos, tan realistas como imaginativos y tan inteligentes como inocentes. La unión de estas diferentes, incluso opuestas, características de su personalidad, hace que una idea no se quede en sueño o fantasía, sino que hará que se dé paso a la ACCIÓN.

Aún con todo esto, no es necesario tener ideas grandiosas para que se produzca un impacto químico positivo en nuestro cerebro, basta con pequeños gestos que nos generen felicidad. Acciones como planificar un pequeño viaje, bailar, compartir, tener un lenguaje amable con nosotros mismos, rodearnos de gente optimista, etcétera…, hacen para nuestro cerebro de psicofármacos.

Los pensamientos positivos benefician tu salud
  • Actúan en el organismo.
  • Refuerza el sistema inmunológico.
  • Aumenta la resistencia del organismo.

Tras analizar los más de 14.000 estudios recopilados en 150 países en el “WorldDatabase of Hapiness” (base de datos mundial de la felicidad), los científicos lo tienen claro:

 ¡No existe ningún otro órgano del cuerpo humano, que influya de manera tan significativa en nuestro destino como el cerebro!
Conclusión

Los pensamientos, las acciones que llevamos a cabo y los recuerdos que dichas acciones dejan en nuestro cerebro tienen un efecto directo, no solo en nuestro cuerpo, sino aquello en lo que nos enfocamos y por lo tanto en lo que conseguimos. Es un efecto “acción-reacción”.

A estas alturas podemos afirmar que nuestros pensamientos crean nuestra realidad. Con cada pensamiento, con cada nueva experiencia o con cada sueño que persigamos.

 

 

 

LLAMADO A LA FEMINIDAD DEL HOMBRE

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Tanto los hombres como las mujeres poseemos características femeninas y masculinas. La feminidad, o femineidad, es el conjunto de valores otorgados en mayor medida a las mujeres, precedido por sus intereses y comportamientos.

La dualidad forma parte de nuestro mundo, de la realidad que percibimos a través de los sentidos. El bien y el mal, la luz y la oscuridad, sí y no, frío y caliente, alma y cuerpo, materia y energía…

Esta última me sirve para explicar parte de lo que quiero tratar en este post. La materia y la energía son diferentes expresiones de la misma cualidad.

Masculino y femenino; en la materia son claramente diferenciados y a su vez complementarios. Ambos son necesarios para crear vida. Sin embargo, las propiedades inmateriales que se les otorga a cada uno requiere un poco más de observación. Son energías polares; como el yin y el yan.

TRIBUTOS FEMENINOS Y MASCULINOS

La energía femenina está relacionada con la intuición, la sensibilidad, las emociones, lo cíclico, la colectividad (el hogar y entorno social). Es una energía oceánica y amplia; yo siempre la relaciono con el abrazo por la sensación de acogimiento.

La energía masculina tiene más que ver con lo material, la individualidad, lo lineal, la fuerza física y creativa, el hacer, la lógica y la razón.

Como veis ninguna es positiva o negativa de por sí y ambas igual de necesarias.

“Lo más hermoso del hombre viril es algo femenino; lo más hermoso de la mujer femenina es algo masculino”. Susan Sontag, filósofa.

Todos tenemos ambas cualidades que combinamos en nuestro día a día, al igual que nuestro cerebro tiene dos hemisferios y ambos funcionan conjuntamente para realizar cualquier actividad.

                          Imaginar = Femenino         Crear = Masculino

 

De hecho, cuando nuestro cerebro se está formando en el embrión es femenino por defecto y es a partir de la semana 8 que inicia una fuerte liberación de testosterona que convertirá el cerebro femenino en masculino, matando algunas células en los centros de comunicación y las áreas que procesan la emoción, tal y como explica la Dra. Louann Brizendine en su libro El cerebro femenino. Esto marca de por sí importantes diferencias, no intelectuales pero sí sociales.

FEMINIDAD COMO MOTOR DE UN CAMBIO SOCIAL

La tendencia de la mujer en el siglo XXI ha sido intentar igualarse al hombre a nivel laboral, social, político o sexual, compitiendo con sus mismas herramientas. Por alguna razón llegamos a creernos que ser “femenina” implicaba debilidad y ¡claro está! la libertad y autonomía no se alcanza siendo débil. Incluso la propia crianza de los hijos se ha visto afectada por la masculinización de la mujer en las últimas décadas.

