UNA MEDITACIÓN PARA CADA NECESIDAD

Los beneficios a medio y largo plazo de la meditación ya no son discutidos por nadie, incluso en muchos colegio españoles ya está incorporado dentro de sus actividades. Si no lo has hecho nunca, o ni siquiera te lo habías planteado, quizá este sea un buen momento para incorporarlo dentro de tus propósitos de nuevo año.

Existen muchos tipos de meditación, pero en concreto se pueden destacar tres. Cada una de ellas tiene funciones y objetivos diferentes, por lo que trabajan diferentes áreas cerebrales. Os cuento muy por encima muy brevemente.

Principales tipos de meditación

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Atención Focalizada

Su objetivo principal es la concentración. Al realizar esta meditación se mantiene activa la corteza prefrontal, vinculada a los pensamientos positivos.

Conciencia Plena (Mindfulness)

Se centra en la observación. Disminución de actividad en áreas relacionadas con la ansiedad como es la corteza insular y la amígdala.

Compasión

Pretende desarrollar la empatía. Las regiones del cerebro que se activan cuando nos ponemos en lugar del otro, como es la intersección tempoparietal, muestran mayor actividad.

 

¿CREAN LOS PENSAMIENTOS NUESTRA REALIDAD?

los pensamientos crean la realidad

Hoy quiero tocar uno de los temas más fascinantes, desde mi punto de vista, a los que la neurociencia da sentido: los pensamientos crean nuestra realidad.

Muchos de vosotros habréis leído el libro “El secreto” de Ronda Byrne, basado en la Ley de la Atracción, que se popularizó en España hace ya algunos años. Desde mi punto de vista este libro puso más sombra que luz sobre el efecto directo que los pensamientos y las visualizaciones tienen en nuestra vida. Más allá de esto, la ciencia, en concreto las neurociencias, tienen algo que decir al respecto.

Cuando tenemos un pensamiento, este produce de manera automática e inconsciente una emoción. Las emociones generadas serán evaluadas dependiendo de la información que tengamos almacenada. Las experiencias vividas anteriores y creencias serán el baremo.

La dopamina como generadora del cambio

Cuando mantenemos una actitud positiva, el sistema de recompensa produce gran cantidad de dopamina, también llamada “hormona de la ilusión”. Este neurotransmisor es el principal encargado de provocar en nosotros esas ganas de hacer nuevos proyectos y generar ilusiones.

Sin embargo, es curioso que la mayor cantidad de dopamina no se produzca a la consecución del objetivo, sino justo antes de alcanzarlo, es decir, de recibir la tan ansiada recompensa.

Entonces, ¿qué nos genera más felicidad, alcanzar una meta o la ilusión durante el proceso? Pues parece ser que la “hormona de la ilusión” también es la “hormona de la curiosidad” y la espera de algo positivo es lo que más felices, emocionados e ilusionados nos mantiene.

Por eso es importante marcarnos ciertos objetivos, planificar proyectos y crear ideas de futuro. Sin olvidar (esto lo recuerdo siempre) que una vez planificado debemos centrarnos en el presente, que es donde realmente suceden las cosas y se alcanzan las metas. Pensar en exceso en el futuro puede ocasionarnos ansiedad.

Entonces, ¿visionar el futuro entorno a imágenes positivas es lo qué hacen los visionarios o genios? Pues parece ser que sí en gran medida. Aún así, para generar una gran idea no solo hay que visualizarla, también son importantes otros factores.

Más allá de la visualización
  • Tener un amplio conocimiento sobre el tema que trabajamos.
  • Estar en un entorno social propicio, que apruebe y apoye tu visión.
  • Tener convencimiento pleno de la propia idea o proyecto.

Existe una característica común y destacable entre este tipo de personas: la dualidad. Estas personas son tan racionales como creativos, tan realistas como imaginativos y tan inteligentes como inocentes. La unión de estas diferentes, incluso opuestas, características de su personalidad, hace que una idea no se quede en sueño o fantasía, sino que hará que se dé paso a la ACCIÓN.

Aún con todo esto, no es necesario tener ideas grandiosas para que se produzca un impacto químico positivo en nuestro cerebro, basta con pequeños gestos que nos generen felicidad. Acciones como planificar un pequeño viaje, bailar, compartir, tener un lenguaje amable con nosotros mismos, rodearnos de gente optimista, etcétera…, hacen para nuestro cerebro de psicofármacos.