Esto no solo va en detrimento de la mujer, que se ve indirectamente e inconscientemente forzada a suprimir una parte fundamental de su naturaleza femenina, biológica y antropológicamente hablando, sino de la sociedad en general. Por supuesto, no sin sus respectivas consecuencias emocionales.

A día de hoy, la fuerza que mueve el mundo es sintomáticamente masculina. Prevalece el individualismo, el materialismo, la tecnocracia y la violencia sobre los valores colectivos y “humanos”. Es hora de reconocer la necesidad de equilibrar un mundo donde ya no cabe más disfuncionalidad.

Para ello no solo las mujeres deben reconectarse con su femineidad, lo cual nada tiene que ver con ponerse vestidos, no decir tacos, subirnos a un tacón de 15 centímetros o volver al rol de ama de casa; o sí, cada cual que se sienta libre. Pero sí abrazar de nuevo esa energía maternal, seas madre o no, de compartir, cuidar, empatizar, colaborar…; de alguna manera ser generadoras de Amor. Porque, queridas y queridos, el mundo está muy hambriento de Amor.

Aún con todo esto, mi intención al escribir este post no es poner sobre la mesa la importancia de que las mujeres conectemos de nuevo con nuestra esencia femenina, sino una clara y amplia invitación para el género masculino.

LLAMADO A LA FEMINIDAD

Señores, el mundo necesita encarecidamente que saquéis a la luz vuestro lado femenino. Todos necesitamos que los hombres de más consciencia potenciéis aquellos rasgos que aprendisteis de vuestras madres y abuelas y los pongáis al servicio de esta sociedad que vive en la más profunda carencia afectiva. La cualidad de la palabra al servicio del conflicto; la compasión en pro de las necesidades; la amabilidad y la emoción en el día a día.

“La virilidad es un mito terrorista. Una presión social que obliga a los hombres a dar prueba sin cesar de una virilidad de la que nunca pueden estar seguros: toda vida de hombre está colocada “bajo el signo de la puja permanente”. Georges Falconnet y Nadine Lefaucheur (1975).

Los hombres ya no tienen que ser proveedores, protectores, fuertes, valientes, conquistadores y sexuales; estos estereotipos ya están listos para ser derogados. Habéis tenido que renunciar a algunas de las condiciones más bellas del ser humano como es la ternura, la compasión y la intuición por algo tan egóico como el poder.

Si eres hombre, también mujer, estás leyendo esto y honestamente reconoces desconexión con tu parte femenina pero sin saber muy bien por donde empezar; te diré que comiences dejando espacio a la vulnerabilidad y sueltes la necesidad de ser fuerte. Una vez ahí te encontrarás con un sinfín de emociones difíciles de gestionar, pero el Amor hacia ti mismo y concederte el permiso de ser quien eres, es siempre la respuesta. Y recuerda que nadie ha encontrado su camino sin haberse perdido varias veces.

 

SI ES AMOR ROMANTICO, NO ES AMOR VERDADERO

amor espiritual

Todos conocemos el amor romántico, así como el amor por la familia y los amigos. Pero existe otro tipo de amor, al cual llamaban Ágape en la antigua cultura griega. El amor ágape se mueve en una frecuencia más profunda, se mueve entre lo incondicional y lo divino incluso. Tiene más que ver con el amor universal y/o espiritual. ¿Has pensado alguna vez en ello? ¿Has sentido alguna vez este tipo de amor?

Hace un tiempo, en una conversación bastante interesante, alguien me cuestionó diciendo “Ese amor del que hablas es cerebral”. Muy segura de mí misma, como apasionada de las neurociencias, respondí con tono sarcástico “¿Qué otro si no?”. Su respuesta no pudo dejarme más impactada; “Amor Espiritual”.

En ese momento algo en lo más profundo de mi ser resonó y se abrieron en mí un sinfín de cuestiones y dudas, de las que sería consciente algunas semanas, incluso meses, después.