Los pensamientos positivos benefician tu salud
  • Actúan en el organismo.
  • Refuerza el sistema inmunológico.
  • Aumenta la resistencia del organismo.

Tras analizar los más de 14.000 estudios recopilados en 150 países en el “WorldDatabase of Hapiness” (base de datos mundial de la felicidad), los científicos lo tienen claro:

 ¡No existe ningún otro órgano del cuerpo humano, que influya de manera tan significativa en nuestro destino como el cerebro!
Conclusión

Los pensamientos, las acciones que llevamos a cabo y los recuerdos que dichas acciones dejan en nuestro cerebro tienen un efecto directo, no solo en nuestro cuerpo, sino aquello en lo que nos enfocamos y por lo tanto en lo que conseguimos. Es un efecto “acción-reacción”.

A estas alturas podemos afirmar que nuestros pensamientos crean nuestra realidad. Con cada pensamiento, con cada nueva experiencia o con cada sueño que persigamos.

 

 

 

LLAMADO A LA FEMINIDAD DEL HOMBRE

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Tanto los hombres como las mujeres poseemos características femeninas y masculinas. La feminidad, o femineidad, es el conjunto de valores otorgados en mayor medida a las mujeres, precedido por sus intereses y comportamientos.

La dualidad forma parte de nuestro mundo, de la realidad que percibimos a través de los sentidos. El bien y el mal, la luz y la oscuridad, sí y no, frío y caliente, alma y cuerpo, materia y energía…

Esta última me sirve para explicar parte de lo que quiero tratar en este post. La materia y la energía son diferentes expresiones de la misma cualidad.

Masculino y femenino; en la materia son claramente diferenciados y a su vez complementarios. Ambos son necesarios para crear vida. Sin embargo, las propiedades inmateriales que se les otorga a cada uno requiere un poco más de observación. Son energías polares; como el yin y el yan.

TRIBUTOS FEMENINOS Y MASCULINOS

La energía femenina está relacionada con la intuición, la sensibilidad, las emociones, lo cíclico, la colectividad (el hogar y entorno social). Es una energía oceánica y amplia; yo siempre la relaciono con el abrazo por la sensación de acogimiento.

La energía masculina tiene más que ver con lo material, la individualidad, lo lineal, la fuerza física y creativa, el hacer, la lógica y la razón.

Como veis ninguna es positiva o negativa de por sí y ambas igual de necesarias.

“Lo más hermoso del hombre viril es algo femenino; lo más hermoso de la mujer femenina es algo masculino”. Susan Sontag, filósofa.

Todos tenemos ambas cualidades que combinamos en nuestro día a día, al igual que nuestro cerebro tiene dos hemisferios y ambos funcionan conjuntamente para realizar cualquier actividad.

                          Imaginar = Femenino         Crear = Masculino

 

De hecho, cuando nuestro cerebro se está formando en el embrión es femenino por defecto y es a partir de la semana 8 que inicia una fuerte liberación de testosterona que convertirá el cerebro femenino en masculino, matando algunas células en los centros de comunicación y las áreas que procesan la emoción, tal y como explica la Dra. Louann Brizendine en su libro El cerebro femenino. Esto marca de por sí importantes diferencias, no intelectuales pero sí sociales.

FEMINIDAD COMO MOTOR DE UN CAMBIO SOCIAL

La tendencia de la mujer en el siglo XXI ha sido intentar igualarse al hombre a nivel laboral, social, político o sexual, compitiendo con sus mismas herramientas. Por alguna razón llegamos a creernos que ser “femenina” implicaba debilidad y ¡claro está! la libertad y autonomía no se alcanza siendo débil. Incluso la propia crianza de los hijos se ha visto afectada por la masculinización de la mujer en las últimas décadas.

Esto no solo va en detrimento de la mujer, que se ve indirectamente e inconscientemente forzada a suprimir una parte fundamental de su naturaleza femenina, biológica y antropológicamente hablando, sino de la sociedad en general. Por supuesto, no sin sus respectivas consecuencias emocionales.

A día de hoy, la fuerza que mueve el mundo es sintomáticamente masculina. Prevalece el individualismo, el materialismo, la tecnocracia y la violencia sobre los valores colectivos y “humanos”. Es hora de reconocer la necesidad de equilibrar un mundo donde ya no cabe más disfuncionalidad.

Para ello no solo las mujeres deben reconectarse con su femineidad, lo cual nada tiene que ver con ponerse vestidos, no decir tacos, subirnos a un tacón de 15 centímetros o volver al rol de ama de casa; o sí, cada cual que se sienta libre. Pero sí abrazar de nuevo esa energía maternal, seas madre o no, de compartir, cuidar, empatizar, colaborar…; de alguna manera ser generadoras de Amor. Porque, queridas y queridos, el mundo está muy hambriento de Amor.

Aún con todo esto, mi intención al escribir este post no es poner sobre la mesa la importancia de que las mujeres conectemos de nuevo con nuestra esencia femenina, sino una clara y amplia invitación para el género masculino.

LLAMADO A LA FEMINIDAD

Señores, el mundo necesita encarecidamente que saquéis a la luz vuestro lado femenino. Todos necesitamos que los hombres de más consciencia potenciéis aquellos rasgos que aprendisteis de vuestras madres y abuelas y los pongáis al servicio de esta sociedad que vive en la más profunda carencia afectiva. La cualidad de la palabra al servicio del conflicto; la compasión en pro de las necesidades; la amabilidad y la emoción en el día a día.

“La virilidad es un mito terrorista. Una presión social que obliga a los hombres a dar prueba sin cesar de una virilidad de la que nunca pueden estar seguros: toda vida de hombre está colocada “bajo el signo de la puja permanente”. Georges Falconnet y Nadine Lefaucheur (1975).

Los hombres ya no tienen que ser proveedores, protectores, fuertes, valientes, conquistadores y sexuales; estos estereotipos ya están listos para ser derogados. Habéis tenido que renunciar a algunas de las condiciones más bellas del ser humano como es la ternura, la compasión y la intuición por algo tan egóico como el poder.

Si eres hombre, también mujer, estás leyendo esto y honestamente reconoces desconexión con tu parte femenina pero sin saber muy bien por donde empezar; te diré que comiences dejando espacio a la vulnerabilidad y sueltes la necesidad de ser fuerte. Una vez ahí te encontrarás con un sinfín de emociones difíciles de gestionar, pero el Amor hacia ti mismo y concederte el permiso de ser quien eres, es siempre la respuesta. Y recuerda que nadie ha encontrado su camino sin haberse perdido varias veces.

 

IDENTIFICA LAS MASCARAS QUE TE IMPIDEN SER TU MISMO

 

Somos lo que escondemos tras las máscaras.

Todos tenemos máscaras, incluso las personas aparentemente más autenticas y las que afirman no tenerlas…, ¡también las tienen!

Si no eres consciente de ello y mucho menos eres capaz de identificarlas, simplemente te falta autoconocimiento.

La primera vez que me hablaron de las máscaras me asusté muchísimo, lo sentí como algo oscuro. No podía evitar relacionarlo con la mentira y la ocultación. Con el tiempo entendí que nada tiene que ver y que tienen su práctica función.

¿Qué son las máscaras?

Las mascaras son nuestro YO adaptado al entorno. Muchos os reconoceréis siendo de una determinada manera en el entorno laboral, de otra diferente con la familia, con las diferentes parejas a lo largo de la vida o los amigos. O quizá no tanto en entornos como en situaciones. Utilizar la frivolidad en momentos de máxima vulnerabilidad para no sentirte tan expuesto o aparentar ser sociable y simpático a pesar de ser introvertido y de naturaleza tímida son ejemplos de comportamiento adaptado.

Por supuesto, las máscaras son creadas desde el Ego. Son los personajes que has creado impulsado por las creencias limitantes más profundas de tu psique. Esto no es bueno ni malo, como todo en la vida depende del uso que le des, la consciencia que pongas en ello y desde qué lugar lo hagas. Lo que sí quiero dejar claro, una vez más, es que el Ego no es el enemigo y este es un claro ejemplo de cómo podemos usarlo a nuestro favor.

¿Cuál es la diferencia entre máscaras y Ego?

Aunque muchas veces se dice que el Ego es el Yo mental (yo no estoy tan de acuerdo), no debemos confundirlo con las máscaras aunque estén relacionados entre sí. Como ya he mencionado en anteriores post, el Ego es esa vocecilla que evalúa y enjuicia y por tanto distorsiona nuestra percepción de la realidad. Sin embargo, las máscaras son esas personalidades ficticias listas para ser representadas bajo el yugo de las interpretaciones que realiza tu Ego y cuya base es siempre el miedo. Es decir, están creadas para mantenerte en una falsa seguridad.

Ahora bien, el problema aparece en el momento que ni siquiera tú eres capaz de diferenciar qué es máscara y qué no.