¿Cómo era posible que nunca hubiera reparado en ello o me lo hubiera cuestionado? Fácil. Mi cabeza aún estaba llena de prejuicios hacia la espiritualidad, las religiones o cualquier persona que las practicara.

A partir de ese momento comencé a interesarme en las diferencias entre el amor espiritual y el que reside en el cerebro. Y por supuesto, a poner en práctica todo aquello que leía y de alguna manera tenía sentido para mí.

¿Cómo surge el amor romántico?

Cuando conocemos a alguien nuevo, nuestro cerebro procesa en cuestión de segundos toda la información que nos llega sobre esa persona; sus características físicas, su voz, su olor y aquello que percibimos de su personalidad.

En poco tiempo comparamos esta información con la que ya teníamos almacenada en nuestro cerebro acerca de cómo es nuestro hombre o mujer ideal. Muchas de estas características proceden incluso de la infancia, de algunas somos conscientes pero otras muchas residen en el subconsciente.

Si al cruzar toda esta información coincide en gran medida, ¡voilà!, el cerebro activa las áreas, las hormonas y los neurotransmisores relacionados con el proceso de enamoramiento.

Este maremágnum químico actúa prácticamente de la misma manera y en las mismas zonas cerebrales que las adicciones, incluido el sistema de recompensa. Por eso se dice, con mucha razón, que el amor es como una droga.

Es por todo esto que lo que solemos llamar amor romántico es egoísta. A partir del inicio del estado de enamoramiento, todo lo que haga por y para al ser amado será con el fin de obtener a cambio “mi recompensa” y el placer que esta me genera.

Amor romántico es aquel que reside en nuestro cerebro.

¿Y el amor espiritual?

Simplificándolo muchísimo se podría decir que es el amor que no espera nada a cambio.

Decía Osho; “Amor es el encuentro, el encuentro orgásmico de la vida y la muerte ” y que para alcanzarlo hay cuatro pasos fundamentales.

Pasos para alcanzar el Amor según Osho

Primero; estar aquí y ahora, porque el amor solo es posible en el “aquí-ahora”. No puedes amar en el pasado.

Segundo; aprende a transformar tus venenos en miel.

Tercero; compartir tus cosas positivas, compartir tu vida, compartir todo lo que tengas. Todo lo bello que tengas, no lo escondas.

Cuarto; sé la nada. Una vez que comienzas a pensar que eres alguien, te estancas. Entonces el amor no fluye. El amor sólo fluye de alguien que no es nadie. El amor mora solo en la nada.

Cuando estás vacío, hay amor. Cuando estás lleno de ego, el amor desaparece. El amor y el ego no pueden converger.

Sin embargo, antes de ofrecer amor incondicional a otra persona debes amarte a ti mismo incondicionalmente, como decía Osho, “transformar tus venenos en mieles”.

Por supuesto, para nuestra sociedad no es fácil alcanzar un amor tan profundo ya que estamos educados para funcionar desde el Ego, donde residen los miedos, las culpas, las expectativas, la prepotencia, las exigencias y un larguísimo etcétera. Todos estos conceptos están instaurados en la mente colectiva.

Conclusión

Amar de verdad, con el corazón, requiere para la gran mayoría, un gran trabajo personal y un verdadero compromiso con uno mismo. Es un verdadero viaje por nuestro interior al que, aunque pueda escocer, bien merece la pena embarcarse.

“El corazón del hombre es un instrumento musical, contiene una música grandiosa. Dormida, pero está allí, esperando el momento apropiado para ser interpretada, expresada, cantada, danzada. Y es a través del amor que el momento llega.” ― Rumi

 

EL DINERO SÍ DA LA FELICIDAD SI SABES USARLO

Dinero y felicidad

Dijo Voltaire: “Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero”. No estaba muy desencaminado y la ciencia lo corrobora, ya que las áreas cerebrales encargadas del pensamiento racional, quedan relegadas a un segundo plano, tan pronto entra en juego el Sr. don Dinero. Y es que cuántas veces nos habremos cuestionado si realmente el dinero proporciona felicidad o no.