Cuando trabajo en procesos de autoconocimiento y pregunto ¿quién eres?, la inercia es responder aquello que nos clasifica socialmente. Cuando insisto en la pregunta, es cuando surge el maravilloso momento que yo llamo “stop cognitivo”. La mayoría de las personas reaccionan como si les hubiera hecho la pregunta más compleja de su vida. Insistiendo en el tema reformulo,” ¿quién eres tú en esencia?”.

Tu esencia

La esencia es lo que queda cuando las máscaras han desaparecido. Cuando estás a solas y nada hay que representar, ocultar o proteger porque no hay miedos ni juicios. Es lo que queda cuando el cuerpo mental y emocional no tienen nada que añadir. En realidad tiene muchos nombres; Alma, Consciencia, Espíritu, La fuente…Es algo intangible pero lo es absolutamente todo.

Es importante poder identificar las máscaras para poder volver a nuestra esencia, de lo contrario sería cómo no saber volver a casa y pasarnos la vida de hotel en hotel; por muy cómodo y confortable que estos pudieran ser siempre nos sentiríamos desarraigados.

¿Qué sucede cuando nos desconectamos de nuestra esencia?

Cuando nos desconectamos de nosotros mismos básicamente entramos en incoherencia. Es decir, es imposible estar alineados en lo que hacemos, pensamos y sentimos si no sabemos quiénes somos realmente.

A veces no es sencillo definir quién eres si no te lo habías cuestionado hasta el momento. Pero quizá sí puedas identificarlo con más facilidad si vamos quitando las máscaras de una en una.

Para ello mi consejo es que analices lo siguiente:
  • Cuáles son tus “tengo que” y “debe ser”. Creencias de cómo deberías ser y/o comportarte por lo socialmente preestablecido o bien por tu entorno más cercano o cultural.
  • Entornos de hostilidad. Grupos sociales (trabajo, parejas, amigos, familia…) en los que sientas que no puedes ser tu mismo ni obrar de manera natural.
  • Momentos de vulnerabilidad en los que sientes miedo a ser dañado y eso te impide expresarte con sinceridad.
Conclusión:

Las máscaras pueden ser una estupenda herramienta para proteger tus emociones en momentos determinados, pero debes tener en cuenta que es necesario dejar espacio para la vulnerabilidad, pues es ahí donde encontrarás tus sombras y la oportunidad para afrontarlas y crecer.

“Cuando hay una tormenta, los pajaritos se esconden, pero las águilas vuelan más alto.” — Mahatma Gandhi

Atrévete poco a poco a desnudarte y dejar que te vean tal cual eres, pues ahí se encuentra la verdadera belleza del ser humano y podrás sentir de nuevo el calor del hogar.

 

6 PASOS PARA IDENTIFICAR CUALQUIER MIEDO

miedo y felicidad
Creo que todos estamos de acuerdo en que amar implica cierto riesgo a ser lastimado. El amor es apertura y expansión. Sin embargo, el miedo puede llegar a impedir que aceptemos ese riesgo. No solo hablo de amor de pareja; por miedo existe el racismo, la homofobia o conceptos similares, ya que el rechazo a lo diferente es la cara visible al miedo a lo diferente.

 El miedo nos niega la posibilidad de amar de una manera universal.

Si el miedo es lo opuesto al amor, el único camino hacia él es superar cada día aquello que nos aterroriza. Seguro puedes reconocerlo porque es ese tipo de miedo que te paraliza, ¡sí! ese que llevas demasiado tiempo haciendo como si no existiera.

Ser vistos sin nuestras máscaras, es uno de los miedos más comunes, pues significa mostrar todo aquello que no nos gusta de nosotros mismos. Miedo a no cumplir expectativas (las nuestras y las de los demás). Miedo al juicio, a la soledad, a la carencia afectiva y económica. Miedo a la enfermedad. Miedo a la culpa.

También existe el miedo al cambio y a la propia evolución personal, pues significa enfrentarnos a situaciones desconocidas y lo que es peor aún, a partes de nosotros mismos que no queríamos ver, aceptar ni reconocer. Esto se siente como si los sólidos cimientos de nuestra existencia se tambalearan, incluso cayeran. Tan necesario, por otra parte, para nuestro crecimiento como individuos y como sociedad.

¿Sabéis qué hacemos para tapar esos miedos?

Vendernos. Nos vendemos a un falso amor por migajas de atención. Vendemos nuestra sexualidad a cambio de “placer egoico”. Vendemos nuestras pasiones por un estatus socioeconómico. Y lo que es peor aún, vendemos quiénes somos realmente a cambio de no ser juzgados, rechazados o abandonados.

Si el miedo es lo opuesto al amor, y no hablo de amor romántico, sino de amor verdadero , este nunca será alcanzado hasta identificar cada uno de los miedos que habitan en nosotros y sacarlos a la luz, uno a uno, como si de capas de cebolla se tratara.

Si todo esto resuena en ti, tengo que decirte dos cosas. La primera es una buena noticia; empiezas a cuestionarte el por qué y para qué la vida y con ello tus creencias y patrones de comportamiento. Tu nivel de consciencia está aumentando. La segunda es que comienzas un camino donde tendrás que poner a funcionar todas las herramientas que tengas; de ellas depende un viaje apasionante lleno de descubrimientos sobre ti mismo o una ardua y agotadora batalla entre tus luces y sombras. En cualquier caso, si has llegado hasta aquí ya no hay vuelta atrás. Uno puede aumentar su consciencia pero no disminuirla.

Lo cierto es que puedes negarte a trabajar en tu desarrollo personal y en las carencias que irás detectando a medida que tu consciencia te lo muestre, pero te impedirá crecer como persona y alcanzar plenitud. Sin embargo, serás muy consciente de que tú, y solo tú, eres tu gran obstáculo.

Llegado este punto y si decides apostar por enfrentarte a tus miedos, quiero contarte cuál fue mi propio proceso. En principio el orden es importante aunque con el tiempo y la práctica los realizarás casi sin darte cuenta y de manera aleatoria.

¿Cómo identificar y trabajar cualquier miedo?

  1. Busca momentos de introspección, silencio y/o meditación. Pasar tiempo a solas es de vital importancia para sacar a la luz aquello de lo que aún no eres consciente.
  2. Escucha tu cuerpo. Presta atención a los marcadores somáticos; reacciones físicas que se producen como respuesta a ciertas emociones. Presión en el pecho, sudoración o pinchazos en el estomago son indicadores de que ciertas situaciones te producen temor o rechazo.
  3. Identifica y pon nombre a aquello que sientes. Será mucho más fácil contrarrestarlo y cambiar las creencias que lo producen. Recuerda que el sufrimiento no lo genera una situación en sí, sino la interpretación que tú le das. Es importante aceptar la emoción como parte de ti e integrarla, resistirte a ella solo le dará más fuerza.
  4. Aprende a discernir entre tu YO real y tu EGO. Entendiéndose Ego como un conjunto de funciones psíquicas que involucran cierta evaluación de la realidad y no la realidad en sí. En caso de duda realiza siempre la misma pregunta ¿existe juicio? Si la respuesta es sí puedes dar por hecho que es un pensamiento del ego.
  5. Revisa tu historia. Busca relación entre sucesos significativos que hayas vivido o que hayan tenido una intensa carga emocional para ti. Por ejemplo; diferentes relaciones de pareja que hayas tenido, amistades que se rompieron o metas que te pusiste y dejaste a mitad de camino. Si las analizas entre sí, encontrarás motivadores o desencadenantes comunes.
  6. Intención. Poner intención es poner esencia a la acción. Cuando ponemos atención en algo le otorgamos energía, que no es lo que deseamos con los miedos, pero cuando ponemos intención transformamos la energía de la información en otra diferente y podemos iniciar el cambio y la superación.

EL DINERO SÍ DA LA FELICIDAD SI SABES USARLO

Dinero y felicidad

Dijo Voltaire: “Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero”. No estaba muy desencaminado y la ciencia lo corrobora, ya que las áreas cerebrales encargadas del pensamiento racional, quedan relegadas a un segundo plano, tan pronto entra en juego el Sr. don Dinero. Y es que cuántas veces nos habremos cuestionado si realmente el dinero proporciona felicidad o no.

El mismo sentimiento de ilusión que nos impulsaba a cazar antiguamente, es hoy el que nos impulsa a invertir. El hombre utiliza las mismas maquinarias neuronales para estudiar la bolsa, que las que usaba para examinar la estepa en busca de alimento, y cuanto mayor sea la cantidad de beneficio, más se activarán las células nerviosas del área implicada.