El mismo sentimiento de ilusión que nos impulsaba a cazar antiguamente, es hoy el que nos impulsa a invertir. El hombre utiliza las mismas maquinarias neuronales para estudiar la bolsa, que las que usaba para examinar la estepa en busca de alimento, y cuanto mayor sea la cantidad de beneficio, más se activarán las células nerviosas del área implicada.

Ahí es donde entramos en el círculo vicioso del dinero. Si resulta exitosa nuestra inversión, la sensación de alegría y satisfacción activan las áreas cerebrales del sistema de recompensa, igual que sucede en las etapas de enamoramiento, por lo que se genera un fuerte deseo de repetir. Así aparece la rueda de la adición al dinero, como si de una droga se tratara.

Pero, ¿realmente el dinero nos da la felicidad? La respuesta es no. Lo que realmente genera es satisfacción y sensación de euforia momentánea. Para conseguir un estado de felicidad permanente a través del dinero, tendríamos que aumentar la cantidad conseguida constantemente, y si bien es cierto que las sociedades más acomodadas albergan un ratio de felicidad superior al de las sociedades más empobrecidas, llegado un punto, es decir, una clase social media, un euro más o menos contribuye poco a nuestra felicidad. Sin embargo, las experiencias, especialmente las que compartimos con otras personas, familia, amigos, incluso compañeros de trabajo, sí nos producen un sentimiento de felicidad que no está sujeto al mecanismo de hábito; siendo las familiares las más influyentes.

Podemos entonces llegar a la conclusión de que alcanzar la mayor cantidad de dinero posible y subir de estrato social, no nos hará sentirnos más satisfechos ni felices. Los principales pilares que soportan nuestra felicidad y satisfacción son, sobre todo, las relaciones y experiencias con otras personas y aquellas ocupaciones, trabajos, o proyectos, que nos estimulan y en las que vemos un sentido.

El último Informe sobre la Felicidad Mundial revela que el país que se encuentra en primer lugar es Dinamarca, seguido por Noruega y Suiza, les siguen Holanda, Suecia, Canadá, Finlandia, Austria, Islandia y Australia. España se encuentra en el número 38, con una puntuación de 6,3 en una escala de felicidad del 1 al 10. Pero, ¿qué hace a Dinamarca, Noruega o Suiza tan felices, y qué les reporta tanta satisfacción?

¿Cuáles son los puntos claves que nos proporcionan felicidad?
  1. La confianza entre las personas.
  2.  La proporción de gente que participa en organizaciones con fines sociales u otro tipo de organizaciones.
  3.  La tasa de divorcio.
  4. La tasa de desempleo.
  5. La valoración de la calidad del gobierno por parte de los ciudadanos, y el estado de salud.

Se ha visto que la edad, inteligencia, estatus social, ingresos y educación no parecen tener mucha influencia en la felicidad de la gente. Sin embargo, mantener relaciones personales de calidad, realizar un trabajo que aporte satisfacción personal, tener salud física y mental, estar abiertos a las experiencias, ver las cosas de una manera más positiva, y sentir mayor control sobre los acontecimientos, son las claves para sentirnos más felices.

¿Por qué gira entonces nuestra sociedad en torno al dinero? Recientemente, Elizabeth Dunnn y Michael Norton publicaron un libro que trata el tema, llamado “Happy Money”.  Primero describen lo que actualmente ya sabemos: más dinero, o más cosas, no hace a la gente más feliz a largo plazo. Sin embargo, identificaron cinco formas de gastar lo que ya se tiene, que sí contribuye a sentirnos más felices.

¡Así relacionamos dinero y felicidad!

Comprar experiencias: Al parecer las compras materiales producen mucha menos satisfacción que irse de vacaciones, salir a cenar con tu pareja, o ir al cine, principalmente porque estas nos conectan con otras personas.

Mímate de vez en cuando. Cuando decides gastar en algo, hazlo en un capricho que no te des a menudo. Como dice el dicho: “de lo bueno, poco”.

Comprar tiempo: No cabe duda de que el tiempo es uno de los recursos más valorados en la sociedad contemporánea. Los autores encontraron que es recomendable gastar un poco más cuando esto implica ahorrar tiempo.