Ahí es donde entramos en el círculo vicioso del dinero. Si resulta exitosa nuestra inversión, la sensación de alegría y satisfacción activan las áreas cerebrales del sistema de recompensa, igual que sucede en las etapas de enamoramiento, por lo que se genera un fuerte deseo de repetir. Así aparece la rueda de la adición al dinero, como si de una droga se tratara.

Pero, ¿realmente el dinero nos da la felicidad? La respuesta es no. Lo que realmente genera es satisfacción y sensación de euforia momentánea. Para conseguir un estado de felicidad permanente a través del dinero, tendríamos que aumentar la cantidad conseguida constantemente, y si bien es cierto que las sociedades más acomodadas albergan un ratio de felicidad superior al de las sociedades más empobrecidas, llegado un punto, es decir, una clase social media, un euro más o menos contribuye poco a nuestra felicidad. Sin embargo, las experiencias, especialmente las que compartimos con otras personas, familia, amigos, incluso compañeros de trabajo, sí nos producen un sentimiento de felicidad que no está sujeto al mecanismo de hábito; siendo las familiares las más influyentes.

Podemos entonces llegar a la conclusión de que alcanzar la mayor cantidad de dinero posible y subir de estrato social, no nos hará sentirnos más satisfechos ni felices. Los principales pilares que soportan nuestra felicidad y satisfacción son, sobre todo, las relaciones y experiencias con otras personas y aquellas ocupaciones, trabajos, o proyectos, que nos estimulan y en las que vemos un sentido.

El último Informe sobre la Felicidad Mundial revela que el país que se encuentra en primer lugar es Dinamarca, seguido por Noruega y Suiza, les siguen Holanda, Suecia, Canadá, Finlandia, Austria, Islandia y Australia. España se encuentra en el número 38, con una puntuación de 6,3 en una escala de felicidad del 1 al 10. Pero, ¿qué hace a Dinamarca, Noruega o Suiza tan felices, y qué les reporta tanta satisfacción?

¿Cuáles son los puntos claves que nos proporcionan felicidad?
  1. La confianza entre las personas.
  2.  La proporción de gente que participa en organizaciones con fines sociales u otro tipo de organizaciones.
  3.  La tasa de divorcio.
  4. La tasa de desempleo.
  5. La valoración de la calidad del gobierno por parte de los ciudadanos, y el estado de salud.

Se ha visto que la edad, inteligencia, estatus social, ingresos y educación no parecen tener mucha influencia en la felicidad de la gente. Sin embargo, mantener relaciones personales de calidad, realizar un trabajo que aporte satisfacción personal, tener salud física y mental, estar abiertos a las experiencias, ver las cosas de una manera más positiva, y sentir mayor control sobre los acontecimientos, son las claves para sentirnos más felices.

¿Por qué gira entonces nuestra sociedad en torno al dinero? Recientemente, Elizabeth Dunnn y Michael Norton publicaron un libro que trata el tema, llamado “Happy Money”.  Primero describen lo que actualmente ya sabemos: más dinero, o más cosas, no hace a la gente más feliz a largo plazo. Sin embargo, identificaron cinco formas de gastar lo que ya se tiene, que sí contribuye a sentirnos más felices.

¡Así relacionamos dinero y felicidad!

Comprar experiencias: Al parecer las compras materiales producen mucha menos satisfacción que irse de vacaciones, salir a cenar con tu pareja, o ir al cine, principalmente porque estas nos conectan con otras personas.

Mímate de vez en cuando. Cuando decides gastar en algo, hazlo en un capricho que no te des a menudo. Como dice el dicho: “de lo bueno, poco”.

Comprar tiempo: No cabe duda de que el tiempo es uno de los recursos más valorados en la sociedad contemporánea. Los autores encontraron que es recomendable gastar un poco más cuando esto implica ahorrar tiempo.

Pagar ahora, consumir después: Pagar los gastos por anticipado tiene dos ventajas: construir expectativas, lo cual hace que la emoción previa se convierta en parte de la experiencia, y cuando estamos en ella (por ejemplo, en el viaje), no sentimos el dolor de lo que estamos desembolsando. Como ocurre con la comida, cuanto más tiempo hayamos pasado oliendo lo que vamos a consumir, más disfrutaremos de la comida cuando finalmente nos la llevemos a la boca. Por el contrario, vivir endeudados es una fuente constante de angustia y preocupación.

Invertir en otros: Gastar dinero en los que nos rodean es el camino más rápido para sentirnos bien. “Al final del día, aquellos individuos que gastaron dinero en los demás eran de manera mensurable más
felices que aquellos que gastaban su dinero en sí mismos, incluso aunque no hubiese ninguna diferencia entre ambos al comienzo del día”. No se trata de caridad, sino de otorgar un significado emocional al dinero que empleamos.

Conclusión

Lo importante no es el dinero, sino qué compras con el dinero. No importa cuanto dinero tengas, sino cómo lo gastas.

 

LA VERDADERA OPERACIÓN BIKINI

Operacion bikini

Con la llegada del verano llegan las tensiones por lucir en bañador o lo que es peor, ¡en bikini!, y es natural dado el nivel de autoexigencia que hoy en día nuestra sociedad nos impone, en este y otros ámbitos de la vida.

Todas las mujeres y cuando digo todas quiero decir todas, tenemos en algún momento conflicto con nuestro cuerpo. Cuando digo “en algún momento” es porque nuestro cuerpo está en constante cambio, interna y externamente.

Por una parte, las mujeres sufrimos cierto acoso social que nos empuja a alcanzar la perfección física; algo que resulta, créanme señores, insoportable. Realmente es muy difícil escapar a ese sometimiento mental que ejercen los estereotipos de belleza actuales.

Es muy importante para nuestra salud física y emocional reconciliarnos con nuestro cuerpo, aceptarlo, quererlo y sobre todo respetarlo.

Quiero compartir con vosotras algunas herramientas que nos ayudarán a liberarnos de las presiones estéticas que en estos días nos acechan. Por supuesto, aunque estas recomendaciones las he escrito pensando en nosotras, los hombres también podéis hacer buen uso de ellas.

La verdadera operación bikini
  1. Céntrate en tu mundo interior. No podemos vivir continuamente de piel hacia afuera. Escucha que tienes que decirte a ti misma, práctica el dialogo interno.
  1. Obsérvate y acepta lo que ves. No niegues mirar esas fotos en las que sales menos favorecida, ni mirarte en el espejo porque no te gusta lo que ves. Observa cada detalle de tu cuerpo, pero hazlo desde el amor y no desde el reproche.
  1. Céntrate en la unidad corporal. No te centres en partes específicas de tu cuerpo o siempre encontrarás algo que no te guste.
  1. Olvídate de los referentes actuales de belleza. Detrás de cada modelo perfecta hay una campaña de marketing que quiere vender algo y eso nada tiene que ver con la esencia femenina en sí.
  1. Sedúcete a ti misma. El atractivo no solo es físico; tu sonrisa, tu mirada, aquello que dices y cómo lo dices.

¡Empodérate y disfruta el verano!

QUÉ ES LA FELICIDAD SEGÚN LA CIENCIA


Es fácil confundir la felicidad con la satisfacción y no es extraño, pero conviene conocer la diferencia para marcarnos objetivos que nos acerquen a una vida plena.

Las fuentes especializadas indican que satisfacción es no necesitar más de lo que se tiene o mostrar conformidad con las circunstancias, situaciones o resultados. Por tanto, la satisfacción es un sentimiento permanente y de largo plazo.

Por lo contrario, la felicidad es un sentimiento efímero que se produce cuando nos dan una buena noticia, una sorpresa o alcanzamos una meta.

Sin duda ambos estados están relacionados y se nutren el uno del otro; por ejemplo, sin momentos de felicidad intensa probablemente no existiría la satisfacción a largo plazo y al revés sucede lo mismo, podemos tener momentos felices en momentos concretos y a la vez sentir una insatisfacción general o parcial.

La buena noticia es que aunque no podemos ser felices permanentemente, sí podemos en gran parte contribuir a crear y aumentar la sensación de felicidad, tanto en intensidad como en cantidad.

Es cierto que las personas cuyo hemisferio derecho es más activo que el izquierdo, reaccionan peor ante los estímulos negativos y por tanto se muestran a menudo más tristes y pesimistas; al contario que las personas cuyo hemisferio izquierdo es más activo que el derecho, que son más bien positivas, tienen más confianza en sí mismas y se toman la vida con más calma. ¿Podríamos decir entonces qué la capacidad de ser felices es innata? Parece ser que sí.

Uno de los descubrimientos más interesantes y alentadores que se han realizado sobre esta cuestión, es que las personas se muestran especialmente felices cuando bromean, son amables y realizan acciones desinteresadas por otras personas. Cuando se hace algo por alguien y no se trata de interés propio, nuestro cerebro nos recompensa, es como si estuviéramos diseñados para preocuparnos los unos por los otros y de esa manera dotar nuestra vida de sentido y felicidad.