Pagar ahora, consumir después: Pagar los gastos por anticipado tiene dos ventajas: construir expectativas, lo cual hace que la emoción previa se convierta en parte de la experiencia, y cuando estamos en ella (por ejemplo, en el viaje), no sentimos el dolor de lo que estamos desembolsando. Como ocurre con la comida, cuanto más tiempo hayamos pasado oliendo lo que vamos a consumir, más disfrutaremos de la comida cuando finalmente nos la llevemos a la boca. Por el contrario, vivir endeudados es una fuente constante de angustia y preocupación.

Invertir en otros: Gastar dinero en los que nos rodean es el camino más rápido para sentirnos bien. “Al final del día, aquellos individuos que gastaron dinero en los demás eran de manera mensurable más
felices que aquellos que gastaban su dinero en sí mismos, incluso aunque no hubiese ninguna diferencia entre ambos al comienzo del día”. No se trata de caridad, sino de otorgar un significado emocional al dinero que empleamos.

Conclusión

Lo importante no es el dinero, sino qué compras con el dinero. No importa cuanto dinero tengas, sino cómo lo gastas.

 

QUÉ ES LA FELICIDAD SEGÚN LA CIENCIA


Es fácil confundir la felicidad con la satisfacción y no es extraño, pero conviene conocer la diferencia para marcarnos objetivos que nos acerquen a una vida plena.

Las fuentes especializadas indican que satisfacción es no necesitar más de lo que se tiene o mostrar conformidad con las circunstancias, situaciones o resultados. Por tanto, la satisfacción es un sentimiento permanente y de largo plazo.

Por lo contrario, la felicidad es un sentimiento efímero que se produce cuando nos dan una buena noticia, una sorpresa o alcanzamos una meta.

Sin duda ambos estados están relacionados y se nutren el uno del otro; por ejemplo, sin momentos de felicidad intensa probablemente no existiría la satisfacción a largo plazo y al revés sucede lo mismo, podemos tener momentos felices en momentos concretos y a la vez sentir una insatisfacción general o parcial.

La buena noticia es que aunque no podemos ser felices permanentemente, sí podemos en gran parte contribuir a crear y aumentar la sensación de felicidad, tanto en intensidad como en cantidad.

Es cierto que las personas cuyo hemisferio derecho es más activo que el izquierdo, reaccionan peor ante los estímulos negativos y por tanto se muestran a menudo más tristes y pesimistas; al contario que las personas cuyo hemisferio izquierdo es más activo que el derecho, que son más bien positivas, tienen más confianza en sí mismas y se toman la vida con más calma. ¿Podríamos decir entonces qué la capacidad de ser felices es innata? Parece ser que sí.

Uno de los descubrimientos más interesantes y alentadores que se han realizado sobre esta cuestión, es que las personas se muestran especialmente felices cuando bromean, son amables y realizan acciones desinteresadas por otras personas. Cuando se hace algo por alguien y no se trata de interés propio, nuestro cerebro nos recompensa, es como si estuviéramos diseñados para preocuparnos los unos por los otros y de esa manera dotar nuestra vida de sentido y felicidad.

La sensación de felicidad es ante todo una sensación subjetiva, esto significa que depende de nuestro punto de vista que nos sintamos contentos y satisfechos.

Un autor anónimo dijo: «dos encarcelados miraban a través de las rejas el horizonte; uno veía sólo suelo enlodado, el otro, el cielo estrellado».

La certeza de no poder cambiar una situación aumenta la insatisfacción y si así fuera, lo unico que podemos hacer es cambiar nuestra actitud hacia ella.

Cuando el mecanismo del pensamiento se pone a funcionar, se ve fuertemente influenciado por las convicciones, las experiencias, las ideas y los intereses que ya tenemos. Aquel que quiera cambiar este mecanismo y modificar sus ideas habrá de engañar al cerebro. ¿Cómo? Buscando el lado positivo y aceptando motivos a su favor. Por ejemplo, si te están haciendo esperar demasiado tiempo en un restaurante para servirte o estás en la cola del supermercado, piensa cuánta gente hay en el planeta a la que le gustaría estar tu lugar.

No debemos dejarnos instigar por las primeras sensaciones, debemos observar las cosas desde otro punto de vista, pues esto nos ayudará a ver la realidad de otro modo.

 

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