La sensación de felicidad es ante todo una sensación subjetiva, esto significa que depende de nuestro punto de vista que nos sintamos contentos y satisfechos.

Un autor anónimo dijo: «dos encarcelados miraban a través de las rejas el horizonte; uno veía sólo suelo enlodado, el otro, el cielo estrellado».

La certeza de no poder cambiar una situación aumenta la insatisfacción y si así fuera, lo unico que podemos hacer es cambiar nuestra actitud hacia ella.

Cuando el mecanismo del pensamiento se pone a funcionar, se ve fuertemente influenciado por las convicciones, las experiencias, las ideas y los intereses que ya tenemos. Aquel que quiera cambiar este mecanismo y modificar sus ideas habrá de engañar al cerebro. ¿Cómo? Buscando el lado positivo y aceptando motivos a su favor. Por ejemplo, si te están haciendo esperar demasiado tiempo en un restaurante para servirte o estás en la cola del supermercado, piensa cuánta gente hay en el planeta a la que le gustaría estar tu lugar.

No debemos dejarnos instigar por las primeras sensaciones, debemos observar las cosas desde otro punto de vista, pues esto nos ayudará a ver la realidad de otro modo.

 

EN BUSCA DE TUS TALENTOS

talentos

 

Es relativamente fácil reconocer tus talentos cuando te dedicas a cualquier faceta artística. Sin embargo, a la mayoría de las personas les cuesta muchísimo reconocer aquello que les encanta hacer y para lo cual tienen habilidades innatas.

 “La pasión es el motor de los logros en todos los campos.” Ken Robinson, autor de El Elemento entre otros.

La pasión, el motor de la motivación, es la gasolina que nos hace levantarnos un día gris para comernos el mundo. Sin embargo, muchas personas lo han dejado aparcado anteponiendo las responsabilidades o la costumbre, es lo que los psicólogos llaman “fijación funcional”, sin plantearse si quiera que otra manera de vivir más plena es posible.

En mi experiencia como coach de empresas, he visto muchísimas personas que no se plantean un cambio de vida a pesar de la insatisfacción. Entonces llegan las grandes excusas; “no sé lo que me apasiona”, “nada se me da bien en concreto”, “ya es tarde, soy demasiado mayor”. Un sinfín de respuestas que nos dejan en el mismo lugar que estábamos, en el de la apatía y la resignación.

Cómo identifico mis talentos

Cuando realmente existe el propósito y deseo de vivir plenamente no hay lugar para las excusas. Si no sabes qué te apasiona, busca dentro de ti, vuelve a tu infancia y echa un vistazo a ver qué encuentras. Si no sabes cuáles son tus cualidades más destacables pregunta a tus amigos y familiares, en algunas de ellas te reconocerás.

Por supuesto, nunca es tarde cuando se trata de vivir como tú realmente deseas. Piensa, si tienes 50 años aún te quedan al menos 15 de vida laboral, ¿cómo piensas vivirlos?.

Prueba, busca, pregunta, busca ayuda profesional, inténtalo, pero no te quedes en tu zona de confort.

Dicen que todas las personas creativas tienen pasión por lo que hacen y realmente es al contrario, la pasión es el impulsor de la creatividad. Todos los seres humanos, de una manera u otra, somos creativos y así lo expresamos claramente en nuestra infancia. Si hacemos aquello que nos gusta, el disfrute nos llevará a la tan anhelada creatividad.

Para los que os inicies en esta búsqueda os recomiendo el libro antes mencionado de Ken Robinson, El Elemento, en él encontraréis algunas claves que os ayudarán a descubrir vuestras pasiones y habilidades.

No importa lo que sea, sin prejuicios y sin importarnos si a los demás les gusta o no. Lo realmente importante es que nunca dejemos de perseguir aquello que nos hace felices. Nadie ha dicho que sea fácil, ni que sea un camino llano, pero podemos cambiar de opinión tanta veces como queramos y por supuesto encontrar tantas pasiones como la vida dure.

¡Merece la pena intentarlo!

¿PADECES SINDROME DE BURNOUT?

40 de cada 100 trabajadores se ve afectado por este padecimiento y es una de las principales causas de ausentismo. Si eres uno de ellos, debes tomar medidas urgentes. “El Burnout, es un efecto psicológico del trabajo en respuesta a la insatisfacción y el estrés excesivo, es un estado de fatiga o frustración generados por … Seguir leyendo…